Espectáculos Lunes, 17 de diciembre de 2018

El ganador de La Voz donará su premio para la silla de ruedas del hermano de Mario Vilurón

El uruguayo Braulio Assanelli sorprendió a todos al anunciar que le dará los $500 mil a su amigo sanrafaelino.

Por Redacción LA

El uruguayo Braulio Assanelli se coronó anoche como el ganador de La Voz Argentina 2018. Y dejó el gran premio en las manos del team de Ricardo Montaner. Este candidato eliminó en semifinales al representante de Mendoza, Mario Vilurón.

 

Además del título, el domador de caballos de 22 años recibió un premio de 500 mil pesos. Si bien, el medio millón entregado por la producción del reality tenía como objetivo impulsar la carrera artística del campeón, Braulio sorprendió, y emocionó, al anunciar que donará el premio al sanrafaelino Mario Vilurón.

La Voz

“Yo quería, en la semifinal, que pasará Marito. Ya todos sabemos su historia. El hermano de él necesita una silla de ruedas, que es muy cara, y la necesita sí o sí para una mejor calidad de vida. Así que lo voy a hacer (donar su premio) por él y si no da la plata esa, vamos a hacer una colecta”, dijo el uruguayo en La Voz Argentina: MTV After Hours.  

“Lo que quise decir en el piso pero no alcanzó el tiempo, se terminó todo y no pude”, agregó. El gran gesto del flamante campeón emocionó a todos.

La historia del hermano de Mario

 

 

Mario Vilurón, el mendocino estrella de La Voz Argentina, vive uno de sus mejores momentos tanto en el ámbito personal como profesional. Sin embargo, hay algo que le quita el sueño. Y es nada más y nada menos que ayudar a su hermano Milton, que tiene parálisis cerebral y que necesita una mejor silla de ruedas para poder vivir más dignamente.

Mario y Milton son inseparables y juntos han hecho emocionar no solo a su pueblo, Goudge (San Rafael) sino a todo el país. Los Vilurón son una familia humilde que toda la vida se ha dedicado a la cosecha y otros trabajos. 

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Milton ronda los 40 años pero es uno de los más mimados de todos los Vilurón. Nació con parálisis cerebral y toda su vida necesitó de una silla de ruedas para ir de un lado a otro. “Su cabeza está bien pero del cuello para abajo no se mueve. Tiene algo de movilidad (apenas) en los brazos pero con el tiempo la ha ido perdiendo", contaron sus allegados a Los Andes.