Economía Miércoles, 10 de octubre de 2018 | Edición impresa

El frío pudo más que el tarifazo: creció el consumo de gas y luz

La demanda de junio y julio de este año fue superior a la que se registró en los mismos meses de 2017 para ambos servicios.

Por Bárbara Del Pópolo - bdelpopolo@losandes.com.ar

A pesar de los incrementos tarifarios, tanto el consumo de gas como el eléctrico mostraron subas en los meses de junio y julio. Es que por tratarse de meses estacionales, la demanda respondió mucho más a las variaciones en las temperaturas que al bolsillo.

Por este motivo, se prevé que el impacto de los tarifazos comenzará a afectar al consumo recién desde el mes próximo. 

Los detalles del gas

El gas tuvo un aumento que alcanzó el 40% en abril y dos más en 2017, que llegaron al 66,6%. Sin embargo, si se  compara el consumo de los meses de junio y julio de 2017 con los números de los mismos meses de este año, se observa que la demanda de gas residencial se incrementó un 7%. 

 

Según datos oficiales, este año los hogares mendocinos demandaron 248.664.000 m3, mientras que en los mismos meses del año pasado la demanda fue de 232.175.000 m3. 

La demanda eléctrica

Desde que empezó el año, la tarifa eléctrica aumentó tres veces: el 20% que se anunció en diciembre, el 10% en febrero y el 21% promedio en agosto. No obstante, la demanda de electricidad de las distribuidoras de Mendoza de julio de 2018 (508.096 MWh) fue 2,8% mayor a la del mismo mes del año anterior.

También fue mayor el consumo de junio de este año (375.209 MWh), superando por 0,2% a igual mes del año anterior, de acuerdo a los datos difundidos por el Ente Provincial Regulador Eléctrico (EPRE). 

Las causas del aumento 

El incremento de la demanda se explica por dos factores que se relacionan: temperaturas y aumentos escalonados. Es que los aumentos escalonados reservaron los mayores impactos para los meses en los que las temperaturas permitieron apagar los sistemas de calefacción. 

Al respecto, Daniel Garro, economista y director de la consultora Value International Group, explicó que la demanda de gas y energía eléctrica creció debido a “la cantidad de días con temperaturas bajas en el invierno, que fueron más que en el año anterior”.

 

Cabe aclarar que este año se vivió el junio más frío en 10 años, con mínimas promedio de 0,5°, a diferencia del promedio del año anterior en el que se registraron mínimas de 2,3°. 

“Está claro que con los incrementos tarifarios, los números deberían mostrar disminución y no aumento del consumo. Sin embargo, se debe señalar que los incrementos de tarifas no se aplicaron todos juntos, sino de manera escalonada. Por eso no se sintió tanto”, indicó el economista. 

“A partir de ahora se podrá ver que la gente empieza a ahorrar lo que no ahorró en los meses anteriores y veremos un menor consumo, sobre todo en electricidad, acercándonos al verano, a excepción de que sea una temporada excesivamente cálida”, agregó Garro.

 

Coincidió con ese análisis el economista Pablo Salvador, quien explicó que las bajas temperaturas llevaron a que los consumidores combinaran ambos servicios, por ejemplo sumando caloventores a las estufas a gas, y eso impulsó el consumo.

“Comenzamos a transitar una temporada con tarifas más altas, pero estacionalmente el consumo va a caer. A partir de ahora podremos observar una combinación de los dos factores, un menor consumo de gas y de electricidad por temperaturas más bajas o más altas (dependiendo de la temporada), sumado a un mayor ahorro”, comentó.

Por su parte, José Vargas, economista y director de la consultora Evaluecon, se refirió a la estacionalidad de los meses en análisis. “El impacto fuerte de las tarifas se hizo a fines de agosto, con lo cual uno va a empezar a sentir el incremento en los meses de octubre”, señaló.

En junio-julio la gente priorizó la electricidad para calefaccionarse porque se sentía menos en el bolsillo, pero los aumentos fuertes se van a notar ahora. La suba de las tarifas, sumadas a las 24 cuotas (el discutido monto extra sobre la tarifa de gas para compensar las pérdidas de las distribuidoras por la devaluación), van a dar montos más difíciles de manejar”, cerró el especialista.

Conductores de autos se inclinan por combustibles más baratos

En agosto se observó una leve disminución en la venta de nafta premium, pese a que en el periodo enero-julio el combustible de mayor octanaje ganó participación de mercado frente a la nafta súper. Ahora la situación se revirtió y los estacioneros comenzaron a sentir los efectos de la migración hacia la nafta súper, que aumentó sus ventas 9% en el octavo mes del año. 

Según datos de la Asociación Mendocina de Expendedores de Nafta y Afines de Mendoza (Amena), a nivel país se registró una caída del 13% en el volumen comercializado de naftas premium y la provincia no fue ajena a la retracción. Tanto es así, que en agosto se registró el menor volumen comercializado en lo que va del año. 

No obstante, pese a la baja particular de la nafta premium, la demanda de combustibles en las estaciones de servicio creció 2,6% en agosto, según la Secretaría de Energía de la Nación.

 

Desde Amena señalaron que el aumento del consumo total se explica por el incremento de las ventas de gasoil.

“El gasoil premium viene creciendo desde 2006, debido a que se han incorporado al parque automotor vehículos que por recomendación de fábrica deben usar ese tipo de combustible. Sin embargo, se debe aclarar que ese destilado venía creciendo a tasas del 20%, pero desde junio crece al 12 o 13%, lo que demuestra una desaceleración”, señalaron.

“Esto está explicado, parcialmente por la migración de personas que cargaban gasoil grado 3, que pasaron al grado 2. Por otro lado está el tema del transporte de cargas, que luego de la devaluación dejó de cargar en Chile y migró el consumo a la provincia de Mendoza. Esto sucedió tanto con el transporte chileno como con el argentino”, cerraron.