Arquitectura Jueves, 1 de noviembre de 2018

El desafío de integrar la cadena de valor en el diseño de fachadas

En la Sociedad Central de Arquitectos se realizó una mesa redonda para reflexionar con arquitectos, constructores, asesores y empresarios.

La mesa redonda “Cadena de valor en el diseño de fachadas” buscó reflexionar con representantes de los diferentes eslabones de la extensa cadena de valor de las envolventes arquitectónicas: arquitectos, constructores, asesores y empresarios de la industria. Estas fueron algunas de las reflexiones: 

Arq. Amílcar Machado, coordinador del encuentro y titular de la consultora de asesoramiento de fachadas Amarq: “En Argentina recién estamos en los albores de una cultura del diseño en fachadas, de desarrollo de detalles constructivos, en conciencia sobre la dimensionalidad. Hay mucho por hacer en el desarrollo de tecnologías de fachadas y los arquitectos debemos acercarnos más al diseño industrial y a la ingeniería. Las industrias argentinas del aluminio, del acero y del vidrio están preparadas para acompañarnos, por ejemplo en el desarrollo a pedido de matrices para perfiles especiales de aluminio, que se podrían amortizar en el costo de una sola gran obra”.

Arq. Agustín Miranda, experto en edificios complejos, actualmente trabajando en Urgell Penedo Urgell: “Trabajé 20 años en España y veo en comparación, que el déficit argentino para el desarrollo exitoso de fachadas es la integración de las partes, desde que nace el proyecto hasta la construcción. Para ello debe haber un coordinador y un equipo de gente que trabaja en toda la implementación. Creo que el camino de la evolución de las fachadas va a llegar por las tecnologías en materiales más aislantes,  livianos y eficaces. La arquitectura tiene que desafiar a la química, que conoce de materiales, y lograr nuevas tecnologías que generaran un impacto muy positivo en nuestros edificios. Materiales como el vidrio y el aluminio, todavía tienen un enorme potencial para la evolución y el desarrollo”.  

Arq. José de la Cámara, jefe de proyectos en el Estudio BMA: “En el exterior los proyectos a veces pueden tener una duración mayor a la obra y en nuestro país sucede todo lo contrario, por la dinámica cambiante de los desarrollos inmobiliarios y del contexto país, los comitentes requieren proyectos casi inmediatos y enseguida quieren empezar la obra. Los arquitectos debemos encontrar más tiempo para el desarrollo de los proyectos y también para investigar las tecnologías, que llegan a través de nuevos materiales y soluciones”.

Ing. Lucas Salvatore, CEO de la constructora industrializada Idero: “Los planos para los proyectos en nuestro país deben tener más desarrollo de ingeniería y más integración e interacción de todas las partes en la etapa inicial, más planos de detalle para que haya pliegos y presupuestos sin sorpresas. El paradigma del cambio debe ser dejar de construir únicamente para el inversor desarrollador y tener cada vez más en cuenta al usuario que habitará los espacios y que está dispuesto absorber el costo adicional de la calidad de las  envolventes eficientes. Una solución que integra Idero con algunas de sus otras cuatro unidades de negocios es la instalación en fachadas de vidrios fotovoltaicos, para captación de energía solar, e incluyen filtro solar”.

Arq. Ricardo Cáneva, constructora CAMCI: “En nuestro caso, la constructora está especializada en obras industriales farmacéuticas y bioquímicas, donde no hay margen para la improvisación. Por ello cuando comenzamos a trabajar con el proyecto, ya estamos desarrollando al mismo tiempo la ingeniería con su respectivas cotizaciones”.

Arq. Alejandro Guillochon, coordinador de obras en CRIBA: “Se debe dar al rubro fachadas la importancia que realmente tiene, por ejemplo en el cálculo de la inversión, donde representan hasta el 25 % del valor total de la obra de oficinas. Esa alta inversión en dinero no se condice con una adecuada planificación de tecnologías, tareas y tiempos. Por ello deberían reunirse a los actores de la fachada desde el momento inicial de un proyecto, incluyendo asesores, empresas industriales y nuestro sector de las constructoras. El problema es en qué momento surge esta integración y coordinación, porque ya entrando en tiempos de obra, no alcanza el tiempo para estar todos alineados y se termina generando improvisación sobre la marcha”.

Arq. Teresa Egozcue, socia del estudio EVPP Arquitectos: “Para subir la exigencia en las envolventes, la solución viene por las regulaciones, que están muy atrasadas en Argentina, y en cambio el modelo regional es Chile, que tiene un decálogo de normas muy estrictas y las cumplen. De todas formas, a veces los condicionantes de ahorro energético vienen por quién financia, y entonces algunos bancos generan protocolos del préstamo que tienen que estar aplicados, y que apuntan a una responsabilidad ambiental. Hemos logrado en este tipo de casos, como fue en un hospital de alta complejidad, reducciones de gasto de electricidad de hasta un 40%. Tenemos que entender que nuestros edificios no están en la latitud ideal para tener un 100% de transparencia, porque nuestro clima tiene nueve meses muy buenos pero también una de las radiaciones solares más potentes del mundo, y no hablemos solamente de la Rioja o Jujuy sino también de Buenos Aires. La norma EDGE por ejemplo, exige en fachadas que el 70% de la superficie sea opaca y solo 30% de vidrio, o sea que es un condicionante anterior al diseño, y no al revés. Nuestra regulación debería exigir incluso un 60% opaco y 40% de transparencia”.

Arq. Javier Sartorio, socio de AFS Arquitectos: “Compartiendo una visión desde mi formación en disciplinas bioclimáticas y de eficiencia energética, y coincidiendo con el tema que plantea Teresa Egozcue, debemos evitar las fachadas completamente vidriadas, por la conformación del clima en nuestra ciudad. Aun cuando necesitemos una fachada tipo muro cortina de vidrio, siempre podremos incluir sistemas que faciliten la aislación, o la mezcla de vidrios trasparentes con otros opacos y también que se intercalan con placas de acero u otros materiales. Es además fundamental estudiar los ángulos de asoleamiento y el movimiento del sol desde el diseño, porque sino corremos el riesgo de implementar parasoles que después no ayudan en las condiciones climáticas tan diferentes que tiene Buenos Aires. El sol es un gran amigo la mitad del año, y enemigo en la otra mitad, o sea, en invierno tenemos la oportunidad de calentar nuestros edificios naturalmente y en verano, tenemos que aprovechar sobre todo la condición de geometría que genera el sol en la orientación norte, mientras que hacia el sur no se necesitan prácticamente parasoles”.

Arq. Liliana Font: “El tema de las fachadas siempre ha sido de gran importancia para nuestro estudio, dedicado a la arquitectura para la salud, con ejemplos recientes como el Sanatorio Anchorena que inauguró este año en el Municipio de San Martín, el edificio para el Sanatorio Finochietto de Barrio Norte, de 2013, y pronto a lanzar una gran ampliación. Nos encontramos que hay una gran oposición de algunos actores para hacer fachadas con innovación en la aislación térmica. Por ejemplo en edificios para la salud, los responsables del mantenimiento suelen oponerse a los parasoles por el tema de la limpieza de los vidrios, las aves, etc”.

Arq. Jorge Kicherer: “En Argentina recién ahora con el aumento de tarifas apareció la conciencia por lo energético en la construcción. Todavía hay mucho por hacer en relación a hacerle ver al cliente el comportamiento de los consumos de un edificio a través de su vida útil y esta propuesta es especialmente interesante para comitentes de hotelería y salud, que es nuestro sector de servicios. Nosotros hemos desarrollado una ecuación que proyecta año a año y durante 40 años los consumos de energía termo mecánica, iluminación, agua y gas. Por otro lado, hemos analizado que la inversión adicional en una obra que contempla de partida la eficiencia energética es de entre un 18 a 20% del costo total. Si lo contrastamos este dato con el costo de operación y mantenimiento durante la vida útil de 40 años, le permite al cliente tomar conciencia y contar con instrumentos para las decisiones a la hora del proyecto”.

Arq. Magdalena Rossi, integrante del Estudio MSGSSS: “En el estudio los detalles de fachadas ya están presentes desde los primeros croquis y es clave la participación desde el comienzo del proyecto de un asesor en carpinterías, trabajando en equipo. En los proyectos de oficinas se logra generar desde nuestro taller el más exigente desarrollo en aislaciones térmicas, acústicas y de protección solar”.  

Arq. Mariana Falco, del departamento técnico de la firma de selladores Bestchem: “Un aporte de cadena de valor hacia los arquitectos es la sugerencia de dejar de tenerle miedo al diseño de fachadas con juntas, porque eso deriva en que se elude el encuentro de distintos materiales, por no tener confianza en las buenas soluciones y querer invisibilizarlas. Hay que asesorarse y ver lo que sucede en el mundo, donde los arquitectos capitalizan las soluciones de juntas para hacer mejores diseños. Además, destaco que trabajamos en el desarrollo de nuevas soluciones sustentables, como una membrana líquida de siliconas para generar protección en las cubiertas y que suma puntos para la certificación LEED generando otros múltiples beneficios, como evitar la propagación del fuego.

Arq. Elisa Zicarelli, del departamento de asistencia técnica de VASA: “El vidrio es un rubro clave para agregar valor a las fachadas, como sucedió con la Torre Banco Macro, donde hemos provisto paneles curvos que se destacan especialmente en el remate del edificio según el proyecto de César Pelli –donde tuvo intervención el estudio GSA Arquitectos y también la empresa Bestchem-. Hemos desarrollado localmente en VASA una solución de paneles fotovoltaicos integrados en la fachada, desarrollando localmente, usando vidrios con capacidad para la captación de energía e incluyendo el sistema eléctrico para almacenar esa energía. También nos permite adicionalmente una ingeniería para que las celdas permitan dejar pasar más o menos luz, dependiendo de la energía que se busque captar o aislar”.  

Arq. Federico Bolgiasca, representante técnico de Alcemar: “Destaco el trabajo que estamos haciendo desde hace años conjuntamente con otras empresas industriales como Vasa y Bestchem para dar impulso a las normas, como la Ley de Etiquetado de ventanas, que luego de cinco años se logró concretar en este año. También resalto que Alcemar logró desarrollar hace algunos años y ofrecer al mercado una línea de parasoles para fachadas sostenibles”.

Arq. Roberto Lescano, titular de LCL Arquitectos: “Este encuentro tiene un rico intercambio que debemos trasladarlo a nuestras obras. Los arquitectos debemos prestar más atención a mejorar los aspectos técnicos de una fachada, lo constructivo y la incidencia en el ahorro de energía eléctrica y termo mecánica, como lo hacemos con las cuestiones de lenguaje arquitectónico. Debemos ser cada vez más responsables de la sustentabilidad y el punto crítico son las envolventes”.

Arq. Gonzalo Suárez Aboy, titular del estudio GSA Arquitectos: “Estos encuentros son válidos para constatar que todos los arquitectos tenemos los mismos problemas en el tema de las envolventes, con menor o mayor complejidad, y entre las soluciones rescato la de trabajar con un buen equipo de asesores desde el primer día, como lo que logramos en la obra de la torre banco Macro, con proyecto de César Pelli. Respecto de las normas, son muy importantes pero deben ser dinámicas con la realidad en cada momento, y las nuestras no cambian desde hace décadas, esperando que ahora con el nuevo Código de Edificación se vea una adaptación a la realidad constructiva y productiva”.