Arquitectura Martes, 4 de diciembre de 2018

El camino hacia el dorado

Duradero y luminoso, el color oro ha sido objeto de deseo durante siglos y siempre se ha considerado un símbolo de poder, elegancia y lujo.

Por Laura Gilabert. Lic. en Diseño y diseñadora de interiores

En esta época del año el dorado brilla por doquier, haciendo que se iluminen nuestras casas y corazones. Las fiestas de Navidad que se acercan son un buen momento para tomar conciencia de la importancia que tiene rodearnos de ambientes que nos transmitan y generen sensaciones de buena energía y bienestar general en nuestra vida. Pero ¿por qué darle importancia solo en estas fechas?. ¿Por qué no tener detalles y cuidar nuestros interiores el resto del año?.

Hay muchísimas posibilidades para  armonizar los espacios en fechas navideñas; sabemos que los colores y las formas son fundamentales para la creación de sensaciones en el diseño de interiores. El dorado es el más famoso color de la Navidad, además representa fortuna y abundancia. Hoy  descubriremos las cualidades y usos del color dorado, no solo para decoración de Navidad sino para dar toques maravillosos a nuestros interiores.

El color oro no suele estar entre los mencionados en cuanto a los colores más amados o más odiados, y aún así, es el color que más se asocia con la belleza, la sabiduría, los ideales y el conocimiento, aunque también tiene fuertes vínculos con el materialismo, la vanidad y la arrogancia.

Es un color emparentado con el amarillo y tiene conexión directa con la energía y el sol, aunque en su simbolismo no se parece a ningún otro color, porque cuando pensamos en él lo relacionamos inmediatamente con el metal precioso, que es el que le ha dado nombre, y por eso oro significa valor, dinero, lujo e incluso felicidad.

En los interiores, casi siempre como accesorio o segundo plano, el color dorado estuvo y está presente en el mundo de la decoración en numerosos aspectos. Es importante utilizarlo en la cantidad justa, combina a la perfección con cualquier otro color, y aporta aires de misterio, seducción y encanto a cualquier objeto que reviste.

Existen ocasiones en las que una composición puede resultar agradable a primera vista, pero le falta “ese algo”…No sabemos muy bien qué es, pero sí nos damos cuenta de que le falta brillo, ese encanto que hace que la decoración sea tan atractiva y única. En este artículo vamos a ver cómo utilizarlo, principalmente como complemento en  accesorios, como combinarlo con otros colores, ya que es un buen aliado para vestir cualquier espacio con sofisticación y glamour.

Un dato a tener en cuenta cuando decidimos crear un ambiente decorando con matices dorados es que al tratarse de un color llamativo y bastante arriesgado, hay que saber emplearlo con criterio. En espacios reducidos y con poca luz se puede optar por pequeños accesorios de color dorado, como marcos de espejos, detalles en lámparas de sobremesa o de techo, portarretratos, jarrones, incluso almohadones con motivos dorados.

En espacios amplios y muy iluminados conviene incorporar detalles más llamativos, por ejemplo en muebles principales o mobiliario auxiliar, el acabado dorado puede estar presente en un detalle.

Es importante tener presente la moderación en el uso del dorado desde un principio y poner cierta distancia cada vez que colocamos un elemento dorado. No olvidemos que lo que pretendemos es dar un toque chic y glamoroso. Lo mejor es comenzar por una base neutra y sencilla para luego aplicarlo.

Las mejores combinaciones

El dorado crea atmósferas, por lo que no debemos usarlo con tonos de simbología opuesta. Las mejores mezclas son con el blanco, el beige, el negro o los grises oscuros que armonizan a la perfección con el color oro. También con el negro, resultando un diseño chic y sobrio pero tiende a reemplazarse por el violeta, consiguiendo así darle un aire más cálido. En el caso del negro, dotamos a la estancia de elegancia y glamour, mientras que con los colores más llamativos conseguiremos un resultado más personal y arriesgado.

Con los tonos fucsia conseguiremos un mayor contraste de color. Los ambientes más exóticos y atrevidos los obtendremos combinando el oro con rosa, naranja o púrpura. Utilizar el violeta, el azul, o el verde oscuro con el dorado resulta un estilo de decoración ecléctica con aires bohemios.

Incorpora luz para que los brillantes destellos dorados iluminen tus interiores, sin olvidar “Menos es más”, que es el gran secreto para que un espacio deslumbre con el dorado.