Sociedad Vecinos Miércoles, 16 de enero de 2019 | Edición impresa

El Canota, un paseo recién inaugurado que ya preocupa a los vecinos

Se trata de un espacio al que concurren miles de familias y que los últimos días cobró protagonismo por incidentes que se viralizaron.

Por Carla Romanello - cromanello@losandes.com.ar

Emplazado en terrenos abandonados del ferrocarril, el recientemente inaugurado Paseo Canota se convirtió en un sitio más que atractivo para las familias de Luzuriaga y de todo Maipú. Con un espacio verde de más de cuatro hectáreas, iluminación de última tecnología y mobiliario acorde, resulta ideal para disfrutar las noches de verano al aire libre. Sin embargo, durante los últimos días dos episodios violentos perturbaron la tranquilidad del paseo y generaron temor entre los asiduos visitantes. Los hechos fueron captados por las cámaras de un celular y subidos a Twitter, donde tuvieron miles de reproducciones. 

Tal como aseguraron desde la comuna, el primero –que involucró un hombre con un hacha que amenazó a los paseantes– fue un hecho aislado protagonizado por una persona con una afección psiquiátrica, mientras que el segundo –una violenta pelea entre jóvenes que terminó con detenidos– tiene que ver con un flagelo que intentan evitar de forma constante: el consumo de alcohol en la vía pública, que se da sobre todo durante la madrugada.

 

“Lamentablemente en la época de las comunicaciones, cualquier hecho que nos llame la atención es factible de ser fotografiado o filmado, lo cual magnifica las situaciones que se provocan. Habitualmente el Paseo Canota es un sitio tranquilo al que concurren miles de personas por día, que en un 99% son familias”, comenzó a explicar Raúl Álvarez, director de Preventores.

Las dos caras. El lugar es para algunos motivo de esparcimiento y, para otros, espacio para juergas que molestan a los demás. - Jose Gutierrez / Los Andes

Alcohol en la vía pública

En cuanto a los sucesos puntuales, aseguró que generalmente están relacionados con aquellos que toman alcohol en la vía pública. 

“Tanto en Canota como en el Metropolitano tenemos personas que vienen de bailar alcoholizadas o intentan hacer la previa en el parque y provocan hechos de violencia, peleas, gritos y corridas”, detalló el director de Preventores quien indicó que esto se da principalmente durante la madrugada. “Tenemos distintos públicos, los que van entre las 19 y las 22 son los caminantes, los que llegan a partir de las 22 son las familias y los que empiezan a llegar a partir de la 1 son los de las previas”, enumeró.

 

Para tratar con este último grupo, los preventores suelen pedirle colaboración a la Policía. “Les pedimos que nos acompañen a sacarles las botellas de alcohol y se las vaciamos, ya que está prohibido consumir en la vía pública”, remarcó. Añadió además que, tanto en ese espacio como en Metropolitano, realizan continuos controles de documentación de los vehículos y niveles de alcohol. “Este problema con el alcohol lo tuvimos en el Parque Metropolitano dos años atrás ,  hicimos una acción muy fuerte y logramos tranquilizarlo. Tiene que ver con malas costumbres que adquieren los chicos”, explicó el funcionario. 

Jose Gutierrez / Los Andes

¿Cerrar el espacio verde?

Asimismo, recordó que allí se cerraron dos de las tres entradas del espacio verde para poder controlar más fácilmente a los ingresantes, lo que se dificulta replicar en el Paseo Canota por su disposición. “Sería muy difícil de cerrar, habría que rodearlo con rejas y no es la idea, sino apelar a la concientización”, manifestó.

Por otra parte, Álvarez reconoció que han tenido quejas de los vecinos por ruidos molestos. “El impacto de tener un descampado a pasar a tener un parque provoca que algunos vecinos estén encantados y que otros, acostumbrados a no escuchar ningún sonido, manifiesten su molestia por el movimiento”, explicó.

 

Con respecto a la pelea que se viralizó ayer Álvarez subrayó que tuvo que ver justamente con el consumo de alcohol. “Un preventor observó la situación entre los jóvenes, llamó a la Policía y cuando concurrieron los agentes detuvieron primero a una persona y luego a la otra. Ambos estaban alcoholizados”, detalló. 

El Municipio no tiene previsto ponerle vallas al Parque Canota, porque perdería su esencia. | Jose Gutierrez / Los Andes

Operativo de seguridad

Para garantizar la seguridad en el Paseo Canota, Álvarez precisó que tienen preventores que recorren el predio de forma constante. “De domingos a jueves son dos preventores fijos, más un turno de guardia que colabora ante cualquier hecho que suceda en el departamento. Mientras que viernes y sábados tenemos cuatro más la guardia”, señaló el director de Preventores. 

A la vez informó que viernes, sábados y domingos, el municipio contrata policías de servicio extraordinario para dar apoyo a los preventores, además de contar con el apoyo del personal estable de la Comisaría 54, que es la que tiene jurisdicción en la zona. 

 

Por su parte, desde el Ministerio de Seguridad aseguraron que allí tienen patrullaje permanente, porque se trata de un parque nuevo al que asisten miles de familias.

Juliana Piña es vecina de las inmediaciones y usuaria frecuente del  paseo. “Antes el lugar era un refugio del delincuentes y ahora está tan iluminado que parece una cancha de fútbol”, expuso. 

Por otra parte relató que suele visitar el parque una vez por semana con su hijo y que no ha tenido inconvenientes. “A veces hay grupo de chicos que se ponen medio pesados, pero me imagino que los incidentes se dan durante la madrugada”, señaló.

Jose Gutierrez / Los Andes

El “Loco del hacha”

El martes de la semana pasado un joven grabó un video de un hombre semidesnudo, que portaba un hacha y amenazaba a los visitantes del Paseo Canota. Si bien no hubo heridos, ni mayores inconvenientes, por algunos momentos se sintió el pánico.

Tal como explicó Raúl Álvarez, director de Preventores, se trata de un hombre que ya había protagonizado un incidente con preventores tiempo atrás. “En septiembre pasado lo detuvimos porque manejaba un vehículo sin parabrisas con un casco de motos. Cuando le dimos la multa, se bajó, sacó un hacha del baúl y empezó a romper la luneta y los vidrios de las ventanas que quedaban”, recordó.

 

Luego del susto los preventores le secuestraron el auto. “Al otro día volvió con la documentación en regla, pago la multa al contado y nos pidió disculpas”, recordó a la vez que lo describió como una persona callada y que habitualmente no provoca alteraciones, salvo las ya conocidas provocadas por una afección psiquiátrica que aparentemente padece.