Sociedad Viernes, 14 de septiembre de 2018

Moda y diseño para resaltar la grandeza de la mujer, con firma europea

El diseñador y artista franco-camerunés Lamyne M estuvo en la provincia. Una visión consciente sobre el consumo, la moda y el género.

Por Lorena Misetich - Especial para Los Andes

Los grandes mercados de telas y el mundo textil no le son ajenos a Lamyne M. Desde su infancia la tienda de su padre en Ngaounderé, Camerún fue uno de los primeros lugares donde descubrió la inmensidad y el color de la trama. 

Desde hace veinte años comenzó en el mundo del diseño y la moda. Deslumbró con su participación en la FIMA (Federación Internacional de la Moda Africana) y de ahí no dejó de crear. Se radicó en Francia y desde la ciudad de Saint Denis teje redes de conexión para hacer conocer su arte.

Sus diseños singulares están fuera del pensamiento clásico de la moda y el consumo. Con sus vestidos gigantes imparte su pensamiento del lugar de la mujer en una sociedad, que se dice igualitaria, pero que hasta el mundo de la moda la discrimina.

Como parte de su gira por Argentina participó del Encuentro Comecoco en el Espacio Le Parc trajo su proyecto "Los grandes vestidos reales", un concepto que viene trabajando hace más de una década. 

Experimentación, cultura y sociedad

La experimentación es su base para imaginar y crear. Sus grandes vestidos, de tres metros de largo, son una trama perfecta donde expone telas de distintos países y se diluye un concepto fundamental de su pensamiento: la desigualdad que vive la mujer en la sociedad democrática y la unión de diferentes culturas.

Con un enfoque estético claro, Lamyne plasma en una pieza de diseño, colores, texturas, logrando una belleza exótica, que viaja por lo medieval y contemporáneo, sin dejar de lado su visión radical de la moda y su experiencia por diferentes mercados de África y Asia. 

-¿Cómo comenzaste en el  diseño? 

-Al comienzo era como el resto, quería estar a la moda, tener todas las prendas. Y de a poco fui consciente y comencé a coleccionar etiquetas de moda. Calculé que si en una tienda como Decathlon (una tienda multinacional de ropa deportiva) saco todas las etiquetas de las prendas podía cubrir un espacio tan grande como el Estadio de Francia.

Además hice un estudio especialmente en Asia y el precio de la etiqueta es cuatro veces más caro que la prenda. El diseñador de etiqueta gana más que el diseñador de las prendas.

Y llegas a pagar hasta cinco veces más la prenda, lo que verdaderamente pagás es la etiqueta. De ahí comenzó mi cambio de consciencia. 

-Tenés una visión particular del diseño y lográs piezas a gran escala, ¿por qué realizás este trabajo?

-Uso ese tamaño porque busco el lugar de la mujer en el mundo. Es como veo a las mujeres y es lo que me identifica como artista. Sucede que en los países democráticos, donde se habla de la igualdad entre el hombre y la mujer, todavía no existe.

Mi trabajo no es el diseño de moda, sino una herramienta creativa como artista, porque percibo que la moda es una manera de discriminar a la mujer. Por ejemplo: una mujer de 45 kilos puede vestir una prenda en la pasarela y una de 70 kilos, no. Y es una manera subjetiva de discriminación en la moda.

-¿Cómo lográs la unión de culturas tan diferentes como la africana y la europea?

-Uso material de distintos países y cada material es una representación del estatus social. Cada pedazo de material forma la trama. Y es una representación política y social, porque todas se combinan y se intercalan. Y cuando sacás parte de la trama, para mí se rompe una parte de la sociedad. 

-¿Cuál es tu visión del mundo de la moda y el diseño como se conoce en Francia, una de las capitales de la moda?

-Para mí los desfiles de moda no tienen sentido si no se luce el cuerpo de la mujer. Para mí la moda es una manera de representar el cuerpo de la mujer. Por eso no tiene que prevalecer la ropa frente a la mujer.  Hago esa distinción entre vestido y mujer. 

Lo ideal de la moda es que se conozca a cada persona que realizó la prenda; porque detrás de cada prenda hay miles de horas de trabajo y no es solo el diseñador. Los que lo hacen no están en la pasarela. En todo el mundo, las mujeres están detrás de las prenda: desde Mongolia, BMongangladesh, India, China, Francia, son todas mujeres las que trabajan.

-¿Cómo convive tu pensamiento tan radical en el mundo de la moda?

-Mis creaciones no me dan de comer, sino que las hago para poder intercambiar experiencias. Y tengo esta libertad de no depender del mundo del consumo.