Arquitectura Lunes, 2 de julio de 2018

Destellos y glamour: el cobre en el diseño de interiores

Contemporáneo y auténtico, es un material presente tanto en objetos cotidianos como en trabajos de grandes diseñadores.

Por Laura Gilabert. Lic. en Diseño y diseñadora de interiores

Los destellos metálicos del cobre se vuelven protagonistas en el interiorismo y en el diseño de objetos como lámparas, pequeños muebles y diversos objetos como azulejos, bañeras, campanas, revestimientos de paredes que otorgan a los ambientes notas de lujo y calidez. Nos ofrece infinitas posibilidades, tanto en su estado puro como en sus diferentes aleaciones (latón, bronce, etc.).

El cobre se destaca por su tonalidad oro rosado, que le da una impronta de elegancia, simbolizando aspectos lujosos y toques de distinción y rompiendo así la preponderancia ejercida en los últimos años por los tonos fríos de otros acabados, en el diseño de interiores.

Con la incorporación del cobre como metal noble moderno y colorido, los espacios se visten de un estilo individual impregnado de calidez, resaltando una estética particular ya que es un acabado de muy alta calidad y destacada personalidad.

Además, es antibacteriano de forma natural, 100% reciclable y muy duradero, por lo que su uso cumple con todos los requisitos de sostenibilidad, que hoy en día es un factor clave en la elección de materiales respetuosos con el medio ambiente y la salud.

Haciendo un poco de historia

Este noble material tiene una gran variedad de aplicaciones a causa de sus ventajosas propiedades, como su maleabilidad y ductilidad. Además de su belleza, es el tercer metal más utilizado en el mundo, después del hierro y el aluminio. 

Fue uno de los primeros metales en ser utilizado por el ser humano en la prehistoria, adquiriendo tanta importancia que los historiadores han llamado Edad del Cobre a un período de la antigüedad. Aunque su uso perdió importancia relativa con el desarrollo de la siderurgia, el cobre y sus aleaciones siguieron siendo empleados para hacer múltiples objetos.

El cobre como tendencia en la actualidad 

Las tendencias, a pesar de que son rápidas y cambiantes, no lo son lo suficiente como para que nos olvidemos de algunas de ellas de la noche a la mañana. Es lo que sucede con el cobre, que gana terreno desde hace unos años y con pretensiones de quedarse varios más.

El famoso diseñador Tom Dixon incursionó con el uso del cobre y es uno de los precursores de esta tendencia. La lámpara de techo Coppershade, con un diseño en forma de esfera, tal vez sea el  más famoso diseño de su destellante colección.

El cobre es perfecto para darle un toque de brillo y hacer que destaquen sofás, sillones y muebles y se adapta tanto a una decoración moderna como a un interior clásico. Es conveniente utilizarlo en accesorios o complementos y colocarlos en lugares estratégicos, dónde los brillos cobrizo se acentúen sobre el resto de los objetos.

Al ser  un material muy equilibrado, queda perfecto tanto en ambientes masculinos como femeninos; un solo toque basta para aportar su sutil elegancia.

El cobre y los colores

Este metal armoniza perfectamente con los blancos, negros y grises, siendo una apuesta segura por la elegancia. Si se combina con colores como rosa pálido o verde menta, obtenemos  espacios llenos de frescura, luminosidad, calma y vanguardia, logrando una mezcla muy interesante. Para crear una atmosfera más atrevida y exótica, utilizar verdes oscuros, turquesas y cobres.

Una combinación fantástica y relajante es la de lilas agrisados, lavandas y morados con toques de color cobre logrando espacios llenos de paz.

El cobre tiene diferentes tonalidades en su acabado, aunque siempre con un componente cálido que encaja bien en casi cualquier ambiente. Las coloraciones terrosas naturales del cobre tienen un efecto calmante, en tonalidades que van del marrón al verde pasando por el rojo-naranja.

Puede ser de tono claro, elegante y brillante, más acorde con la decoración moderna, nórdica o escandinava, o de tono más oscuro, envejecido y mate, con irregularidades, siguiendo una estética más tradicional, muy apropiada para una decoración rústica o campestre, como viejas cacerolas que cuelgan sobre las islas de cocina, o en las muros de los comedores rurales, y son uno de los componentes más atractivos de este tipo de ambientes.