Política Miércoles, 20 de junio de 2018 | Edición impresa

Dalmiro Garay: “En los temas en que participé como ministro me excusaré”

El ministro de Gobierno fue avalado ayer por el Senado y asumirá como juez de la Corte en julio.

Por Miguel Ángel Flores - mflores@losandes.com.ar

Pese a lo secreto de la sesión, el resultado estaba casi cantado. Faltaba saber con cuánto apoyo de los senadores Dalmiro Garay, que será ministro de Gobierno hasta julio, ocuparía un sillón en la Suprema Corte de Justicia de Mendoza. Con 28 bolillas del oficialismo y parte de la oposición a favor, contra sólo 9 negras, salió airoso y sustituirá a Alejandro Pérez Hualde.

La sesión de acuerdo, antes de poner a girar el bolillero, comenzó pasadas las 9,30. Y casi 1 hora y media después se confirmaba la aprobación del pliego, gracias a 21 avales de Cambia Mendoza (19 de la UCR, además del Pro y Libres del Sur). Pero terminó de asegurarse con otras 7 bolillas blancas de un sector del peronismo (5) y del Partido Intransigente (2).

Capítulo aparte para el FIT. Los senadores Victor Da Vila y Lautaro Jiménez, además de abstenerse de participar de la sesión, insistieron en un proyecto para ir hacia una elección con voto popular, mediante la enmienda del artículo 150 de la Constitución Provincial.

 

Más tarde, con su pliego ya aprobado, Garay se reconoció “tranquilo y contento” ante Los Andes. Pero no ansioso: anticipó que debe terminar algunos temas en los que “estamos trabajando” antes de asumir, por lo que relativiza la fecha del 2 de julio para la mudanza de Casa de Gobierno al Palacio Judicial que está enfrente. 

Hombre de confianza de Cornejo y flamante miembro de la Sala 3 de la Corte Provincial, donde acompañará a Pedro Llorente y Julio Gómez, se convirtió en el “supremo” con menos bolillas negras de la oposición en el Senado.

“Hemos salido casi igual con Pepe (Valerio) -dijo minimizando este hecho-. Sólo tuve menos votos en contra. La diferencia es la composición del Senado: antes teníamos 21, y hoy 19; es decir, hubo más votos de la oposición”.

Y aunque Valerio (el anterior postulado por Cornejo que llegó a la Corte) está en la Sala Penal y él irá a la Civil, Garay aseguró que “van trabajar en conjunto en temas como seguridad, justicia, acceso a mejoras. Creo que la impronta común es una Justicia que dialogue más con otras áreas: hay procesos tecnológicos propios de la modernización y es importante utilizarlos”.

También dijo que tiene como prioridad impulsar a la Corte a “elaborar sus propios proyectos de ley, algo que no ha hecho nunca”.

Ideólogo del ítem Aula (que la Corte declaró constitucional hace poco), Garay aseguró que “en todos los temas en que haya participado como ministro me voy a excusar”. 

 

El juego de la sucesión

Los antecedentes ante cada reemplazo forzoso en el Gobierno avalan una condición: al menos recientemente ha recaído en alguien “de la casa”. Pasó en Salud con Elizabeth Crescitelli, funcionaria del ministerio quien ocupa la máxima responsabilidad tras la salida de Claudia Najul; y hace poco con Carlos Segura, que dejó la jefatura de Gabinete de Garay para sentarse en el sillón dejado vacante por el cuestionado ex subsecretario de Trabajo Alejandro Jofré.

Por eso ayer, aunque nadie quería confirmarlo, el nombre de Ulpiano Suárez sonaba fuerte para suceder a Garay al frente del Ministerio. Lo avala el ser uno de los ejecutantes de varias partituras compuestas por el electo juez como el caso de la modernización del Estado, además de ser la cara visible en cada paritaria estatal. 

Pero con el correr de la jornada terminó conformándose un terceto más de candidatos, cada cual con sus pergaminos y un rol que puede justificar su elección: el subsecretario de Justicia, Marcelo D’Agostino; el secretario de Relaciones Institucionales del Ministerio de Seguridad, Néstor Majul; y el actual subsecretario de Legal y Técnica, Ricardo Canet.

 

Compañero de ministerio con Suárez, D’Agostino es hoy el nexo entre el Ejecutivo y la Justicia, y un hombre con llegada a Cornejo. Suelen compartir el partido de fútbol semanal que el gobernador juega con su círculo de confianza. Con Garay en la Corte, ¿puede prescindir de ese papel para ponerlo al frente de la cartera?

De los dos nombres que restan, el de Majul es indudablemente el más político. Un polifuncional de la gestión Cornejo, que incluso lo catapultó como representante por la Provincia en el Ente Binacional Argentina-Chile, pero que al gobernador le ha rendido más en el área de Seguridad.

Por su parte, Canet, de más bajo perfil, es quien suena desde hace un tiempo para ocupar la presidencia del Tribunal de Cuentas en lugar del histórico Salvador Farrugia. Ese propósito, admiten desde el Gobierno, no le impediría reemplazar a Garay al menos hasta 2019, plazo que tiene el Gobierno para enviar su pliego para conducir el Tribunal.

Para decidir el sucesor, Cornejo tiene tiempo hasta julio, en coincidencia con la asunción en la Corte de Dalmiro Garay.