Opinión Martes, 7 de agosto de 2018 | Edición impresa

Créditos hipotecarios indexados UVA: ¿bomba de tiempo como la circular 1050?

Por Edgardo Civit Evans - Economista. UNIDEVI. Unión Nacional de Defensa de la Vivienda.

Diario "Los Andes" en sus notas "Hipotecarios, ya se debe ganar más de $ 25.000 para acceder a créditos UVA de $ 1 millón" (20/05/18), y en "Hipotecarios UVA - caen 50% las consultas  en Mendoza" (8/7/18), aborda la problemática de quienes solicitaron o están por pedir un préstamo para comprar una vivienda. Fueron consultados expertos de diversos ámbitos.

Analizo el problema desde la óptica financiera de quienes en 1978 iniciamos la lucha contra la indexación, que consiste en la actualización constante de capital más interés de un crédito. 

Se repiten los mismos errores de aquellos años, que demandó una lucha judicial importante que permitió salvar más de 250.000 propiedades de Argentinos.

Willhem Roepke en 1959 sostenía que "la inflación es tan antigua como el poder de los gobiernos sobre la moneda".

Jacques Bainville en "Los Dictadores" decía que "la inflación es un mal que debe ser atacado por consistir en la moneda averiada, que se consideraba como un flagelo reservado a los pueblos primitivos o muy mal administrados…     y que contaminaba todo como podredumbre de hospital."

En Concilios se sostuvo que quien pedía un crédito era porque tenía una necesidad, y aprovecharse de ello atentaba contra principios humanos, por lo cual era inmoral y anticristiano.

En Argentina, durante 80 años ha sido tremenda la pérdida del valor de la moneda. Para comprar un dólar de esa época, necesitaríamos 130 billones de pesos (miles de millones), agregando al 1 nada menos que catorce 0.

Se generó un importante debate doctrinario.

Los nominalistas sostenían que debía preservarse el valor de la moneda. Los valoristas definen a la moneda como un bien de cambio que debe ser mantenido en su medida, porque no era justo que luego de años de un litigio, se cobrasen monedas.

Se atacaron las consecuencias y no el problema de fondo, que es la inflación. Los pocos países que aplicaron la tesis valorista tuvieron serias dificultades (Francia, Alemania, Finlandia, Brasil).    

En Alemania, tras la primer guerra mundial, debieron crearse 200 tribunales sólo para tratar casos de actualización de deudas. En Francia, cuando asume Charles de Gaulle pregunta a su ministro de economía, qué debía hacer primero, y éste respondió "eliminar la indexación". Ambos se recuperaron y hoy son potencias.

Las cláusulas de reajuste, estabilización o actualización, como los UVA, pretenden mantener actualizado el valor de las prestaciones, utilizando diferentes índices que generalmente provee el Estado. Pueden ser tolerados en países con muy baja inflación, como Chile.

El sistema indexatorio permite la acumulación constante de los saldos de capital más los intereses, generándose una especie de indexación de la indexación diaria, figura similar al anatocismo (interés de interés).

La indexación realimenta la inflación porque los partícipes del proceso económico tratarán de acompañar o ganarle a los aumentos de precios ajustados.

Ha posibilitado una inmensa transferencia de riquezas desde el sector de la producción y el trabajo hacia el especulativo o financiero, con grave perjuicio para el resto.

"Los salarios suben por escalera y los precios en ascensor."

La indexación elimina el efecto liberatorio que supone el pago, porque la deuda es siempre creciente. 

"Mientras más se paga más se debe".

La inflación es un gran negocio para los sectores poderosos. Alimentada por la indexación, las utilidades son mayores.

Los países desarrollados han preferido mantener el valor nominal a caer en la inmoralidad de la indexación.

Las consecuencias de indexación más tasas de interés produjeron planteos de especialistas por los perniciosos efectos sobre la salud física y psíquica de la población. Muchos casos, en la década del 70, terminaron en suicidios.

Este sistema genera que cada día haya menos ricos más ricos y mayor cantidad de pobres más pobres.

En Argentina, el 6/6/76 entró en vigencia la ley 21.309, denominada de hipotecas abiertas, que dispuso que "el requisito de la especialidad consagrado por el Código Civil se considerará cumplido al consignarse la cantidad cierta de la deuda originaria, y la cláusula de estabilización o reajuste, más el tipo de interés pactado."

Esta ley alteró el principio universal que el bien gravado garantiza en forma suficiente la deuda contraída.

Apareció la llamada "patria financiera". Argentina, de 80 bancos, pasó a tener 683. La especulación parasitaria se transformó en el mejor negocio.

Convenía más prestar dinero que trabajar o producir, alterándose principios básicos de la economía.

El B.C.R.A. dictó circulares indexatorias, como las números 7, 8 (que tomaban como índice de ajuste al CER, similar al UVA actual). La 12. 202 (consideraba al CVS, coeficiente de variación salarial), la 687 y la más famosa de todas, la 1.050.

Tras miles de juicios amparados en la teoría de la imprevisión, el estado de necesidad, abuso de posición dominante, y luchas realizadas desde UNIDEVI, se lograron modificaciones, como eliminar el interés sobre el capital, la reforma del sistema y posterior eliminación de la indexación.

El régimen de los créditos UVA sigue aquellos negativos principios. Consiste en actualizar el capital por un índice más tasa de interés.

En un año, no sólo han crecido las cuotas, sino, lo más grave, se han incrementado las deudas cerca del 50%. Quien solicitó $1.000.000, a pesar de las cuotas pagadas, hoy debe $1.500.000. Deben sumarse los seguros y otros.

El sistema es tan perverso que obtenido el crédito y pagada la primer cuota, a los 30 días debo más de lo solicitado. Como se aplica el sistema francés (utilizado en préstamos no indexados) mediante el cual al principio se amortiza muy poco y se pagan principalmente intereses, el saldo de deuda va creciendo de modo tal que, como disminuye el plazo de amortización pero el saldo es más elevado, en el tiempo se torna imposible el pago de las cuotas que llegan a duplicarse mes a mes. Son necesarias refinanciaciones que no solucionan el problema y solo extienden la agonía.

De continuar la inflación que padecemos desde hace 8 años, en un año y medio más se deberá el doble de capital.

La brutalidad del método queda demostrada con que suponiendo una inflación del 0%, el saldo seguirá creciendo. En el tiempo la deuda superará el valor del bien gravado. 

Es preferible la presunta pérdida por parte de quienes más tienen, el Estado y los bancos, que llevar a miles de familias al aprovechamiento usurario que conlleva el sistema indexatorio.

La única alternativa posible frente a la inflación, es que el deudor "siempre y durante un tiempo determinado" pague un porcentaje de su salario, sin que el monto de la deuda pueda incrementarse por encima del valor proporcional del bien, que debe quedar cancelado en el tiempo pactado, 10 o 20 años, sin necesidad de renegociaciones por ningún concepto.