Opinión Miércoles, 16 de mayo de 2018 | Edición impresa

Costa Rica, tiempo de cambios para el acercamiento - Por Patricia Giménez

Por Patricia Giménez - Embajadora argentina en Costa Rica

Las pasadas elecciones en Costa Rica han significado mucho más que un trámite en la continuidad del actual partido de gobierno al frente del país. Carlos Alvarado fue colocado en la primera magistratura.

Por algunas de las características de la última elección y del equipo que acompañará al presidente Alvarado, estamos frente a tiempos de importantes cambios en el país. Algunos pueden tornarse, considerando el éxito o no de la administración que comienza, determinantes para el futuro. Asimismo, este recorrido que inicia el país, y sus tensiones, impactan directamente en el trabajo y los objetivos de la representación Argentina que encabezo.

La campaña electoral que vivió Costa Rica durante los primeros meses del año desnudó diferencias entre la población que estaban adormecidas, grietas en múltiples temas de peso para la opinión pública que van desde obras de infraestructura pendientes a cuestiones relacionadas a la despenalización del aborto y la aprobación del matrimonio igualitario. Este último punto fue clave para que se conformara el binomio que se enfrentó en el ballottage de abril. A diferencia de lo que ha sido la tradición del país durante las últimas décadas, el enfrentamiento entre los dos partidos tradicionales se dejó de lado en esta oportunidad. Tanto el Partido Unidad Social Cristiana como el Partido Liberación Nacional, los dos históricos aquí, quedaron fuera de la segunda vuelta; algo inédito desde hace prácticamente 40 años. La definición fue entre el actual oficialismo representado por quien finalmente alcanzaría la primera magistratura, Carlos Alvarado, del Partido Acción Ciudadana, y el Partido Restauración Nacional. Ambas agrupaciones surgieron en la primera década del siglo XXI y fueron representados en estas elecciones por candidatos menores de 45 años. El nuevo presidente es el más joven desde la constitución de la Segunda República costarricense en 1949, contando con 38 años. 

Los desafíos por delante para el nuevo gobierno han sido enmarcados en un gabinete con representaciones de distintos sectores y partidos políticos.

Esta confluencia ha sido denominada localmente como de Unidad Nacional, así como también "Del Bicentenario". Este hito en la historia costarricense, se alcanzará en 2021. 

Es de destacar también, en este contexto de una Costa Rica bicentenaria, el destacado rol que tiene la mujer dentro de este gabinete. Con 14 carteras (de un total de 25 ministerios), las mujeres serán mayoría, con muchas de ellas en áreas clave como Hacienda, Economía y Desarrollo Social.

Esto se eleva aún más con el preponderante papel de la vicepresidente primera Epsy Campbell Barr, que no sólo es la primera afrodescendiente en alcanzar un papel ejecutivo a nivel continental, sino que se convierte en la primera canciller mujer en la historia del país. 

Desde Argentina quizás la realidad política del día a día de Costa Rica nos resulta lejana. Es un país que tenemos asociado a una biodiversidad maravillosa, hermosas playas y un respeto por el medio ambiente que cruza fronteras. Otro dato con el que quizás estemos familiarizados es la ausencia de un ejército regular. Sin embargo, estos datos pasan a un segundo plano cuando nos interiorizamos del importante papel que juega el país en las relaciones regionales, continentales y globales. En este destacado papel es sede de múltiples organismos multilaterales como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y de varias instituciones asociadas a las Naciones Unidas y la Organización de Estados Americanos, como el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (hoy dirigido por nuestro compatriota Manuel Otero).

Esta multiplicidad de posiciones hacen de Costa Rica un espacio de encuentro continental y global de vital importancia. Es por estas características que cobra mayor relevancia el papel que tendrá la vicepresidente primera Epsy Campbell Barr.

En mis primeros meses en el país, y pese a la incertidumbre ocasionada por una elección tan determinante, desde la Embajada hemos reforzado las redes existentes para incrementar las relaciones comerciales, culturales y diplomáticas. Hemos tenido el placer de trabajar estos meses con el ministro de Relaciones Exteriores y Culto, Manuel González Sanz.

La Embajada argentina en Costa Rica, en pocos meses, ha llevado adelante dos exitosas misiones comerciales. Contamos con dos en ciernes y estamos trabajando fuertemente para poner a nuestros productos en pie de competitividad en el mercado local. Un ejemplo de ello es el foco puesto en eliminar las tasas impositivas que pagan nuestros vinos, frente a otros de diversos orígenes, que no lo hacen. De igual manera, estamos construyendo fuertes lazos con universidades locales, con la idea de desarrollar intercambios, experiencia que considero clave para la posibilidad de más y mejores relaciones entre los países. Un punto clave para nuestro trabajo es la novedosa relativa cercanía entre nuestros países. A pesar de la distancia física que nos separa, la apertura de nuevos vuelos comerciales desde Mendoza a Centroamérica, que se suman a otros destinos en Argentina, reduce sensiblemente el tiempo de viaje, tanto de personas como de productos.

La estrategia de apertura y re inserción en el mundo que impulsa el gobierno de Cambiamos busca resignificar las relaciones con nuestro vecinos en América Latina. El presidente Macri nos ha dado por objetivo dejar de lado las cruzadas ideológicas por lograr un acercamiento entre los pueblos y no exclusivamente entre sus líderes. A su vez, nuestro país tiene entre sus principales ejes de política exterior ingresar a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Éste es un camino que personalmente creo beneficioso para la Argentina y por el cual trabajé arduamente desde mi lugar como vicepresidente de la Cámara de Diputados de la Nación. Costa Rica se encuentra embarcada en un rumbo similar. 

Mi labor aquí, por lo tanto, es uno de colaboración para que ambos alcancemos nuestros objetivos, compartiendo experiencias y enriqueciéndonos en beneficio mutuo.