Editorial Martes, 22 de enero de 2019 | Edición impresa

Conductores alcoholizados, un drama diario

La sociedad debe debatir qué hacer con el fenómeno de conducir automotores luego de haber bebido alcohol.

Por Editorial

La sociedad mendocina se vio conmovida recientemente por dos terribles siniestros viales a consecuencia de los cuales, en ambos episodios perdieron la vida tres niños de 7, 3 y 2 años y una joven madre, de 20 años.

Se verificó la presencia y la responsabilidad de conductores que tenían alcohol en sangre por encima de los valores permitidos por la ley.

Uno de los sucesos ocurrió antes de la Navidad pasada, en Costanera y Matienzo, de Guaymallén, y allí sufrieron lesiones fatales los hermanitos Agustín Kruk (7) y Abril (3). Estarían vivos si el irresponsable conductor de un automóvil no hubiera estado alcoholizado ni ingresado de contramano por calle Matienzo. 

El siguiente caso se produjo en la lateral del Acceso Este, en Rodeo de la Cruz, donde un joven ebrio embistió a  mujeres y niños que caminaban por el sector (una joven de 20 años y una criatura de 2, fallecieron). El individuo tenía 1,88 gramos de alcohol en sangre e intentó escaparse.

Si bien hay severas imputaciones por parte de la Justicia para los dos asesinos al volante, las pérdidas causadas por su inconsciente proceder no podrán ser remediadas nunca.

Se reactualiza entonces el debate sobre si no se debería imponer definitivamente la tolerancia 0 de alcohol para particulares al momento de conducir un automotor en la vía pública. Es decir, aplicar el mismo criterio que existe en el caso de los conductores profesionales de transportes, sean de pasajeros o de otra índole. Se afirma que sería bueno en ese sentido legislar como "delito vial" estas conductas de conducir con tasas altas de alcoholemia -como ocurre en varios países europeos-, y de esa forma no llegar siempre "cuando está el muerto o el lesionado".

A los que se oponen (por falla de los equipos), los especialistas les contestan que no es un argumento válido y sí más bien hipócrita. Desde 1995 (y antes también, parcialmente) en Argentina existe tolerancia 0 para los choferes profesionales y la pregunta es si existe alguna diferencia orgánica en ellos respecto a un conductor particular ¿Por qué tanto reparo a generalizar esa medida a todo conductor de un vehículo -sea o no profesional-? ¿No es el mismo riesgo el que atraviesan unos y otros?

Cada tanto se leen opiniones que remarcan la imposibilidad de imponer la "tasa 0" alcohol en la conducción de automotores y se basan en "argumentos" bastante "usuales" a la hora de debatir sobre la materia. Uno de los principales sostiene que son muy pocas las sociedades que han establecido el "0 alcohol". Pero, esto no es así porque cada vez son más las naciones que imponen esa condición para luchar contra el flagelo del incidente vial causado por el alcohol. 

No faltan quienes sostienen que es muy difícil medir el tenor de alcohol, y que puede haber errores con ingestas fortuitas o factores químicos orgánicos que muevan el amperímetro por encima del 0 exacto. Parece que eso no sucede con los conductores profesionales. Y en todo caso siempre se puede prever una "red de excepción" (nadie niega el derecho de defensa). 

Al decir del especialista Eduardo Bertotti, frecuentemente consultado por este diario: "Toneladas de pruebas en vía pública muestran que quien no tomó alcohol registra '0' en el alcoholímetro (rara vez los informes de operativos dan positivo por sobre el 10% de los controles efectivos). Y si es 'tan difícil medirlo', ¿no habrá errores también con 0.5 de límite? ¿0.52, 0.53, 0.54? (…  )".

En fin, que las opiniones entre unas y otras posturas podrán persistir  en el tiempo pero mientras tantoo el Estado posee una responsabilidad en el tema y la obligación de salir al cruce de tantos casos fatales por la misma causa. 

Ni las autoridades ni la gente pueden quedarse sin hacer nada, o simplemente esperar el nuevo caso de que alguien muera atropellado o en un choque por culpa de haber bebido en exceso.