Economía Lunes, 10 de septiembre de 2018 | Edición impresa

Con $100 se compraba cuatro veces más en 2013

La inflación provocó que los precios subieran, en promedio, un 300% desde 2013, lo que limitó claramente el poder adquisitivo del peso.

Por Mariano Zalazar - mzalazar@losandes.com.ar

La inflación conduce a una inevitable pérdida del poder adquisitivo del peso, pero a veces el cambio es tan gradual que cuesta darse de cuenta el impacto que tienen los constantes aumentos de precios.

Tomando como referencia un billete de $ 100, se pueden encontrar incontables ejemplos que demuestran que en solo cinco años se perdió en promedio un 300% de poder de compra.

Un producto que permite ver con claridad esta situación es el litro de nafta. De acuerdo al archivo del Ministerio de Energía de la Nación, en agosto de 2013 un litro de nafta súper costaba $ 7,49 en las estaciones de servicio de YPF de Mendoza.

 

Por lo tanto, con un billete de $ 100 se podían cargar 13,35 litros (un cuarto de tanque). Hoy, la nafta súper de la misma petrolera tiene un precio de $ 34,35 en las bocas de expendio de la provincia, lo que significa que con $ 100 sólo se pueden cargar 2,91 litros (hace cinco años era 4,5 veces más).

También el dólar descubre los efectos de la inflación. En agosto de 2013 la moneda estadounidense tenía una cotización de $ 9 en el mercado informal (el cepo cambiario no permitía acceder al valor oficial de $ 5,62).

Con $100, entonces, se podían adquirir unos U$S 11. Hoy, el dólar abrió a $37,60 y con un billete de $ 100 se pueden adquirir sólo 2,66 dólares. 

Los alimentos

La comida también muestra muy claramente la depreciación del billete de $100 en los últimos cinco años. En agosto de 2013, un kilo de asado se vendía a $ 50, por lo que $ 100 permitían comprar dos kilos.

Actualmente el precio del kilo de asado promedia los $ 190 en las carnicerías de la provincia. Eso significa que con $ 100 se puede acceder a 530 gramos de carne. 

Lo mismo ocurre con el pollo. Hace exactamente cinco años un kilo de pollo tenía un precio de $ 17, por lo cual se podían adquirir 5,88 kilos por $ 100. Hoy el kilo se vende en muchos comercios a $ 60, por lo que el billete tomado como referencia permite comprar 1,67 kilos.

Otro valor representativo es del pan. Según los precios sugeridos por la Asociación de Panaderos de Mendoza, en el octavo mes del 2013 se conseguía un kilo de pan mignon por $ 20. Obviamente, con $ 100 se conseguían cinco kilos de ese producto.

El último listado de precios vigentes muestra el kilo de mignon a $ 55, lo que quiere decir que con un billete de $ 100 se compran menos de dos kilos (1,82 kg.).

El transporte

El costo del transporte público es quizás uno de los parámetros más claros a la hora de hablar de "pérdida de poder adquisitivo". Hace cinco años el boleto de colectivo urbano más barato costaba $ 2,40 en Mendoza. Es decir que cargando $ 100 se podían hacer 41 viajes. Hoy, el mismo boleto se vende a $ 11, por lo que $ 100 alcanzan para realizar 9 viajes.

Con los taxis ocurrió lo mismo. En 2013 la baja de bandera tenía un valor de $ 5,10 y la ficha costaba $ 0,38 (cada 90 metros recorridos). Ahora, luego del aumento autorizado en febrero pasado, la bajada de bandera cuesta $ 20,92 y la ficha (por 80 metros) tiene un precio de $ 1,22.

Tomando esos  valores se puede deducir que un billete de $ 100 permitía recorrer 22,4 kilómetros en taxi en agosto de 2013 y alcanza para viajar 5,18 kilómetros en la actualidad. 

La misma comparación se puede hacer con muchos otros productos y servicios. En todos los casos se podría ver con claridad el efecto de depreciación que la inflación provocó sobre el billete de $ 100. Claro que la aparición de los billetes de $ 200, $ 500 y $ 1.000 van directamente de la mano de ese fenómeno económico. 

 

Las consecuencias

El economista Carlos Rodríguez analizó la depreciación del billete de $ 100 y lo atribuyó por supuesto a la inflación, pero aclaró que hay consecuencias económicas que van más allá de la pérdida del poder adquisitivo. 

"El principal problema es el costo que implica la emisión monetaria. Mientras menor es el poder adquisitivo del billete, más unidades se deben imprimir para alcanzar el mismo valor. Eso le cuesta mucho al Banco Central y genera distorsiones en el presupuesto", explicó.

Coincidió con ese análisis el doctor en economía, Pablo Salvador. "El costo de imprimir billetes es fundamental. Por eso es importante que se introduzcan billete de mayor denominación a medida que avanza la inflación", señaló.

Los economistas hicieron referencia a lo ocurrido años atrás. "La gestión del Gobierno anterior se negó a imprimir billetes de mayor denominación porque eso implicaba reconocer índices inflacionarios altos. Eso obligó a imprimir mayor cantidad de billetes de $ 100 a un costo muy alto", indicaron.

Según comunicó el Banco Central en su momento, la negación de la gestión pasada a imprimir billetes de mayor denominación "le costó al país unos U$S 650 millones". 

Diferencias por productos

Como se puede apreciar en los productos analizados, hay algunos que con el tiempo se encarecieron más que otros. Según Rodríguez, eso tiene que ver en gran parte con quién sea el proveedor de cada producto y cual sea su rol en la economía. "Los sectores concentrados (oligopolios o monopolios) tienden a trasladar los aumentos de costo a los precios de venta de manera mucho más rápida que otros sectores", indicó.

"También entran en juego otros factores, como las cuestiones coyunturales que generan variaciones más allá de la inflación. Es el caso por ejemplo de los productos afectados por la sequía", apuntó.

 

Salvador se mostró de acuerdo y agregó que la relación entre la oferta y la demanda determina cuánto de la inflación puede trasladarse a precios. "Cuando hay una alta demanda o una oferta limitada, es probable que los aumentos de precios sean mayores”, comentó el economista.

Los expertos destacaron además que los bienes transables internacionalmente siguen la evolución del tipo de cambio (el precio del dólar). Es lo que ocurre por ejemplo con las autopartes y muchos productos electrónicos.