Opinión Fincas Sábado, 1 de diciembre de 2018 | Edición impresa

Cómo es la revolución que está transformando el agro mundial - Por Jorge Castro

Las start ups de alta tecnología lideran la innovación en la agroindustria, con aplicaciones de inteligencia artificial.

Por Jorge Castro - Analista internacional

El sistema de producción y comercialización agroalimentaria del mundo enfrenta un proceso de disrupción generalizada de características revolucionarias que afecta profundamente sus fundamentos y modifica su naturaleza.

Esto golpea con igual fuerza tanto a las cadenas globales de producción como a las tradicionales cinco grandes integrantes de las plataformas de comercialización granaria (ADM, Cargill, Bunge, Dreyfus y Cofco), tres de Estados Unidos, una de Europa, y la quinta compañía de China.

Este cambio histórico es el resultado de dos tendencias convergentes: el vuelco de la demanda de los países emergentes, encabezados por la República Popular China, al consumo masivo de proteínas cárnicas, en lo que constituye la mayor transición dietaria de la historia.

El consumo de carnes, ante todo rojas (cerdo y vacuna), se ha convertido en un componente fundamental de la dieta del pueblo chino, en especial los cortes premium de la nueva clase media, que ya tiene 440 millones de integrantes con niveles de ingresos comparables a los de la población norteamericana (entre 35.000 y 45.000 dólares anuales por habitante).

En segundo lugar, se ha producido una transformación irreversible de los gustos de los consumidores del mundo avanzado, que han pasado prácticamente en su totalidad de las marcas de consumo masivo a los productos centrados en el cuidado de la salud (con atributos como la trazabilidad y la sustentabilidad ambiental y social) y las expectativas de una larga vida activa, ajena a los tradicionales flagelos de la vejez.

Restan en el mundo unos 800 millones de desnutridos o hambrientos en las regiones más pobres del continente africano, la India y América Latina, pero son más de 1.500 millones las personas azotadas por la epidemia mundial de obesidad e hiperobesidad.

Esta inmensa población está presente no sólo en Estados Unidos (más de 30% de los estadounidenses sufren esta situación), sino también en México, el mundo árabe (Egipto y los países del Golfo, en primer lugar), Indonesia, e incluso China.

Se trata de una enfermedad cuyo origen no es la ingesta excesiva, sino el estilo de vida que favorece esa situación. De ahí que golpee más brutalmente a los pobres en Estados Unidos (más de 40 millones de personas),y a los marginados y desocupados, en especial los de largo plazo.

Esta es la causa central de la disrupción generalizada que afecta al sistema agroalimentario global; y se manifiesta a través de la proliferación de las "start ups" (empresas emergentes) de alta tecnología, lo que sucede no sólo en Sillicon Valley, sino en el mundo entero, y en primer lugar en Brasil y la Argentina.

Estas "start ups" despliegan todo el arsenal de la ingeniería genética, como la inteligencia artificial y la tecnología digital, en un esfuerzo de disrupción que adelanta el arribo de la nueva revolución industrial a la actividad agroalimentaria, con un aumento extraordinario de la inversión en los nuevos protagonistas del sistema.

En los cinco años previos a 2018, las "start ups" agroalimentarias recibieron más de 10.000 millones de dólares en inversiones.

Los fondos se inyectaron en proyectos de robotización, sistemas gerenciales automatizados, y tecnologías de alta precisión (milimétricas), lo que implica que atrajeron el triple de capitales que entre 2008 y 2013. Aquí está en juego el futuro agroalimentario del mundo.