Arquitectura Lunes, 26 de febrero de 2018

Claves para lograr mayor motivación y compromiso en la oficina

Los profundos cambios que se vienen produciendo en el mundo laboral han transformado el espacio de trabajo.

El diseño de la oficina ha evolucionado desde un modelo pasivo hacia el concepto de espacio de trabajo como herramienta de apoyo activo a las tareas que se desarrollan en él. En este nuevo paradigma se promueven los entornos que favorecen la movilidad y el principio de “no territorialidad”.

Existe una relación directa entre cómo las personas se involucran con el lugar donde trabajan, y la motivación y su mirada hacia la compañía. En ocasiones, la no territorialidad puede afectar este “vínculo”.

Mientras que en las oficinas tradicionales, donde la gente pasa una tercera parte del día anclada en su escritorio, el puesto de trabajo se transforma en un territorio personal, en las modalidades de trabajo no territoriales, la expresión de estas señales físicas se dificulta debido a que los espacios están destinados a ser utilizados por distintas personas. De esta forma, los empleados pierden la capacidad de personalizar y marcar los límites de su entorno, de expresar su identidad y de apropiarse del espacio, manifiesta el arquitecto Alejandro Mariani, de Contract Workplaces Argentina.

“No se debe subestimar el rol que juega el entorno en la forma de sentirnos y realizar nuestras actividades”, señala Mariani y explica: “para que un espacio sea exitoso, las personas necesitan interactuar con él, hacerlo propio. El espacio de trabajo no sólo es el lugar donde se desarrollan las tareas, sino que también posee una importante carga simbólica que influye sobre la propia identidad de los trabajadores, definirá su sentido de pertenencia y el compromiso que asuman con la compañía”.

Bienestar, compromiso y sentido de pertenencia

La investigadora canadiense especializada en psicología ambiental, Jacqueline Vischer, afirma que en las oficinas donde se ha adoptado una configuración de open plan existe una mayor necesidad de personalización y apropiación del espacio para estimular el sentido de pertenencia y el compromiso. En este sentido, existen tres aspectos claves ligados al confort que no deben perderse de vista:

1. Confort físico: relacionado con aspectos como la iluminación, los niveles de ruido, la temperatura, etc.

2. Confort funcional: espacios adecuados para que la gente pueda hacer su trabajo. Equipamiento y ergonomía para crear ambientes funcionales.

3. Confort psicológico: es el más importante y difícil de lograr. Está relacionado con el bienestar, el compromiso y el sentido de pertenencia. Vincula los aspectos psicosociales del trabajador con el diseño y la gestión del espacio de trabajo a través de la territorialidad, la privacidad y el control del entorno.

“Otorgar al empleado las posibilidad de actuar y decidir sobre estos tres campos es clave para que se sientan más a gusto en la oficina”, afirma Mariani. Asimismo, recientes investigaciones en psicología ambiental corroboran que conferirles más participación en la toma de decisiones  sobre el diseño del espacio de trabajo también aumenta su percepción de control sobre su entorno, generando a una mayor satisfacción y productividad.

El control y la autonomía como factores clave

Poder controlar el ambiente físico proporciona la posibilidad de modificar los espacios existentes para personalizarlos de acuerdo con las distintas características de los individuos y de los grupos de trabajo. Las herramientas de control ambiental pueden incluir elementos como mobiliario y equipo de trabajo ajustables, espacios flexibles para reuniones y trabajo en equipo, tabiques móviles, etc. “Es importante dar a las personas autonomía y poder de decisión sobre el entorno de trabajo en lugar de ser controladas por el espacio y las políticas de la organización”, señala el directivo.

El control y la personalización a nivel individual puede comprender desde estanterías o espacio para almacenamiento, hasta planos de trabajo móviles, asientos e iluminación ajustable, control de temperatura individual, entre otros.

El entorno debe ofrecer la posibilidad de control ambiental a través de la flexibilidad del equipamiento, para adaptarse a la tarea en proceso. Para esto se recomiendan muebles rodantes, mesas extensibles, paneles, tableros y pizarras deslizantes junto con la posibilidad de ajustar la iluminación. Lo ideal es contar con un layout que permita la flexibilidad y una rápida reconfiguración de acuerdo con las necesidades del momento. Esto incluye la configuración del tamaño y la forma de los lugares a través de límites móviles, colores, equipamiento, etc.

En conclusión: ofrecer la posibilidad de personalizar el entorno –entendida como la modificación de alguna de sus características para reflejar la identidad del usuario– ayuda a las personas a adaptarse mejor a su espacio de trabajo. “La clave para lograr el compromiso y sentido de pertenencia necesarios para un equipo motivado es brindar suficientes alternativas que les permitan a los colaboradores identificarse con el espacio de trabajo, integrarlo a su experiencia vital y dejar su propia impronta. En este contexto, sin duda, la oficina actúa como una potente herramienta de gestión para las organizaciones”, concluye Mariani.

Fuente: Contract Workplaces