Editorial Jueves, 12 de julio de 2018 | Edición impresa

Ciudad “amigable”, pero se espera más

La Capital mendocina es parte de la Red Mundial de Ciudades Amigables de la OMS por el trabajo con los adultos mayores.

Por Editorial

La Municipalidad de Capital fue incorporada a la Red Mundial de Ciudades y Comunidades Amigables con las personas mayores, un estamento de la organización Mundial de la Salud (OMS).

De tal manera, la principal urbe se suma a un movimiento mundial creciente de comunidades, ciudades y diferentes niveles de gobierno dentro de los países, que "se esfuerzan por satisfacer las necesidades de sus residentes mayores", según argumentó la entidad patrocinante.

Es verdad que en esta convocatoria hay una estrecha relación hacia el cuidado de los adultos mayores en pos de mejorar su calidad de vida.

Las actividades y programas por el municipio son intensos y dignos de encomio. Hay espacios de mucha contención, como por ejemplo los "clubes de día", que dan un verdadero sentido al tiempo libre de los adultos.

Merituamos ese accionar municipal y reconocemos la valía de la distinción internacional obtenida.

Pero como la ciudad es para todos los que habitan en ella -niños, jóvenes, adultos y, con prioridad, los ancianos-, pensamos que bien se podrían hacer más esfuerzos para que la Capital sea aún más ordenada y vivible. Y en esto tienen responsabilidad las autoridades, pero también los ciudadanos.

 

No hay que olvidar que el principal departamento no hace mucho compitió en el certamen de las "Ciudades Maravillosas" y aunque no ganó, quedó muy bien posicionado en América Latina por sus diversas potencialidades.

Respecto al deambular de personas mayores en el radio capitalino, creemos que se podría asegurar más, desarrollando un programa de reparación integral de veredas, en especial en las calles al este de la avenida San Martín, sector de la ciudad en el que se han renovado los pavimentos vehiculares, aunque manteniendo las viejas aceras peatonales interrumpidas por cambios de niveles, raíces del arbolado, cercos de obras paralizadas, entre otros obstáculos. Son los más grandes en edad los que sufren tropezones y caídas de mucho riesgo.

Las acequias abiertas -que tanto ponderamos y defendemos- lamentablemente constituyen un serio peligro a la circulación peatonal. Para disminuir el riesgo que significan esas zanjas de gran profundidad y filosos bordes de hormigón, correspondería estudiar la cubierta de las mismas en los tramos próximos a las esquinas, Otra medida de bajo costo sería la instalación de pasamanos a ambos lados de las rampas existentes en cruces donde llegan acequias descubiertas. Estos pasamanos también deberían instalarse en las anchas escalinatas de algunas plazas, por ejemplo plaza Independencia. Como contraste favorable señalamos la óptima resolución de la plaza San Martín, que se convirtió en un espacio público moderno, accesible e integrado.

Además, de los problemas de circulación que eventualmente pueden sufrir los adultos mayores por calles y plazas de Mendoza, sobrevienen otros inconvenientes al acceder a edificios carentes de rampas, pasamanos y puertas de fácil acceso, ya que muchas se abren sólo para adentro o para afuera, resultando difícil su accionamiento para personas que usan bastón o sillas de ruedas.

 

Dentro de los edificios de uso público la comuna debería relevar si tienen instalados baños para discapacitados y adecuadas dimensiones para el desplazamiento de sillas de ruedas, niveles de pisos adecuados y demás condiciones que respondan a las normas de la "arquitectura sin fronteras" para todas las edades.

Dentro de los edificios de uso público la comuna debería relevar si tienen instalados baños para discapacitados y adecuadas dimensiones para el desplazamiento de sillas de ruedas, niveles de pisos adecuados y demás condiciones que respondan a las normas de la "arquitectura sin fronteras" para todas las edades.

Otra mora de la ciudad es la carencia de baños públicos. Las grandes ciudades del mundo ofrecen en sus áreas céntricas baños de fácil acceso, servicio de urgente necesidad para los mayores de edad, turistas y ciudadanos locales. 

Los ciudadanos, entre otros aspectos, podríamos contribuir, conduciendo vehículos con prudencia en el minicentro (bueno, en todos lados), tratando de cruzar las arterias por las esquinas y sobre todo contribuir a la limpieza. Y dentro del rubro higiene, algo que se parece al dicho "Argentina año verde": pasear los animales domésticos munidos de palita y  bolsas -el lector intuirá para qué-, así como colocar contenedores para recibir esas deposiciones caninas. Justo es reconocer que el gobierno municipal ha iniciado una campaña de concientización en este aspecto.

Esto se aplica en las ciudades más avanzadas del mundo.         

Estas líneas, en definitiva, no pretenden ser una crítica ácida a la Municipalidad, sino un llamado a la atención de problemáticas escasamente abordadas por el gobierno de la capital de Mendoza ni por otras comunas de la provincia. Y con omisiones manifiestas de los usuarios o contribuyentes.