Sociedad Martes, 15 de mayo de 2018 | Edición impresa

Cambio climático: la meta argentina prevé 15% menos de emisiones

El compromiso asumido en París -vigente desde noviembre de 2016- establece la disminución de gases hacia 2030.

Por Carlos Manuel Cuervo - Presidente de la Comisión de Derecho Ambiental - Colegio de Abogados de Mendoza

A casi 26 años del convenio marco sobre el cambio climático, la lucha continúa siendo una prioridad internacional. No se ha producido, ni los instrumentos internacionales actuales han propiciado todavía, un cambio drástico. De hecho, la Conferencia de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP 21[1]), previa al Acuerdo de París, reconocía que las contribuciones nacionales presentadas, no permitían lograr el objetivo de mantener el límite de 2 °C por encima de los niveles preindustriales para 2100, y apuntaban claramente hacia una suba de 3,5 °C.

El Convenio (1992) y el Protocolo (Kyoto-1997) son la respuesta de la internacional y, por su intermedio, los Estados parte marcaron un objetivo: estabilizar emisiones de GEH para prevenir interferencias peligrosas en el clima. Un largo proceso de negociación renovó el compromiso y concluyó en el Acuerdo de París del 12 de diciembre de 2015, en vigor el 4 de noviembre de 2016.

Evidencias científicas 

En 1988, el Programa ONU para Ambiente (Pnuma) creó el Panel Intergubernamental Cambio Climático (IPCC) para asesorar a los países para enfrentar el fenómeno global. Ha publicado 5 informes centrales y reúne a los científicos de mayor trayectoria. Entre ellos, Ricardo Villalba, mendocino. 

El 6to informe (2021) examinará lo realizado para mantener el calentamiento global por debajo de 2 °C y, a la par, persistir en esfuerzos que limiten el aumento a 1,5 °C. Otro informe anual focaliza la diferencia entre emisiones de GEH que los Estados comprometen y el nivel de emisiones necesario para no superar estos 2 °C. En 2016 las emisiones aumentaron, doblan a 1970, y crecen sin disminución desde 2000. 

Los acuerdos han generado efectos positivos indiscutibles, pero se mantiene la dificultad del derecho internacional para ser eficaz al doble reto, mitigación y adaptación al cambio climático, sumado a mecanismos excesivamente rígidos sin voluntad política ni economía que acompañe. 

París se basa en compromisos unilaterales y voluntarios asumidos, superadores de los que se suscriben en negociaciones multilaterales. Cada parte hizo contribuciones previstas y determinadas a nivel nacional (Indcs). 

El informe argentino (1960/2010) demostró un aumento de la temperatura media de 0,5 °C, llegando a superar 1 °C  en zonas patagónicas; aumento de días con olas de calor y reducción de días con heladas; aumento de lluvias en el Este con inundaciones de gran impacto socio-económico. En zonas semiáridas se observó una merma en zona cordillerana con disminución en caudales de ríos cuyanos. 

Argentina fijó una meta incondicional: 15% menos en 2030 con respecto a emisiones proyectadas y otras condicionadas a obtener financiamiento internacional adecuado y predecible; apoyo a la transferencia, la innovación y el desarrollo de tecnologías y el apoyo a la creación de capacidades.

El acuerdo originó el posible abandono de EEUU. Sin embargo, la comunicación deja una puerta abierta y es que, a menos que EEUU no pueda identificar los términos adecuados para un nuevo compromiso, presentarán formalmente su retirada. Conforme al artículo 28, debe ser en los tres años desde la entrada en vigor hasta el 4 de noviembre de 2019. En todo caso si se produce, los EEUU tendrán que esperar hasta 2020 para retirarse oficialmente, puesto que esta decisión será efectiva pasado un año de comunicada. Justo un día después de la elección presidencial. Incertidumbre total, evidente preocupación.

Efectos locales

Para la vitivinicultura se proyectan desplazamientos de zonas, de isoyetas, y surgimiento de nuevas regiones de aptitud vitivinícola (Moriondo 2013).

Particularmente,  generaría desplazamiento hacia latitudes altas, menor extensión de otras áreas y surgimiento de nuevas regiones aptas. 

El Acuerdo de París emerge como una base para estas acciones que afectan a todos. El problema no tiene sólo una respuesta de dimensión predominantemente internacional, sino que la acción contra este fenómeno tiene también, cada vez más, una importante variable nacional, regional y local.