Turismo Domingo, 6 de enero de 2019 | Edición impresa

Benarés: Ganges, el río sagrado de la India

Visitar esta ciudad santa del hinduismo y navegar por este curso de agua con récord de contaminación es inolvidable.

Por Federico Chaine - fedechaine@hotmail.com

Después de recorrer Nueva Delhi, Agra y Fatehpur Sikri abordé un tren nocturno desde Gorakhpur hacia Benarés, ciudad santa del hinduismo. Fueron once horas de viaje en vagón-cama. Me instalé en el Hotel Alka con vistas al Ganges desde la habitación.

Es el río sagrado para el ochenta por ciento de la población india que practica el hinduismo. Ellos creen que morir en Varanasi (su nombre en hindi) y arrojar sus cenizas al Ganges les permite la liberación del espíritu y la paz definitiva.

En este río ocurre todo: arrojan cenizas, restos humanos, se bañan, beben, lavan la ropa y hacen sus necesidades. No en vano sus aguas son sépticas. No contienen oxígeno disuelto. Un nivel aceptable de agua para bañarnos contiene unas 500 bacterias coliformes cada 100 ml. En el Ganges el promedio es de ¡1,5 millones por cada 100 ml!. 

 

  Al amanecer navegué en una barca. Es la hora de las cremaciones. Hombres pertenecientes a la casta doams son los encargados del ritual crematorio. Las fotos están prohibidas para los no hindúes. El cadáver de una mujer estaba amortajado con una manta blanca y solo asomaba la cabeza. Sus familiares lo rodeaban entonando oraciones. Fue colocada en la pira funeraria y se encendió el fuego que lentamente envolvió los restos. 

Volví a tierra firme, no sin antes discutir con el balsero que quería sacarme más dinero del acordado. A lo largo de toda la ribera se ven hombres santos, gurúes y sacerdotes ghatias sentados bajo pintorescas sombrillas a la espera de peregrinos y creyentes para darles su palabra. Vacas, cabras y bueyes caminan libremente. 

 

A diez kilómetros de Benarés está la ciudad de Sarnath que es uno de los cuatro lugares sagrados del budismo. En el siglo seis AC  Siddharta Gautama, El Buda, reunió a sus seis discípulos más importantes y les narró el Sermón en el parque del ciervo que dio inicio a esta religión. 

El viaje continuaba y tomé un tren en Gorakphur hacia Calcuta. Fueron 23 horas extenuantes en el Bagh Express. Se detenía en cada pueblo y demoramos un día en hacer solo 550 kilómetros. Agotado por el trajín bajé en la enorme estación de Howrah la ciudad gemela de Calcuta al otro lado del río Hoogly. Es la ciudad más poblada con catorce millonesde habitantes. Puerto comercial y centro cultural de la nación. Aquí no se habla el hindi sino bengalí, igual de inentendible para nosotros. 

 

  El calor húmedo tropical me envolvió desde que puse un pie en la estación. Busqué la Sudder Street, calle de los mochileros y me metí en el Hotel Hilson. Fui al Maidan, enorme parque, donde me detuve a observar un partido de cricket y me hice fotos con algunos jugadores. Lo más chocante son los moribundos tirados en el suelo con moscas encima, los amputados durmiendo sobre trapos sucios y niños desnutridos pidiendo limosna. Había logrado ir asimilando la miseria circundante pero en Calcuta todo se potenció. 

Dejé el centro y fui en subte a ver el edificio más simbólico de la ciudad: el Victoria Memorial. A la mañana siguiente tomé otro subte hasta la estación de Kaligath. A la salida del túnel te esperan unos niños que por unas pocas rupias te hacen de guía hasta el templo de la diosa Kali. Aquí vienen a morir quienes no pueden pagar un viaje hasta hasta Benarés.

 

En los últimos días decidí relajarme un poco y fui a Digha sobre el Mar de Bengala. Al llegar me encontré con una playa sin arena. Eran plataformas de cemento que se internaban en el mar. Nunca vi algo así.  Volví a Nueva Delhi donde tomé el avión de retorno a Mendoza vía París y Santiago. En el vuelo traté de ordenar y asimilar las imágenes y sensaciones que me dejó el viaje pero resulta imposible racionalizar sobre un país como la India. Lleva un tiempo comprender que has estado en medio de un huracán y lograste salir ileso.

Datos

- Certificado de vacunación contra la Fiebre Amarilla

- Proveerse de billetes de Rupias de baja denominación y monedas. 

- Hotel Alka en Benarés: 13 dólares 

- Estupa de Dhamekh: 2 dólares

- Hotel Hilson en Calcuta: 3 dólares

- Viaje simple de subte: 0,07 centavos de dólar