Opinión Lunes, 15 de abril de 2019 | Edición impresa

Banco estatal: propuesta poco original y muy lejos de la realidad - Por Arturo Lafalla

Este estado que supimos conseguir, tiene aún un grado de ineficiencia, que hace impensable confiarle más funciones de las que ya cumple mal.

Por Arturo Lafalla - Ex gobernador de Mendoza

Para esta nota solo cuento con las noticias que anuncian que Rodolfo Suárez propondría su creación y las razones en que se basa. Adelanto que no me parecen para nada convincentes por lo que sugiero revisar seriamente la propuesta y su oportunidad.  

En mi libro “Utopía y realidad. Testimonio de un gobernador (1995-1999)” publicado en 2010 dediqué 154 págs. a contar sobre la caída y privatización del banco, además de un apéndice de 97 págs. con documentación sobre el tema. Pretendía ser útil a los que me sucedieran para que no repitieran los muchos y graves errores que cometimos entonces. Mi primera sugerencia es que lean la historia reciente.  

Un solo recordatorio, la conclusión de la comisión investigadora del Senado que analizó causas de la caída desde los ’70 hasta el ’95 concluyó en que todos los gobiernos, militares, PD, UCR y PJ eran corresponsables de esa vergonzosa historia que lo costó a la Provincia U$S 900 millones. Incluía en las responsabilidades al personal jerárquico, y obviamente a los que tomaron los préstamos y no los devolvieron (la lista está en el apéndice del libro). El miembro informante de esa comisión fue el actual diputado César Biffi (UCR), cuyas conclusiones comparto.  

Es falso que la responsabilidad de aquella debacle fue de un sector en particular. Era un sistema perverso que trajo graves problemas y ningún beneficio. Es también falso que aquellos bancos oficiales fueron útiles al crecimiento económico de la provincia a partir de los ’70, o que estuviera al servicio de los productores locales. Muy por el contrario, fueron un derroche imperdonable de recursos públicos que como siempre perjudicó a los más y benefició a los menos.  

Nada nos indica que hemos aprendido de los errores pasados. El partido gobernante, sea el que sea, avanza sistemáticamente sobre los organismos de control o técnicos que debieran estar en manos de independientes partidarios, con capacidades comprobadas y credibilidad pública. Seguramente el primer presidente de ese nuevo Banco de Mendoza será conspicuo integrante del oficialismo de turno, cuya única experiencia bancaria es la cuenta sueldo de cuando era funcionario.  

Este Estado que supimos conseguir, tiene aún un grado de ineficiencia que hace impensable confiarle más funciones de las que ya cumple mal. Un banco estatal en la Mendoza de hoy calcaría los errores del de ayer y además no es un instrumento idóneo para que en una región bajen las tasas de los créditos que la misma necesita para su desarrollo.  

Con tasas de interés que oscilan entre el 60/70% anual y con una inflación de más del 40%, no hay economía en el mundo que funcione. ¿Qué de distinto haría el nuevo banco y a qué costo? ¿De dónde saldría el capital para su fundación? ¿Nuevo endeudamiento? ¿A estas tasas? El altísimo costo de su instalación (infraestructura, personal, equipamiento), cómo se amortizaría, siendo que hoy el Banco Nación tiene toda esa estructura, personal y equipamiento que en gran parte quedaría ociosa al tener la Provincia su nuevo banco. ¿Con qué tasas captaría el ahorro de los “mendocinos” y a qué tasa le prestaría a nuestros productores?  

Un plan de desarrollo económico con participación protagónica de medianos y pequeños emprendedores, como muchos deseamos que ocurra, necesita que estos puedan acceder a créditos baratos y es razonable que el Estado intervenga para que ese objetivo se logre, pero no así.