Espectáculos Miércoles, 16 de mayo de 2018

Balance positivo para Mendoza en la Feria del Libro de Buenos Aires

En el encuentro, que este año tuvo escándalos extraliterarios, brilló la figura de Liliana Bodoc. Buenas ventas en stand de la Provincia.

Por Fernando G. Toledo - ftoledo@losandes.com.ar

La Feria Internacional del Libro de Buenos Aires pasó ya y brindó una edición particular. No ya por su consabida afluencia masiva, que sobrevive incluso a las dificultades económica y a las opiniones en su contra (sobre todo en lo que tiene que ver a su desmesura, su extensión y a la conveniencia de la misma para el mercado editorial).

Esta versión 2018 de la feria que organiza la Fundación El Libro en el predio de La Rural, en Buenos Aires, tuvo inconvenientes y escándalos. Por ejemplo, y por primera vez en mucho tiempo, no pudo darse el discurso oficial de apertura, luego de que una protesta de docentes se lo impidiera al ministro de Cultura de la Nación, Pablo Avelluto, de la Ciudad, y a Enrique Avogadro, presidente de la Fundación.

Además, en otro tramo, se vivió un escándalo mayúsculo, con agresiones incluidas, cuando el escritor Agustín Laje estaba por ofrecer una charla a propósito de un libro suyo, muy crítico con el feminismo contemporáneo. En esa ocasión, el tumulto fue mayúsculo e incluyó insultos, escupitajos y violencia de parte de los manifestantes.

Bodoc, centro de los homenajes

Pero fuera de los incidentes, que pusieron una nota extraña a un encuentro en el que estos son excepcionales, este año la literatura mendocina se destacó al acaparar la atención por razones muy diversas.

Por un lado, la figura de la recientemente fallecida Liliana Bodoc fue el centro de los homenajes y del interés del público. En una feria a la que asistieron como invitados figuras de la talla de los premios Nobel Mario Vargas Llosa o J. M. Coetzee, o el admirado escritor Paul Auster, la autora de la Saga de los Confines fue, según el director de la feria, Oche Califa, uno de los puntos de atracción más fuertes de la feria toda, al atraer a “miles” de seguidores y marcar uno de los momentos más recordados del encuentro con “el inesperado y emotivo homenaje que significó que su hijo, Galileo, retirara en su nombre el Premio al Amigo de las Bibliotecas Populares que ella había aceptado recibir este año”.

Un stand bien ubicado

En cuanto al desempeño del stand de Mendoza en este gigantesco evento que se alargó desde el 26 de abril durante 20 días, el balance parecer ser satisfactorio para los responsables de la Secretaría de Cultura.

No es un dato menor para una edición de la feria que ha causado impactos diferentes en diversos actores de la misma. Por ejemplo, para el director de la editorial Planeta en la Argentina, Ignacio Iraola, este año las ventas representaron un incremento del 8% con respecto a las del año pasado. Pero, por contrapartida, para Francisco Villalba Garibaldi, (grupo AZ) hubo “una disminución general del 30%”.

Entre esos polos, al stand  de Mendoza parece haberle ido mejor que en el año anterior. Vale decir que en esta edición, Cultura de la Provincia apostó una vez más a instalar su puesto no en el tradicional Pabellón Ocre del predio ferial sino en el Pabellón Azul, uno de los centrales. Esto parece generar claros beneficios: mayor visibilidad, mayor cantidad de consultas de parte de los paseantes y, por ende, mejores ventas.

Aunque aún no sacan las cuentas finas y sólo cuentan con números provisorios, Alejandro Frias, asesor de Gabinete de la Secretaría, dijo que en esta ocasión “se vendieron más ejemplares que en cualquiera de las otra ocasiones” y calculó en “400 ejemplares” de autores de nuestra provincia las ventas generadas por el stand. “Esa fueron las ventas, pero además hubo presentaciones de 27 títulos de autores mendocinos. Y no sólo en la misma feria, sino en distintos espacios de Buenos Aires”, aclaró Frias.


Los números del stand de Mendoza

 

-400 ejemplares vendidos.

-27 títulos presentados (no sólo en el stand, sino también en otros espacios).

- Los títulos más vendidos:

Elisa, una rosa inesperada, de Liliana Bodoc (Editorial Norma).

Un mar para Emilia, de Liliana Bodoc (editorial Bambalí).

Ser feliz es darse cuenta, de Rosario González (Bleu Minette) (editorial Hojas del Sur).

Preguntas de los elefantes, de Facundo García (Editorial Edifyl).