Sociedad Domingo, 4 de noviembre de 2018 | Edición impresa

Avistajes de ovnis: el 25% se registra en Mendoza

Dicen que esta es “zona de avistajes”. El dato lo da Luis Burgos, presidente de la Fundación Argentina de Ovnilogía (FAO).

Por Federico Fayad - ffayad@losandes.com.ar

“Había una luz delante del tren. Era muy brillante, pero no encandilaba”, cuenta el maquinista jubilado Roberto Bocanegra minutos antes de la apertura del XV Evento Federal Ovni, que se realizó el pasado fin de semana en Mendoza. 

Roberto dice que era el año 1985 pero, por el relato, parece que hubiera ocurrido ayer. Debe de ser por las veces en que contó la anécdota. “Estaba arriba del tren, que era el Libertador (un expreso de lujo que unía Buenos Aires con Mendoza). No sabíamos la distancia, ni de dónde venía, pero en un determinado momento se movió rápido y la perdimos. Por un momento se vio un color anaranjado. Después, nada”, agrega solemne el hombre que es corresponsal de la Fundación Argentina de Ovnilogía (FAO) en Mendoza. 

 

A su lado está Luis Burgos, presidente de la FAO y miembro de ICOU (Investigadores de Campo Ovni Unidos), quien aporta datos estadísticos que filtra cuando Bocanegra interrumpe su historia. Según informa –y en sus ojos parece verse el titilar de un procesador de computadora– un 25% de las observaciones de ovnis denunciadas en el país ocurren en Mendoza u otros lugares de Cuyo. Y agrega que este es un año de “oleada”, como “todos los terminados en 8”, en cuanto a objetos voladores no identificados se refiere. 

“Cuando lo ves te genera ansiedad, algo extraño dentro del cuerpo que no podés describir bien. Recuerdo que era medianoche y que estábamos llegando a Justo Daract cuando pasó”, continúa Roberto, quien agrega que tanto él como los otros dos compañeros que iban a bordo de la locomotora acordaron no decir nada de lo visto por temor a que se burlaran de ellos. 

 

Burgos, quien acompaña con la mirada el testimonio de su colega, dice contar con un banco de datos con más de 5.500 casos argentinos, que entrevistó a 1.500 testigos y que sus investigaciones son reconocidas a nivel mundial. “Llevo casi 50 años investigando ovnis. A los 16 años ya tenía el primer caso registrado de platos voladores en La Plata”, indica el ufólogo (palabra viene de las siglas UFO que significa “Unidentified Flying Object”, equivalente de ovni en inglés). 

Luis Burgos, presidente de ICOU. | Marcelo Rolland / Los Andes

El segundo caso

Bocanegra dice que tuvo otro evento diez años después del primero, en 1995. “Íbamos con rumbo a San Juan, pasando Ramblón (unos kilómetros antes de dejar Mendoza). Recuerdo que en Retamito hacíamos intercambio de personal. Ahí empezó a oscilar el amperímetro de carga, que es un aparato que controla la energía de los vagones traseros” recuerda Bocanegra, cuya historia suena como si estuviera hablando de un asunto cotidiano.

El ex maquinista se reclina en la silla ubicada en una de las habitaciones de La Fraternidad, el gremio de los ferroviarios que sirvió de sede para el encuentro de especialistas en objetos voladores no identificados. Viste ropa deportiva, se siente cómodo contando su experiencia. 

 

En el salón principal está todo listo para la charla. Hay unas 40 sillas vacías, de las cuales sólo se llenarán 20. Se alcanza a escuchar una música al estilo de la banda sonora de “Los expedientes X”, todo un cliché del que los especialistas en estos temas pretenden, sin éxito, distanciarse. Afuera ruge el viento, algunas gotas de agua dan contra el techo de lata. Por momentos pareciera que una nave va a aterrizar. 

Bocanegra vuelve a apoyarse en la mesa donde retoma la historia que ya había empezado. “El telemedidor que está instalado al final del tren se quedó sin batería, cosa que no debía ocurrir. Pensamos que el ovni alteró los instrumentos”, opina el ferroviario, quien además agrega que esta vez fueron seis los que participaron del evento. 

“Apagamos todas las luces de la locomotora y nos dimos cuenta de que nos seguía una luz en el cielo. Como una hora nos estuvo persiguiendo. Se sentía como algo desconocido desde nuestra tecnología sobre todo por los ángulos o la aceleración que mostraba”, destacó Bocanegra.

 

Oleadas

Burgos viste de negro. Tiene el pelo largo, atado en la nuca. Su apariencia recuerda al escritor uruguayo Eduardo Galeano aunque la sugestión del contexto también lo vincule con el famoso ufólogo Fabio Zerpa. Tiene 62 años. Habla tranquilo, gesticula cuando describe. 

Está acostumbrado al silencio de los campos que tantas veces visitó en la noche esperando corroborar alguna de las historias que ha recogido a lo largo de las rutas argentinas. En un principio, iba a dedo hasta los sitios desde donde era convocado. Dice que siempre hizo todo a pulmón.

“Trabajamos mucho con estadísticas obtenidas en el campo. Por ejemplo, en 1968 llegó a haber 600 denuncias, una cifra muy importante. Y en 2002 se dio una oleada de mutilaciones animales (ciervos, caballos, vacas, ñandúes y cerdos, entre otros) que llegó a 500 casos”, enumeró Burgos agregando que este año ya hay 170 denuncias de avistajes y cree que vamos a alcanzar las 200. Siempre pasa así. 

 

Por otra parte, dijo que para la región de Cuyo se da una buena casuística y que está posicionado como un lugar clave en el “mapa ovni”. En los 60 fue Bahía Blanca, Mar del Plata y Bariloche. Aunque los dos primeros perdieron relevancia. También menciona Sierra de la Ventana (La Pampa) y la bahía de Samborombón (Buenos Aires). Para el caso Uritorco, fue contundente: “mucho marketing”. 

Continuando, dijo que el lugar clave para los avistajes en la actualidad es la provincia de La Pampa y el este alvearense (Mendoza), ya que hay testimonios de “fenómenos aéreos y de presencia de humanoides”. “No sólo hay que identificar al fenómeno ovni con lo extraterrestre. Puede ser tecnología humana de punta”, revela Burgos. 

 

Menos contacto

El presidente de la FAO aclara que en los últimos 25 años ha habido una retirada grande cuando se habla de encuentros cercanos del tercer tipo. “Es decir, de personas que vieron una entidad desde muy cerca, que observaron alguna forma humanoide sin que haya habido una abducción”, destaca y asegura que cuando ha habido contacto en general los “sujetos” huyen o permanecen indiferentes. 

También puede darse el caso de que no haya vínculo directo, pero queden marcas extrañas donde presuntamente una nave no identificada pueda haber aterrizado. De hecho, en una de las investigaciones de Burgos, realizadas en 2009 en un campo ubicado a 30 kilómetros de la Plata, “se determinó que había una treintena de marcas circulares y ovales deshidratadas de las que no se pudo precisar su procedencia”. 

Marcelo Rolland / Los Andes

“Hay que ser respetuoso con la forma de pensar de cada uno. Hay que abrir la cabeza, sin sugestionarse. Analizar los fenómenos y entender que si a uno le cuesta creer en lo que ve, mucho más al que está escuchando”, señala Bocanegra antes de ir a ultimar los detalles de la charla que vendrá. 

Burgos, ya de pie y aclarándose la garganta para su exposición, termina: “Me he topado con muchas personas que investigan como yo. La diferencia es que yo lo cuento”.

 

En Ramblón

Según cuenta Burgos en su libro “Expedientes ovnis, los archivos clasificados argentinos”, en medio de la segunda “gran oleada que sufrió nuestro país”, se produjo un incidente de notables características: a las 22 del 12 de julio de 1978 Felipe Onofre Orozco, jefe de la estación de tren de Ramblón que une a Mendoza con San Juan, estaba realizando tareas a unos 300 metros de la misma cuando fue iluminado desde arriba por un resplandor rojo acompañado por explosiones, que le provocaron un shock nervioso. 

Según Burgos, Orozco corrió a su lugar de trabajo a refugiarse y tratar de comunicarse con otras estaciones para e informar a la policía. El hecho ocurrido en el límite provincial también fue relevado por un cronista de Los Andes. 

Entre San Juan y Mendoza. Un caso de 1978 fue cubierto por Los Andes. | Archivo / Los Andes

“A las 22.40 horas arribaron nueve funcionarios (...) desde San Carlos y uno (...) de San Juan (...), el oficial Alfredo Varas y el cabo fotógrafo Osvaldo Vargas”, cuenta Burgos.
Describe que cuando llegó la policía la luz vista por Orozco todavía estaba en el firmamento y que el jefe de la estación debió ser trasladado al Hospital Ferroviario.

“Desde otros puntos se reportó la incursión del ovni que produjo interferencias en radios zonales y en la red de comunicación policial. El caso, de ribetes excepcionales, desembocó en un comunicado oficial de la jefatura provincial con la firma del jefe Coronel Guillermo Vogel”, advierte Burgos. 

 

Relatos emblemáticos 

En 1968 la sociedad mendocina  se vio sacudida por sucesos “paranormales”. Una de las historias fue la de dos empleados que dijeron haberse topado con extraterrestres tras salir del casino. Describieron a pequeños seres no humanos. Los hombres fueron entrevistados por la prensa nacional e internacional. Luego se determinó que todo era falso.

Otro relato de 1979, que dio origen al nombre de la banda Los Enanitos Verdes, señala que una familia de turistas visitaba el Puente del Inca cuando se tomó una fotografía. Al revelarla, se vio a unos pequeños seres de color.