Turismo Domingo, 10 de junio de 2018 | Edición impresa

Aruba, una isla feliz

Es un estado autónomo de los Países Bajos -en el Caribe, pero muy cerca de Venezuela- la mayoría de la gente habla al menos 4 idiomas.

Por Gabriela N. Sanchez - gasanchez@losandes.com.ar

Se abre la puerta, la luz del sol me ciega y una bocanada de calor me envuelve. Camino un paso y una brisa fresca me devuelve el aliento. El paisaje es agreste, solo unas cuantas plantas de aloe crecen en los canteros y los árboles bajos a la orilla del camino están ladeados por efecto de los vientos secos que azotan la isla. Algunas ráfagas llegan a los 20 kilómetros por hora, pero son un respiro para los 30 grados de temperatura constantes que marca el termómetro en Aruba.

“La isla feliz” está lejos de los paisajes selváticos y húmedos que viven en el imaginario de la gente cuando piensa en el Caribe. En los casi 180 kilómetros cuadrados de superficie solamente crecen aloes, cactus, tamarindos y huatapanas (el árbol emblemático del lugar también conocido como divi divi), el resto son rocas, tierra volcánica y arena blanca. 

El turismo es la base de la economía de Aruba, el 92 por ciento de la actividad está dedicada al sector. Por lo tanto, la amabilidad y la cordialidad de los arubianos es un sello registrado. La mayoría habla cuatro idiomas como mínimo. Desde niños aprenden en sus hogares papiamento (una lengua que tiene vestigios de inglés, francés, portugués, español y un dialecto africano), en el colegio las clases se dictan en holandés y en la escuela aprenden inglés y español. Algunos suman a su currículum alemán y portugués.

A pesar de estar a solo 25 kilómetros de Venezuela, los arubianos están más cerca culturalmente de Europa porque fueron colonia española y después holandesa hasta 1986 cuando alcanzaron el estatus de país autónomo dentro del Reino de los Países Bajos. Las rutinas laborales los llevan lejos de las playas y es muy común ver a los arubianos manejar sus autos automáticos con un café en la mano mientras llegan a sus trabajos. A pesar del calor y la brisa prefieren los ambientes con aire acondicionado, los pantalones largos y los vestidos y zapatos de taco alto. 

La ciudad es muy limpia y prolija, casi perfecta. Aunque las viviendas son de colores vivos, las calles asfaltadas recorren a lo largo y a lo ancho la extensión de la isla uniformando el lugar. Una de las avenidas principales está cerca de las playas y sobre ella se emplazan los hoteles más exclusivos que se abarrotan de turistas europeos y canadienses que huyen del invierno boreal. 

Al norte están los barrios más selectos -en los que se ubican los barrios privados y campos de golf-, en el centro los hoteles y al sur está el centro en el que viven los locales. Al este está el parque nacional Arikok que ocupa el 20 por ciento de la superficie del país.

Aruba se promociona como "una isla feliz", desde el arribo al aeropuerto la frase engalana el alfombrado y la cordialidad de los locales así se lo hacen sentir a los viajeros que llegan ávidos de sol y mar. 

Los servicios funcionan a la perfección, no hay vendedores ambulantes, no hay puestos a las orillas del camino y hay una tasa muy baja de delitos. Se puede caminar por las playas de noche sin correr ningún tipo de peligro.

Imperdibles

Aruba es una isla paradisíaca. Mejor de lo que se ve en las postales. Los turistas pueden llegar y disfrutar solo del mar porque casi todos los días del año son soleados. No hay huracanes y las lluvias son cortas y no hay humedad. 

Si se decide hacer días de playa, se puede nadar en las aguas cristalinas entre los peces y descansar en las arenas blancas

Entre las playas, cabe destacar Palm Beach al centro -donde están los resort all inclusive y centros comerciales , en el norte Arashi Beach y Boca Catalina, y al sur Baby Beach. Todas las playas son públicas. 

Si se desea hacer una excursión, entre los imperdibles están los paseos en catamarán para hacer snorkel en aguas más profundas. Se hacen paradas en piscinas naturales y en los barcos hundidos de la Segunda Guerra Mundial donde viven cientos de peces de colores. Valor: desde 45 dólares.

También, se puede visitar el parque nacional Arikok donde hay una piscina natural entre las rocas, caminos para conocer la flora y la fauna, rastros de las culturas autóctonas y cuevas. Valor: desde 90 dólares.

Otra parada imperdible es el Faro California. Está al norte de la isla y la entrada cuesta 10 dólares. Desde la cima se tiene una vista panorámica de la ciudad. La construcción data de 1916 y está en funcionamiento. 

La granja de mariposas es otra opción. La entrada cuesta 15 dólares y el recorrido dura unos 45 minutos. En el mariposario hay unas 50 especies, todas de otros países. Las guías dan charlas exhaustivas sobre la vida de las mariposas y el desarrollo de las mismas. Se puede apreciar el ciclo completo. 

Para planear las vacaciones

Aruba es una isla tranquila, pensada para descansar. Es la preferida de las familias, las parejas y los grupos de personas adultas mayores. La mayor cantidad de visitantes llega de Europa, EEUU y Canadá. 

Un opción es alquilar una casa (300 dólares por día) y un auto (50 dólares por día) y visitar todas las playas y rincones turísticos. La comida en los supermercados tiene casi los mismos precios que en Argentina y se puede economizar si se decide cocinar en casa. 

En cambio si la idea es alojarse en un hotel, la habitación en base doble tiene un costo de 200 dólares como mínimo por persona por noche. La mayoría son resorts de lujo con varios restaurantes y servicio todo incluido las 24 horas. En esos casos el plan es quedarse en el hotel y disfrutar de los servicios que brinda. 

La gastronomía es de excelente calidad y muy variada. Hay más de 450 restaurantes que abarcan comida italiana, belga, oriental, argentina, local, vegetariana, saludable hasta heladerías y cafeterías. 

Ninguna opción decepciona. Todos los restaurantes se manejan con productos importados de alta gama. Los jefes de cocina suelen ser extranjeros y sus equipos entrenados en el exterior. Los precios varían pero una cena en la calle principal puede rondar los 100 dólares por persona y un brunch libre los 45 dólares por persona.