Opinión Martes, 10 de julio de 2018 | Edición impresa

Aquellos músicos de la Sinfónica de la UNCuyo, de 1948 - Por Ana María Olivencia

Por Ana María Olivencia - Magister - UnCuyo

En un concierto dedicado a los marinos que defendían la soberanía en el Atlántico Sur hizo su primera presentación oficial la Orquesta Sinfónica de la Universidad Nacional de Cuyo.

El evento se hizo en los estudios de Radio Aconcagua -más tarde Radio Nacional- el 8 de julio de 1948 (en la foto) y fue transmitido simultáneamente a todo el país, en vísperas del aniversario de la Independencia.

En esa ocasión se estrenó el Himno Austral, con texto de Juan Oscar Ponferrada y Rafael Funes y música de Julio Perceval, quien estuvo a cargo de la dirección.

Fue un programa breve, de sólo 20 minutos de duración, que fue completado con: Nocturno de Carlos López Buchardo, Triste N° 3 de Julián Aguirre y Huella y Gato de Alberto Williams.

Gracias a trabajos sobre la música en Mendoza, podemos conocer el ambiente musical en la provincia en las primeras décadas del siglo XX. Higinio Otero, en su importante texto Música y músicos de Mendoza (1970), hace una reseña en detalle.  

Según este autor, la actividad estaba a cargo de profesores particulares, inmigrantes españoles e italianos por lo general que habían realizado su formación musical en sus países de origen, como así también de entidades privadas, algunas de éstas sucursales o filiales de conservatorios porteños.

Al no existir una institución oficial, el acceso a los estudios musicales estaba limitado a la burguesía y a las familias de mayores ingresos siendo el piano el instrumento más requerido.

Por otra parte, María Antonieta Sacchi (recientemente fallecida) relevó, en un exhaustivo trabajo de 2000, las diversas manifestaciones musicales que se alternaban en los teatros Municipal, Independencia, San Martín y Avenida en el primer tercio del siglo: las más populares eran la zarzuela y los cuadros vivos, complementadas con la opereta y el concierto de profesionales.

Destaca esta autora el relevante quehacer de las bandas que surgieron desde fines del siglo XIX y desarrollaron una importante labor abordando un amplio repertorio que incluía tanto transcripciones de obras folklóricas y de piezas de salón. Estas bandas ofrecían recitales destinados a diferentes públicos: la clase popular, las familias de clase media y los grupos más selectos.

Con respecto a la historia de la orquesta, Ana María Otero realizó una detallada investigación, donde revela que el organismo fue creado el 12 de mayo de 1948 según la ordenanza 26 del Rectorado, durante la gestión de Irineo Fernando Cruz, cuando el maestro Julio Perceval era director del Conservatorio de Música y Arte Escénico, hoy Facultad de Artes y Diseño de la Universidad.

Los ensayos para este concierto se iniciaron el 10 de junio, luego de la realización de pruebas de selección pero, previamente, hubo un largo trabajo de planificación realizado por Perceval. Esta tarea consistió en crear un entorno favorable, promocionar vocaciones musicales y organizar conferencias y ciclos de conciertos.

Lo más difícil fue lograr un cuerpo de ejecutantes en número suficiente, sobre todo en la familia de las cuerdas. Los testimonios de dos integrantes de esa primera orquesta dan cuenta de cómo Perceval fue guiando a los alumnos ingresantes. Carlos W. Barraquero relataba su ingreso en el Conservatorio con la condición de que estudiara un instrumento de cuerda o de viento, optando en su caso por el contrabajo.

Mientras que a Carlos Perelló, que estudiaba violín, se le propuso estudiar viola y él así lo hizo, egresando de esa carrera e integrando la orquesta.

Gravitó asimismo en la creación del ambiente musical, la conformación del claustro docente mediante la convocatoria de Perceval a  instrumentistas que había conocido en Buenos Aires en la década del ’30.

Algunos de ellos fueron colaboradores del Grupo Renovación para el cual estrenaron gran cantidad de obras. Es así que la flamante orquesta contó con destacadas figuras como Roque Citro y Ferruccio S. Cattelani en violín, Aquiles Romani en viola, Luis Mario Pontino en violoncello y Francisco Caradonna en oboe.

Además, fue importante la presencia de músicos nacidos o radicados en Mendoza con excelente formación y experiencia que habían participado en grupos vocacionales y ejercido la docencia: Alfonso Amato, Salvador Terranova y Juan Ugo, entre otros.

Perceval dirigió el conjunto orquestal durante un año solamente. En ese entonces tanto la orquesta como el Instituto de Musicología 
-creado asimismo en mayo de 1948- dependían del Conservatorio el cual, al año siguiente, cambió su denominación por la de Escuela Superior de Música.

El Instituto cesó su actividad en 1955 pero la orquesta continuó y dependió de la Escuela hasta 1980, cuando se creó la Facultad de Artes -posteriormente Facultad de Artes y Diseño-. Luego, junto con los otros organismos artísticos, pasó a la órbita del Rectorado.

Al leer la programación de una temporada de una orquesta sinfónica se observa que, además de los músicos y el director, es necesaria una importante infraestructura para sostener un organismo tan complejo: instrumentos, partituras, planificación, espacio adecuado de ensayo y de concierto, difusión y personal de apoyo, entre los requerimientos imprescindibles.

En este sentido, la Universidad Nacional de Cuyo, desde lo institucional, ha posibilitado que su orquesta desarrollara con éxito, a lo largo de 70 años, un proyecto cultural fundamental para la provincia que ha tenido trascendencia a nivel nacional e internacional.