Economía Jueves, 8 de noviembre de 2018

Apuros que muestran debilidad

El especialista Rodolfo Cavagnaro sostiene que el bono deja al gobierno en una posición de debilidad.

Por Redacción LA

El anuncio de un bono de fin de año obligatorio para las empresas acordado con sindicalistas y empresarios, por una parte, y las negociaciones plenas de concesiones a demandas de gobernadores desesperados por conseguir recursos utilizando amenazas, dejan al gobierno en una peligrosa posición de debilidad.

Para conseguir el plan de déficit cero en 2019, el gobierno quería recurrir a rebajas de gastos tanto de la Nación como de las provincias, pero en medio de las negociaciones los diputados “amigos” comenzaron a presionar pidiendo más recursos para los gobernadores que previamente habían acordado con el ministro del Interior, Rogelio Frigerio.

La Oficina de Análisis de Presupuesto del Congreso advirtió que luego de las reformas introducidas han quedado 21.000 millones de gastos que no tienen partida de recursos que los respalden, algo que no se está corrigiendo en el Senado, donde se han conseguido más erogaciones y se han bajado fuentes de recursos.

El gobierno negocia apurado y concede cas todo lo que le piden. Salvo el Fondo sojero, donde el gobierno no quiso transar, en la mayoría de las demandas ha cedido para poder conseguir aprobar el Presupuesto el próximo 14 de noviembre. Ya a esta altura no se sabe cómo podrá manejar la situación para alcanzar los objetivos planteados ante el FMI, aunque hay algunas pistas.

Un estudio de del Instituto Iaraf, dedicado al estudio de temas presupuestarios, dejó claro que del total del paquete fiscal incluido en el nuevo Presupuesto, un 60% corresponde a mayor presión fiscal, mientras que el resto se conforma con rebajas de impuestos prometidas en el Pacto Fiscal que no se cumplirán,  mientras que el resto serán partidas presupuestarias que, casi con seguridad, serán subejecutadas.

Mientras tanto hay una inflación inercial alimentada por aumentos de combustibles no muy claros, que se reflejan en los índices que actúan sobre el poder adquisitivo de los salarios pero sobre todo van minando la confianza de los consumidores y aumentan el malestar social, que es aprovechado por opositores que solo plantean alternativas de mayores gastos sin explicar las formas de financiamiento.

La CGT sigue manteniendo la estrategia de los paros pero más que nada como respuesta ante los avances que pueda hacer la justicia sobre Hugo Moyano y su hijo Pablo. Pero aprovecha para amenazar usando la situación social. El gobierno, por su parte no quiere que la situación se desmadre con nuevos aumentos salariales que terminarían con la quiebra de muchas empresas y la pérdida de mayor cantidad de empleos.

Por eso surgió la idea del bono de fin de año, anticipado, para desmantelar cualquier idea de tener que darlo por presión, aunque saben que no todos podrá pagarlo y otros no podrán afrontar los pagos de noviembre y enero teniendo en el medio que abonar aguinaldos. Mientras esperan que las medidas económicas surtan buen resultado, el gobierno sigue actuando con apuro y cediendo.