Ciclo de encuentros Domingo, 7 de enero de 2018 | Edición impresa

Alejandro Vigil: “Con la conectividad que tenemos ahora, el enoturismo seguirá creciendo”

El winemaker analizó cómo está actualmente la vitivinicultura en nuestro país. Destacó el desarrollo de servicios para los turistas.

Por María Soledad González - sgonzalez@losandes.com.ar

El reconocido winemaker Alejandro Vigil fue uno de los invitados al Ciclo de Encuentros sobre turismo que organizó Los Andes. 

Vigil plantea los desafíos que tiene que superar la industria del vino para desarrollarse plenamente. Para el enólogo el enoturismo es una pieza clave para lograr el despegue y reconocimiento de los vinos argentinos. 
 
-¿Cómo cerraron 2017?
 
-El 2017 fue contradictorio porque tuvimos una condición coyuntural de poca uva. Es de buena calidad pero es poca y mercados bastante quietos, sobre todo el mercado interno, que ha tenido una caída importante. La vitivinicultura está en crisis aunque no es algo novedoso; vivimos de una crisis en otra. En estos momentos, esta situación está dada por dos condiciones coyunturales y una estructural: una es el tipo de cambio real y otra la economía en general. En tanto, la estructural está relacionada con los varietales, la producción por hectárea, riego por goteo, malla antigranizo, toda la tecnología que el productor tiene que introducir pero que hoy no es posible, porque se trata de un cambio a largo plazo, con planes de por lo menos 25 años y eso lo veo difícil. 


 
-¿Por qué considerás que es difícil? 
 
-Lo veo difícil porque falta financiamiento. Hay tasas altas y situaciones anómalas donde el productor si gana un poco un año lo guarda porque no sabe cómo va a reaccionar el mercado al siguiente, entonces está temeroso de invertir. Además, estamos ante una caída del consumo en el mercado interno, en donde nos vamos a ver muy golpeados. La caída fuerte es en los vinos base, pero hay que tener en cuenta que son esos vinos los que sostienen la vitivinicultura. Es donde está la fuerza y la potencia de nuestra economía regional.  
 
-¿Cómo se sale de esta situación? 
 
-Primero tenemos que tener mejor calidad en nuestra base, eso es muy necesario. Aunque dadas las condiciones climáticas de los últimos dos años, es algo que veo complicado. A este análisis hay que sumarle la falta de productividad en los viñedos. Esos bajos rendimientos hacen que los costos de hacer vinos básicos sean muy altos. Si un productor logra tener rendimientos elevados, con alta rentabilidad, deberíamos tener fácilmente vinos básicos de altísima calidad. Hay varios factores que juegan a la vez en contra de que esto suceda. 


 
-Las variedades criollas ¿siguen teniendo algún destino o directamente habría que reconvertirlas a varietales? 
 
-Tenemos que entender que nuestra composición fuerte de vino es malbec. Entonces tenemos que empezar a trabajar sobre cómo logramos tener buenos rendimientos con malbec para tener vinos básicos de alta calidad con precios bajos. Creo que las uvas criollas tienen destino siempre y cuando seamos competitivos en cuanto a hacer mosto. El mosto es un commodity, por lo cual es un juego en el que si uno entra tiene que ser muy eficiente y hoy no lo somos. Tenemos criollas de muy baja producción y condiciones climáticas complicadas. Hay toda una serie de situaciones que atentan contra ese tipo de uva. 

"La caída fuerte es en los vinos base, pero hay que tener en cuenta que son esos vinos los que sostienen la vitivinicultura. Es donde está la fuerza de nuestra economía”.


 
¿Cómo cerró 2017 en cuanto a exportaciones? ¿Qué está sucediendo en los mercados externos?
 
A los mercados externos los veo muy bien porque después de un tiempo no caemos en facturación. Nos estamos consolidando como un país exportador de calidad. Esto tarde o temprano, cuando tenés condiciones buenas en cuanto a dólar y competitividad interna, resulta en mayor venta. Las bodegas y los productores de uva de calidad han hecho un excelente trabajo. Ahora viene una etapa de 2 ó 3 años para mantenernos y seguir intentando aumentar calidad para volver a despegar. 


 
-¿Cuál es la visión que tenés del mercado estadounidense? 
 
- Sigue siendo el mercado fundamental para Argentina. Ahora tenemos que trabajar en varios aspectos, entre ellos la búsqueda de tasas cero o bajas. Si bien no es un buen momento para tratados de libre comercio, me parece que sigue siendo nuestro mercado rey y tenemos que seguir trabajando en posicionar la marca. 
 
¿Cómo ha crecido El Enemigo y Casa Vigil? 
 
-Tenemos una bodega en sociedad con Adriana Catena, hija menor de Nicolás Catena. Es un año de despegue para nosotros en exportaciones y en el mercado interno. Estamos creciendo a un ritmo muy fuerte. Estamos por arriba del 35% en exportación y del 40% en mercado interno, por lo cual ha sido un gran año para nosotros, sobre todo pensando en el segmento que nos movemos que es altísimo. La marca Gran Enemigo en el segmento alto de Argentina es la tercera marca más exportada. Nos hemos posicionado como marca, no sólo en el país sino a nivel mundial. Vemos un muy lindo futuro; es una empresa que apuntó a la alta calidad. Nunca hemos tenido vinos de segmento bajo y eso nos ha posicionado en mercados internacionales. Esto es lo que buscábamos. Tenemos 1.100 hectáreas cultivadas y por lo tanto no podemos intentar hacer vinos básicos. 


 
¿Has incursionado en el mundo gastronómico y en la cerveza también?
 
Abrimos el restaurante con bodega hace dos años y medio y hoy tenemos entre 3.500 y 4.000 comensales mensuales. Es un número enorme para ser una bodega y abrir sólo al mediodía. Esto ha permitido al negocio del vino crecer porque tenemos muchísima venta directa y crear una unidad de negocio totalmente separada de la bodega. Hemos desarrollado un lugar que es sustentable y que genera 40 puestos de trabajo, lo cual no es menor. Estamos abriendo una propuesta gastronómica en la vinoteca de Palmares y una propuesta de cerveza en la calle Arístides Villanueva, que es una unidad separada. Tenemos la cervecería en Maipú, pero en aquí vamos a abrir un local nuevo que propone la venta de nuestra cerveza, cervezas “invitadas” y vino también. Nosotros vemos a la cerveza artesanal como complementaria del vino y no competencia. Creemos que puede haber una sinergia entre cerveza artesanal y el vino de alta gama. Estamos trabajando en este concepto, que es una cervecería que va a tener los vinos más caros de Argentina por copa. Van a encontrar los vinos más reconocidos del país para probar por copa en un bar de cerveza. El trabajo hay que hacerlo desde adentro y no compitiendo con la cerveza desde afuera. 

"Se está notando un cambio en cuanto a la mejor calidad y en el trabajo en conjunto para competir en los canales de distribución de una forma más adecuada”.


 
¿Cuánto ha crecido el enoturismo en los últimos 5 años?

El enoturismo está pasando, sobre todo en los últimos 5 años, por vaivenes que tienen que ver con la coyuntura y el costo que tiene para un turista llegar a Mendoza. Lo interesante es que se ha ido consolidando y va creciendo. Entonces eso nos indica que con ciertas ofertas y con la conectividad que tenemos ahora, vamos a seguir creciendo y sobre todo haciendo una base fuerte pensando en los próximos 10 a 15 años. 

¿Cuál es el varietal más elegido por los turistas y por qué?

Sin lugar a dudas, la varietal insignia de Argentina es el malbec y es por el cual nos conocen en el mundo y esto va a seguir pasando y va a ser nuestro fuerte. Lo que importa es -cuando tenemos a un turista sentado a nuestra mesa o sobre nuestro 'tasting room'- poder mostrarle que no solamente somos malbec. Pero no podemos salirnos de nuestra bandera, nuestra punta de lanza, que es el malbec. 

-¿Mendoza puede aspirar a “vivir del turismo”, como sucede en otras grandes capitales del mundo?

Lo primero es nombrar la conectividad que estamos logrando, que nos trae extranjeros pero también tenemos un porcentaje altísimo de turismo interno que las bodegas en general no hemos terminado de aprovechar y es fundamental porque el mayor porcentaje de turismo que tenemos es Buenos Aires, Córdoba, Rosario y me parece que hoy tenemos una posibilidad enorme de explotarlo. Tenemos posibilidades de atraer al turista interno y yo, dedicado básicamente a la actividad vitivinícola, lo que veo es que la forma que tenemos de desarrollarnos y crecer como actividad es a través de turismo. Los problemas más grandes que tenemos en la vitivinicultura es toda esta cadena enorme de logística y distribución del vino que es muy compleja y cara. Se lleva más del 65% del valor que compra una persona en góndola.Tenemos un turismo internacional “súper vip” o de muy alto nivel. Si viene alguien acá está gastando lo que gastaría en Nueva York o lo que gasta en cualquier lugar del mundo. Estamos empezando a entender esto del turismo. Tenemos un turismo real y que va a quedar.  Tenemos que apuntar a seguir en la excelencia en todos los conceptos; seguir creciendo en servicios y apuntar a estos dos ejes: vip internacional y el argentino que nos visita. 


 
¿Te sorprendió el anuncio de un impuesto al vino? 
 
Cuando uno entiende las estructuras de costo, de distribución y venta del vino versus la cerveza, comprende porqué la cerveza tiene que llevar un impuesto y el vino no. En el vino, cuando pensamos en competencia mundial, estamos hablando de millones de marcas con distintos dueños y respecto a la cerveza hay muy pocas cervecerías a nivel mundial que sostienen el negocio y la estructura de costo es bajísima. El vino es un producto netamente artesanal. 
 
¿Qué perspectivas tenés para 2018?
 
Creo que la caída del mercado interno se está revirtiendo. De hecho, desde lo conceptual, se está notando un cambio en cuanto a la mejor calidad de los vinos y en el trabajo en conjunto para competir en los canales de distribución de una forma más adecuada.