Fincas Sábado, 5 de enero de 2019 | Edición impresa

Alberto Moscuen: “Mendoza debe adherirse a la ley nacional de acuicultura”

Piscicultor, productor, autodidacta y emprendedor. Desde hace más de 20 años desarrolla la actividad en el Valle de Uco.

Por Mauricio Videla - mvidela@losandes.com.ar

El piscicultor Alberto Moscuen reinició su actividad en octubre de 2016, con un lote experimental de tres mil peces alevinos -adquiridos de la piscicultura de El Manzano-, y llegó a su comercialización con éxito en el verano de 2017-18. Para el ciclo 2018-19, pudo incubar sus propias cepas y obtener cerca de 12 mil alevines juveniles, que ya se están vendiendo.

“El rendimiento para este período fue de 5 mil kilos de salmónidos” señala Moscuen; que ostenta una larga trayectoria en piscicultura y fue galardonado recientemente por la Cámara de Comercio, Industria, Agricultura y Turismo de Tunuyán. 

 

-Su objetivo es alcanzar una producción de 10 mil kg. ¿A cuántos pasos está de conseguir su meta?

-En octubre nacieron 20 mil alevines que ahora estamos criando. Con este lote estamos cerca de los 10 mil kilogramos anuales para el ciclo 2019/20. En definitiva esa es la meta impuesta para una producción a pleno.  

-¿Cuánto tiempo lleva el desarrollo de una trucha? ¿Cuál es su peso promedio?

-Aproximadamente lleva 14 meses poder obtener un producto de entre 400 y 500 gramos, que es el peso medio que demanda el mercado. Este es un peso generoso para la cocina gourmet, porque permite la presentación del animal entero en el plato. Si descontamos la faena y el despinado, el peso estimado es de 350 a 400 gr. por unidad. 

-¿Cuáles son los cuidados que requiere la cría?

-La trucha es un pez que  necesita aguas prístinas, en un flujo que se renueva en forma permanente, y de una buena cantidad de oxígeno disuelto. El ideal para este pez es de siete partículas por millón. En cuanto al PH tiene que tener rasgos neutros o básicos. La alimentación de los salmónidos tiene un 50% de proteínas. La temperatura del agua no debe ser superior a los 20° ni inferior al grado.

 

-¿En cuántos establecimientos se está produciendo en la actualidad? 

-En esta actividad existen tres categorías según la intensidad de sus cultivos. La primera, para consumo familiar y una comercialización limitada, con una producción de hasta 500 kilos. En Mendoza hay varios establecimientos acuícolas que están haciendo pruebas con cultivos extensivos. En segundo lugar podemos catalogar los cultivos semi intensivos con una producción anual de hasta dos mil kilogramos. Por último, están los emplazamientos de cultivo intensivo, con una producción mayor a los dos mil kg.

En Mendoza los establecimientos de mayor producción son Cuyan-Co (en Malargüe) que está desarrollando entre los dos mil y tres mil kilos anuales, Atamisque (Tupungato) con la obtención de seis mil kilos anuales, y la Trucha Tranqui (Tunuyán) con una proyección de ocho mil kilos anuales.       

-¿En qué difieren El Manzano, Atamiaque y La Trucha Tranqui?

-El centro de salmonicultura de El Manzano depende de la Dirección de Recursos Naturales Renovables y su creación, que data de más de 30 años, perseguía el propósito de proveer alevines para la siembra y resiembra de los ambientes naturales. Atamisque (que trabaja con aguas de surgencia) básicamente se dedica al engorde de las truchas.

Ellos compran los alevines para su crianza y comercialización. En La Trucha Tranqui, en cambio, se realiza el ciclo completo, desde la producción de alevines hasta su desarrollo.

 

-¿Cuál es el volumen que se genera en Mendoza?

-Estamos desarrollando  alrededor de los 16 mil kilos anuales. Es una producción pequeña y casi su totalidad se comercializa en el Valle de Uco. No tenemos el volumen para poder atacar otros mercados más grandes. 

En cuanto a su potencial, los arroyos del Valle de Uco tendrían una capacidad para albergar entre seis o siete establecimientos con una producción de 10 mil kilos de trucha, sin hablar de la capacidad de otras cuencas como las de Malargüe o Uspallata. 

El mercado presenta hoy un momento óptimo, porque nuestra competencia directa es el salmón que viene de Chile y este corre  en paralelo al valor del dólar. Esto nos favorece porque podemos insertar nuestro producto con mayor competencia. Mientras que el salmón chileno es un pez casi industrializado, nuestras truchas -que en nuestras cantidades-, son un producto orgánico porque no se trata con ningún tipo de antibiótico u otra medida.

-¿Qué pasos se debería cumplir para tener un desarrollo pleno?

-Lo que pedimos los emprendedores son las famosas garantías jurídicas, que en el caso de nuestra actividad están regidas por la ley nacional de acuicultura. Mendoza tiene que adherirse a la normativa nacional para poder ejercer la actividad con pleno derecho y garantías. Eso nos otorgaría beneficios a través de subsidios o de investigación, para poder desarrollar mejor la actividad. 

 

Retrato

Alberto Moscuen. “Más allá de una gran vocación de muy chico, realicé cursos de capacitación sobre piscicultura  y cuento con más de 20 años de práctica en el Valle de Uco. Soy muy curioso, en mi comprensión y mi conocimiento me gusta jugar y pensar que puedo resolver ciertos problemas, que se basan en la práctica que hago: mantener peces vivos. Me encanta la ciencia y estudio cualquier cosa que esté relacionada con la misma. Albert Einstein, dijo en una oportunidad que ‘toda nuestra ciencia y todas nuestras herramientas son primitivas e infantiles comparadas con la verdad”.