Mundo Sociedad Miércoles, 16 de mayo de 2018 | Edición impresa

Adiós a Tom Wolfe, padre del “nuevo periodismo”

Con Truman Capote o Gay Talese fue clave en el movimiento que se planteó contar la realidad como novela.

Por DPA

Vestido completamente de blanco, con traje hecho a medida y sombrero: así paseaba Tom Wolfe hasta hace poco por su Upper East Side en Nueva York. Lento, pero orgulloso y erguido. 

Desde la publicación de su bestseller mundial "La hoguera de las vanidades", Wolfe había entrado en el Olimpo de la literatura. El escritor estadounidense murió el lunes en un hospital en Manhattan, según confirmó su agente.

A Wolfe lo rodeaba siempre algo místico. También había hecho de su edad un secreto. Mientras que su editorial alemana indicaba 1931 como su año de nacimiento, otras fuentes hablaban de 1930, como la Biblioteca Pública de Nueva York, que en 2015 compró por más de dos millones de dólares el archivo del escritor compuesto por 190 cajas.

En los últimos años Wolfe se había retirado cada vez más de la vida pública, aunque de vez en cuando seguía regresando tan polémico como siempre. En 2016 atacó las teorías de la evolución de Darwin y al lingüista Noam Chomsky en "El reino del habla". En 2012 se enfrentó a las élites de Miami en "Back to Blood".

El autor fue una figura controvertida: por un lado, fue un autor superventas cuyos libros se llevaron al cine con éxito y que contaba con fieles seguidores; por el otro, fue objeto de crítica del "establishment" literario.

Muchos de los grandes de la literatura estadounidense como Norman Mailer y John Updike veían en sus obras "entretenimiento de masas".

También John Irving se quejó de la "locuacidad" de su compañero y se declaró incapaz de terminar la primera y más conocida novela de Wolfe, "La hoguera de las vanidades".

Los críticos literarios también se mostraron divididos. Nadie dudaba de su estatus como "primer periodista pop", como lo calificó "The Guardian", y como confundador del nuevo periodismo que mezcla lo literario con la no ficción.

 Wolfe estaba considerado un diagnosticador de la sociedad y la época, que proporcionaba el lienzo literario adecuado de las costumbres de cada década. Pero el autor también estaba considerado un actor vanidoso que disfrutaba describiendo las debilidades de otras personas, algo que Wolfe nunca negó. 

Wolfe nació en Richmond, estado de Virginia, en el seno de una familia rica de profesores y propietarios de plantaciones. Su madre lo inició en las artes, lo apuntó a clases de ballet y claqué, y dibujaba y leía mucho con él. 

Estudió en la universidad de Yale y posteriormente se postuló como periodista. "Envié más de 100 solicitudes a periódicos", contó en una ocasión a la revista literaria "Paris Review". "Sólo recibí tres respuestas, dos negativas." El periódico "Springfield Union", de Massachussetts, lo contrató. 

Después de otros trabajos periodísticos Wolfe aterrizó finalmente en Nueva York en la literatura de entretenimiento. "Durante ocho meses me senté cada día delante de mi máquina de escribir para empezar 'La hoguera de las vanidades' pero no ocurría nada. Entonces me quedó claro que sólo lo conseguiría si me imponía un plazo de entrega", contó.

La obra sobre la avidez de dinero de los banqueros de Wall Street y los usureros se publicó a mediados de los años 80, primero como novela por entregas en la revista "Rolling Stone". 

Más tarde fue llevada al cine con Tom Hanks, Melanie Griffith y Bruce Willis. A su primera obra le siguieron éxitos como "Todo un hombre" y "Soy Charlotte Simmons", así como numerosos reportajes y ensayos.