Opinión Martes, 8 de enero de 2019 | Edición impresa

Acción en el exterior: ¿qué necesita Mendoza? - Por Rodolfo Vacarezza

Por Rodolfo Vacarezza - Licenciado en Relaciones Internacionales

Que "Mendoza debe abrirse al mundo" nos resulta un eslogan recurrente y aceptado por la mayoría, asociado generalmente a la búsqueda de nuevos mercados exteriores e inversiones. Muestra de ello es la reciente misión comercial público/privada a China y otros puntos de Asia, que parece estar dando sus primeros frutos. 

Si el desarrollo de Mendoza se satisface principalmente por el comercio y las inversiones, podemos preguntarnos si la mejor herramienta es una política comercial internacional o si se puede avanzar hacia algo más amplio e idóneo, para alcanzar el mismo objetivo: una acción exterior o paradiplomacia. 

Nos decantamos por una acción exterior, y justificamos su necesidad, principalmente en la complejidad de la realidad internacional actual. La variable económica y los condicionantes externos, principalmente la estructura económica mundial y nuestro lugar en la estratificación internacional, impone una "apertura" distinta, en objetivos y medios, para arribar a aquél resultado. A la especificidad de una política comercial contraponemos la adaptabilidad y la permanencia en el tiempo de una acción exterior.

En todo caso, ambas son complementarias. Esa acción exterior que, reiteramos, pensamos distinta a una política comercial internacional (de misiones, enviados, asistencia a foros), debe tener ante todo una "agenda internacional" y servirse de un cuerpo burocrático profesional mínimo en funciones de gobierno, para su implementación. Esto último debe ser parte de la política vernácula, y constituirse en una política de estado.  En la provincia ya existen consensos básicos de los tópicos de aquella agenda (los productos, los mercados y los países) y, más aún, existen algunas áreas y agencias gubernamentales enfocadas al mundo, que aportan experiencia (Unidad de Financiamiento Internacional dependiente del Ministerio de Hacienda; la Comisión de Relaciones Internacionales, Mercosur e Integración de la Legislatura).

Además una acción exterior institucionalizada puede servir mejor al lobby de nuestros intereses en Cancillería.  

Claro, que no disponemos de los recursos económicos y humanos clásicos. Pensamos en el uso de los recursos dominantes del siglo XXI: tecnología de la información y la comunicación (TICs), que se condice con la idea de un "estado inteligente". Que ello se transforme en inversiones, desarrollo y bienestar, será fruto de la persistencia en el tiempo, la claridad de ideas, y el dinamismo empresarial. 

Hablamos de una acción exterior para el desarrollo, pero no sólo por el comercio, sino por la facilitación de la internacionalización de todos los sectores y ámbitos de Mendoza.

Lograr despojarse de la base territorial de acción y pensamiento y desarmar cualquier traba que conspira contra ello.  Hechos concretos a los que debe propender una acción exterior en el sentido que le damos, son por ejemplo la conectividad aérea de la provincia, la habilitación de plataformas virtuales de servicios, proyectos científicos internacionales, los hubs logísticos. La acción exterior de Mendoza debe ser algo más que una "puerta de salida" de productos, sino una "puerta de entrada" de conocimientos, un feedback continúo con el mundo. Es que estamos pensando en el desarrollo, no sólo por la inserción de Mendoza en el mundo, sino también por la inserción del mundo en Mendoza.