Sociedad Política Jueves, 14 de junio de 2018 | Edición impresa

Aborto: una guerra de colores frente al Congreso de la Nación

Los manifestantes a favor y en contra de la interrupción del embarazo se ubicaron a ambos lados de la Plaza de los Dos Congresos.

Por H. Aizpeolea y L. Boyer - Corresponsalía Buenos Aires

El histórico debate sobre la despenalización del aborto también será recordado por la multitudinaria movilización al Congreso de la Nación, donde los sectores a favor del proyecto coparon la calle y se impusieron sobre aquellos que rechazan la interrupción del embarazo.  

Fue una vigilia dividida en dos y hasta se instaló un vallado de seguridad que atravesó la plaza frente al Palacio Legislativo evitar cruces entre ambos bandos. 

De un lado, quedaron los militantes de la autodenominada “marea de pañuelos verdes”, quienes exigieron que se aprueba el aborto “legal y seguro”. Y del otro, estuvieron quienes marcharon bajo la consigna “salvemos las dos vidas”. 

Las inmediaciones del Congreso comenzaron a llenarse de personas apenas iniciado el debate en la Cámara de Diputados. Desde el principio, la más visible fue la movilización de los militantes a favor del aborto, con sus ya tradicionales pañuelos verdes. 

 

El vallado de seguridad, que algunos llegaron a comparar con el Muro de Berlín, sirvió para diferenciar los métodos de ambas fracciones, pero no evitó los cruces verbales: más allá de algunas conversaciones cordiales, hubo discusiones acaloradas y hasta gritos con chicanas y acusaciones cruzadas.   

“Iglesia, basura, vos sos la dictadura”, corearon grupos de jóvenes a favor del aborto, y la respuesta de sus detractores no tardó en llegar: "Se siente, se siente, la voz de un inocente”.  

Roberto Baeze, un docente del colegio secundario que marchó en contra del aborto, se acercó al vallado de seguridad para conversar con algunos de los militantes a favor del proyecto. Sin embargo, luego de unos minutos de charla, lamentó ante este diario: “Creo que llegamos tarde a esta discusión porque se volvió muy ideológica y ya no se puede conversar”.  

Los “pro vida” marcharon con banderas de la Argentina, con globos de color rosa y con banderas rojas. Además, entonaron ritmos de cánticos futboleros cuyas letras adaptaron para rechazar el proyecto de ley que se debatía en la Cámara baja. Y muchos de ellos incluso se tomaron de la mano para realizar rondas de oración.     

 

Durante la recorrida que realizó este diario, se constató que muchos de los manifestantes contra el aborto pertenecían a grupos parroquiales y a colegios religiosos. Y desde el escenario que instalaron sobre la avenida Entre Ríos proyectaron imágenes de las marchas que hubo en el interior del país y algunos testimonios de chicas que abortaron y se arrepintieron.  

Del otro lado, la movilización se vivió como un festival y la participación pareció ser significativamente mayor. Las bandanas y los maquillajes de color verde coparon la escena, donde predominaron las mujeres. “Esto es una marea verde”, exclamó una de las organizadoras desde el palco instalado a dos cuadras del Congreso, sobre la avenida Callao. 

“Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal para no morir”, corearon de manera incansable los manifestantes a favor del proyecto que legaliza la interrupción del embarazo.  

 

La movilización de los “pro aborto” incluyó rondas de mates, puestos de venta de libros, de choripanes y hasta de comida vegana.  

A tono con el debate de los diputados, la movilización en las inmediaciones del Congreso comenzó a intensificarse pasada la tarde y fue en ese momento cuando se evidenció con mayor claridad la diferencia numérica a favor de los “pro aborto”, que terminaron copando casi toda la plaza. 

Y entrada la noche también comenzaron a irse muchos de los manifestantes contra el aborto. Algunos de ellos, consultados por este diario, explicaron que la decisión de la mayoría era no quedarse en el lugar a la espera de la votación en la Cámara de Diputados.  

“Nosotros no somos como los militantes de izquierda que al otro día no tienen que trabajar o hacen paro”, fustigó Roberto Messone, uno de los militantes contra el aborto que se movilizó desde el interior de la provincia de Buenos Aires.