Arquitectura Sábado, 2 de junio de 2018

10 países - 10 diseñadores: desde Ecuador, Diego Guayasamín

Nació en Quito en 1976, y estudió en la Universidad Católica del Ecuador. Se especializó en Diseño de Terminales Aéreas.

Por Esp. Arq. Nidia Álvarez, prof. titular FAUD UM

Su estudio profesional lo tiene en Quito, donde proyecta edificaciones corporativas, deportivas y de interiorismo con un alto contenido escultórico que pretende tener una identidad propia con cualidades de atemporalidad. Tiene mención de honor premio Ornato (Quito 2005), premio Iconos del Diseño (México 2006) y primer lugar concurso edificio sede UNASCAR (Quito 2010).

Sus obras más importantes y recientes causan sensación en el panorama ecuatoriano, la mayoría de ellas dentro del concepto de la “Deconstrucción Formal”. Entenderemos su proceso proyectual recorriendo tres de sus últimas y más significativas obras.

Casa y Museo Guayasamín (2007) – Cumbaya, Ecuador

El sitio tiene una pendiente pronunciada, se integró el proyecto en la topografía local y lo emplazó en la zona más alta para ganar altura. Las pendientes de césped fueron diseñadas para servir como base natural para la arquitectura propuesta. Las áreas sociales están ubicadas hacia la montaña Cotopaxi. Las habitaciones están orientadas directamente con el sol de la mañana y con vistas al valle de Cumbaya con la Cordillera Oriental y las montañas Antisana y Cayambe detrás. En el medio, un hito precolombino diseñado por el arquitecto Gustavo Guayasamín, (su padre) como eje vertical del proyecto.

La vivienda es un volumen arquitectónico, protagonista y dinámico. Tiene una articulación de volúmenes blancos con un ritmo muy claro y definido, y paredes exteriores inclinadas. Todos los elementos están destinados a ser una interpretación de los Andes. Rescata elementos arquitectónicos tradicionales ecuatorianos como: zócalos de piedra y patio interior con una fuente de agua.

En el interior, la casa sigue el mismo enfoque, simplicidad pero con una imagen fuerte. Blanco para paredes y techos con un contraste oscuro. El color se destaca únicamente por obras de arte: pintura y escultura colonial, arqueología precolombina y pintura de Guayasamín. El resultado es un museo de la casa que es en sí mismo una escultura arquitectónica.

Edificio UNASUR (2014) - Complejo Ciudad Mitad del Mundo

La implantación de la idea del edificio ha sido concebida como algo continuo, sin barreras y abierta al espacio público, transmitiendo dinamismo tridimensional al complejo. La propuesta se retrasa generando una gran plaza de acceso no sólo para el proyecto, sino como un gesto de respeto y aporte al contexto.

La volumetría es una pieza maciza que por contraste se eleva y se proyecta como metáfora de libertad. El edificio ha sido diseñado con una connotación escultórica para sorprender. Está compuesto por una doble piel, la primera sólida y ciega en contraste con la segunda liviana y transparente. Los envolventes  ciegos (o enterrados) corresponden a los espacios públicos y los envolventes translúcidos (paradójicamente) son los espacios privados; sensaciones de transparencia, peso y vértigo coexisten al mismo tiempo.

El techo saliente es además la armadura de mayor volado en Sudamérica con 55 mts. sin apoyos, como modelo de tecnología, empuje y creatividad. El diseño de interiores propone áreas fluidas. Se usa una paleta de colores neutros y protocolar. El uso de vidrio transmite un mensaje de transparencia social y política.

Es una balanceada combinación entre funcionalidad, simbiosis de aspectos conceptuales y pragmáticos en un proyecto icónico de sobria estética.

Casa Cumbayá (2015) – Cumbayá, Ecuador

Como imagen, la casa es una volumetría arquitectónica, protagónica y dinámica. Es la articulación de tres volúmenes blancos con un ritmo muy claro y definido. Se trata de un proyecto contemporáneo que rescata sutilmente elementos de arquitectura tradicional ecuatoriana, en forma abstracta al igual que los otros proyectos

La extensión de los dos volúmenes frontales hacia sus extremos genera sensorialmente un abrazo de bienvenida a visitantes, debido a su configuración espacial, y en su punto de encuentro (pivote) es donde se produce el ingreso principal a la residencia. Uno de los principales retos fue el respetar la vegetación existente en el terreno.

El subsuelo se conecta con la planta baja a través de una gran perforación - atrio que permite el ingreso de iluminación natural al estacionamiento y de manera específica a un estar. Permitiendo incorporar árboles que recorren los diferentes niveles de la casa.

En el interior la relación de vanos y llenos y el juego de las dobles alturas enriquecen los espacios, reflejando que no es solamente una superficie construida sino que el proyecto se comprende y se percibe en volumen.

La intención del proceso proyectual de Diego Guayasamín es hacer una propuesta diferente, con una fuerte identidad, y con un sello propio de diseño. Fachadas protagónicas en equilibrio y armonía; espacios fluidos y sencillos; luz, naturaleza y serenidad, cualidades que podemos atribuir a sus obras.