Espectáculos Viernes, 3 de marzo de 2017 | Edición impresa

Shakespeare para dos románticos

La compositora y pianista mendocina Lucía Caruso y su esposo, el guitarrista portugués Pedro Henriques da Silva, fueron elegidos como compositores residentes de la Orquesta del Cisne, en el pueblo natal del gran dramaturgo inglés. Un sueño con firma cuyan

Por Daniel Arias Fuenzalida - darias@losandes.com.ar

¿Cuánto tiempo llevan juntos? “Esa semana que nos enamoramos fue exactamente hace 13 años, un mes y nueve días”, dice el guitarrista portugués Pedro Henriques da Silva.

A Lucía Caruso, que está sentada al lado, los ojos le brillan. Mira la frente amplia y el pelo enrulado hasta los hombros de su esposo y nos pregunta: “Caminando por las calles de Stratford-upon-Avon cualquiera podría confundirlo con el mismo Shakespeare, ¿no?”. Decimos que sí.

Mucha de esta sinergia entre ellos se plasma también en la música que componen. ¿Será en parte por ese romanticismo, que nos remonta a los más célebres amores de la literatura, que los convocaron especialmente para ser los compositores residentes de la Orchestra of the Swan, en la ciudad donde Shakespeare nació y murió? 

Sí, un honor que los mendocinos no podemos dejar pasar: podemos presumir que la elegida se crió mirando estas montañas, que estudió en el CUC y que ensayó las primeras escalas con la supervisión de Gustavo Gatica. 

Recordemos que el 23 de abril del año pasado, en ocasión del cuarto centenario de la partida del más grande dramaturgo de todos los tiempos (ese mismo día murió Cervantes, además, por lo que  se convirtió en el Día Internacional del Libro) ambos fueron invitados a participar del acto oficial en su memoria.

Fue en la  Holy Trinity Church, que es la iglesia donde fue bautizado y sepultado, y allí mismo tocó su “Titania’s Lullaby”, que había compuesto para “Sueño de una noche de verano”.

Lucía hace memoria: 

“Tuvimos el gran honor de abrir el servicio. Estaban los miembros del Parlamento, gente de la familia real, artistas y la pieza sirvió para iniciar eso, cuando estaban todos marchando y la gente acababa de poner flores. Y luego de eso siguió todo el programa, que era exclusivamente de compositores británicos del siglo XVI. Yo tocaba el órgano, Pedro la guitarra portuguesa y estábamos, literalmente, a cinco metros de donde estaba el cuerpo de Shakespeare. Fue una sensación única”, dice. 

Todos se quedaron tan bien impresionados por esta joven pareja de ascendencia latina, que fueron convocados para ser compositores en residencia de la orquesta.

Pero ya venían siendo premiados: en el 2015 fueron distinguidos por la Ascap (Sociedad Americana de Compositores, Autores y Editores).

Este premio se repitió el año pasado y también se sumó otro de una asociación de mujeres compositoras, la Sorel Foundation, que le pidió un Concierto para piano y orquesta y después la invitó, sin escalas, a participar del que quizás fue el acto más importante de Inglaterra el año pasado. 

-¿Qué significa ser compositor en residencia?

Lucía: -Es el compositor principal de esa orquesta. No es que vivamos allí (N. del R.: ambos viven en Nueva York, donde tienen un ensamble, la Manhattan Camerata), sino que se dedican a estrenar nuestras obras mientras dure la residencia.

Oficialmente es hasta 2018, aunque quizás se extienda hasta 2020. Están muy contentos, e incluso quieren hacer un tour por Argentina con la orquesta el año que viene. 

Pedro: -Es bastante curioso. Primero, no es habitual que dos personas sean compositores en residencia al mismo tiempo. Segundo, que se extiendan los dos años con proyectos hasta el 2020. 

-¿Siempre componen juntos?

L: -Tenemos obras separadas también, pero hemos tenido mucho éxito con obras conjuntas, por eso mucha gente nos contrata a los dos juntos: nos encargaron un ballet entero, incluso música de películas...

P: -También les gusta la unión de culturas que tenemos.

Pedro no dice esto gratuitamente, porque él vivió en media docena de países, desde Estados Unidos (donde nació) hasta India, pasando también por África. Y ella, por su parte, domina seis idiomas, incluyendo ruso (que aprendió cuando era chica con una niñera nativa) y se “internacionalizó” a los 19 años, cuando emigró para estudiar en la Manhattan School of Music. 

Nada es casual entre ellos, y menos su estilo a la hora de componer. Sobre sus pentagramas rezuman sonidos de diferentes procedencias: es la música transclásica (definición de Lucía, que incluso patentó). Aquí se evidencia el cruce de culturas. 

¿Por qué? Es que, a diferencia de muchos compositores académicos de la actualidad (que después de las vanguardias llegaron, como muchos piensan, a un callejón sin salida), ellos se volcaron a un sentimiento que no reniega del pasado: remozan, unen y mestizan, son posmodernos en el epicentro de la posmodernidad, Nueva York. 

Él, virtuoso de la guitarra portuguesa (emblemática del fado) había compilado en su tesis doctoral más de dos mil escalas y modos musicales de todas partes del mundo.

Fundaron la Manhattan Camerata, con la que empezaron a mostrar este nuevo manifiesto globalizado: fusión de ritmos de diferentes regiones, de diferentes lenguajes, convivencia de instrumentos clásicos con otros como el sitar, el bouzouki, el darbuka y el bandoneón. 

-¿Cómo sigue su trabajo en Stratford?

Lucía:- Ahora en marzo tenemos que ir a Inglaterra para la Semana de Shakespeare, que todos los colegios celebran en la tercera semana del mes. No coincide con su cumpleaños, pero es una semana escolar, digamos.

¡Es una cosa impresionante porque todavía funciona el colegio donde él estudió! Cualquiera puede ir y visitarlo, incluso hay un chico con una campanita que llama a los turistas para verlo. 

Y sigue Lucía: “Nuestra actividad como compositores es estrenar y grabar nuestras obras, tocar como solistas y además de eso dar clases. Vamos a universidades, colegios, lo que sea. Esta vez vamos a dar clases en todos los colegios de Sratford sobre composición, compartiendo nuestra experiencia”. 

-¿Van a grabar, dijiste?

Pedro: -Sí, estamos hablando de un álbum o quizás dos para el próximo año. El director de la orquesta, David Curtis, dijo que podría ser posible. La invitó a Lucía para tocar en abril y yo voy a tocar el “Concierto de Aranjuez” y mi “Concierto para guitarra portuguesa y orquesta”. 

Lucía: -Vamos a estrenar también canciones de Shakespeare que nos encargaron. La idea es también poder venderlas a los teatros, para que se escuche en escena. Estarán basadas en sus obras y también en algunos sonetos. 

El 29 de abril, Lucía tocará con la  Cheltenham Symphony Orchestra la “Rhapsody in Blue”, de Gershwin. Acá seguiremos atentos sus pasos, esperando que vuelva a actuar entre nosotros (lo desea, sí). 

Para conocerlos

“Folía”, versión de Pedro sobre un tema antiguo. Lo compusieron cinco días antes de casarse, el 23 de abril de 2005. 

Música para “'Jeanne d'Arc”, de Georges Méliès (1900). Lucía tuvo la idea de recolectar fondos para la preservación y difusión de viejas cintas presentándolas con nueva música. 

“Overture: Birds Soaring in Autumn”, de Lucía. La grabó la London Metropolitan Orchestra en los famosos Abbey Road Studios.