Sociedad Lunes, 10 de abril de 2017 | Edición impresa

Para subirse a la bici y pedalear hasta el trabajo

Hoy, los municipios de Ciudad, Godoy Cruz y Luján; la UNCuyo y Recursos Naturales, premiarán o agasajarán a sus empleados por utilizar este transporte sustentable.

Por Télam

Hoy se celebra en Mendoza una nueva edición del “Día al Trabajo en Bici”, jornada que promueve la Asociación de Ciclistas Urbanos desde 2013 con el Pro Bici.

La jornada declarada de Interés Provincial por la Cámara de Diputados de Mendoza, y de Interés Departamental por los municipios de Godoy Cruz y Ciudad de Mendoza, a los cuales se les suma ahora Luján de Cuyo con su adhesión.

Distintas actividades planean para hoy los municipios. Luján de Cuyo recibirá con un desayuno saludable a los empleados que concurran en bicicleta a trabajar. Godoy Cruz, por su parte brindará un estímulo económico de $300 para sus bicitrabajadores, a quienes se les habilitará espacio de estacionamiento para sus bicicletas y lockers para el cuidado de sus pertenencias, contando además con la posibilidad de acceder a la financiación para la compra de bicicletas eléctricas. 

A su vez el ICA, Instituto de Ciencias Ambientales de la UNCuyo, organizó actividades para su comunidad universitaria. Se ofrecerá un desayuno saludable a las personas que lleguen al Comedor Universitario y al Espacio de la Ciencia y la Tecnología en bicicleta. Recursos Naturales Renovables adhiere a la celebración gestionando un espacio para el estacionamiento de las bicis de su personal.

Desde la Asociación de Ciclistas Urbanos destacaron que es de público conocimiento todos los beneficios que aporta el uso de la bicicleta en los ámbitos laborales con la contribución a la salud psicofísica de los trabajadores que optan por este medio de transporte sustentable, reduciendo el ausentismo laboral en un 25% según estudios británicos.

“El problema es que los ámbitos laborales de Mendoza están poco y nada preparados para la bicicleta, siendo la falta de estacionamientos seguros la primera causa que desalienta a los trabajadores para concurrir en sus rodados”, explica la entidad en un comunicado.  

Y agrega: “se ha manifestado también la necesidad de adaptar los baños con duchas y lockers; infraestructura necesaria para el cuidado de la higiene en épocas de altas temperaturas, algo en lo que se viene innovando con empresas de la Ciudad de Buenos Aires gracias al “Programa Amigos de la Movilidad Sustentable” que impulsa el gobierno porteño, generando condiciones dignas de una urbe “bike friendly” (ciclísticamente amigable) del mundo”.

Más adelante, explicaron que la jornada de hoy será otra oportunidad para que las instituciones de gobierno, académicas, y las empresas que deben ponerse también a tono de la tendencia, puedan analizar con honestidad cuales son las condiciones que brindan para el desarrollo del ciclismo urbano”. 

A modo de balance, la Acum expresó: “Nos toca reconocer desde nuestra asociación que los avances en este sentido han sido mínimos. Precisamente a fines del año pasado dejamos testimonio de esto, entre otros temas concernientes al ciclismo urbano, en el Informe Pro Bici 2016 titulado “Reflejos de estancamiento y retroceso”, realidad que va a llevar tiempo revertirse”.

Un vehículo de 200 años 

Hace 200 años el barón alemán Karl von Drais inventaba la bicicleta, un acontecimiento que adquirió una significación y trascendencia histórica que lo sitúa en la actualidad con una vigencia sin precedentes y como el medio de transporte más sano, ecológico, económico y placentero, por lo que Alemania celebra la fecha con distintas exposiciones en diversas ciudades del país.

La invención de esta máquina en 1817 permitió responder a numerosas crisis económicas de la época, pero Drais murió en 1851 empobrecido y lleno de enemigos por su apoyo a movimientos revolucionarios burgueses que lo llevaron incluso a renunciar a su título nobiliario. 

“La idea principal del invento surgió del patinaje en el hielo”, dijo el barón en una frase que recoge una exposición en la ciudad alemana de Mannheim y que sería la única que da pistas sobre las reflexiones de tipo técnico que hizo antes de su invento. El artefacto producido por el barón se parecía, en esencia, a las bicicletas actuales aunque le faltaban los pedales y se movía en la medida en que el ciclista lo impulsaba alternativamente con los dos pies, como si estuviera corriendo.

El primer viaje público lo realizó el propio barón en junio de 1817 desde Mannheim a un pueblo vecino y recorrió 14 kilómetros de ida y vuelta en menos de una hora, a una velocidad promedio de 15 kilómetros por hora, con lo que mejoraba los registros de los coches de caballos del correo de la época. Un año después, Drais haría el primer viaje en bicicleta de larga duración, entre Mannheim y París, cerca de 450 km.

El invento de Drais se expandió relativamente rápido, a tal punto que comenzaron las prohibiciones de transitar en bici por las aceras en algunas grandes ciudades como en Mannheim en 1817, en París en 1818 y en Londres, Nueva York, Filadelfia y Calcuta en 1819. En 1867 Pierre Michaux presentó, en la exposición universal de París, una bicicleta con pedales que causó euforia y desató el segundo auge del invento que Drais ya no pudo ver.