Espectáculos Martes, 12 de mayo de 2015 | Edición impresa

Paisajismo: una obra de arte de apuesta integral

El reconocido paisajista mendocino, Eduardo Vera, dialogó con <br>Estilo<br> sobre lo que implica la profesión y los aspectos diversos que hacen a una labor pergeñada desde el amor hacia la naturaleza.

Por Analía de la Llana - adelallana@losandes.com.ar

“Nuestra visión es proporcionar diseños de excelencia que nos integren al medio ambiente, a la arquitectura y al arte”, reza parte del pensamiento que profesa desde su página el paisajista mendocino Eduardo Vera.

Y es que su labor y puesta en marcha diaria, así como su carrera (más de 35 años), no tiene que ver con la cantidad de macetas o plantas que puedan sumarse a un espacio verde.

El paisajismo parte de conceptos tan generosos como diversos en donde al arte, el diseño, la arquitectura, la visión de las potencialidades de un lugar, estudios e investigaciones del sitio, su contexto y lo que identifica a la persona, entidad o empresa que lo contrate, son parte del amplio abanico para buscar esa postal perfecta.

Para comenzar a desandar el concepto hay que entender que el paisajismo es extremadamente amplio, ya que involucra en definitiva los más diversos niveles en relación. “Es todo lo que vuelve a poner en valor al paisaje y la naturaleza. Involucra a todos los niveles del ser humano, más allá de su propio cuerpo.

Si estamos en casa estamos insertos en un ‘paisaje’ determinado: podemos tener una mesa, un cuadro, una silla, un perro. En el jardín el paisaje puede estar dado por el pasto, o un grifo que quedó abierto y forma parte de esa imagen”, reflexiona el especialista.

- ¿Desde qué concepto partís vos?

- La parte que a mí me gusta y que trabajo es retornar a un enfoque que consiste en poner amor a la naturaleza. Pero ojo “amor” en sentido no figurado, sino real.

Cuando hablamos de amor me refiero a qué es lo que hace falta hacer para poner en valor las cosas. El paisajismo, como lo veo, no es colocar más césped o menos césped. Se trata en encontrar qué sentido le doy a plantar ese árbol, en un determinado lugar. Entonces a lo que apunto es a una revalorización del paisaje y de la naturaleza en cualquiera de sus aspectos. 

- ¿El mendocino suele brindarle ese valor al paisajismo? 

- Los mendocinos tenemos una gran suerte, una mano que nos salva: contamos con el Parque General San Martín que ha servido, y sigue sirviendo, como referencia.

El parque ha sido llevado a cabo por una persona que ha tenido esta conciencia: la de saber en su momento qué es lo que está haciendo y para qué.

¿Por qué tiene valor? Porque alguien cuando lo realizó puso en juego esa cualidad. Por otro lado estamos en proceso de transformación, hemos ido copiando todo lo relacionado al Parque y me parece que está bien, ya que además hoy han cambiado un poco los conceptos sobre los recursos naturales. 

- ¿En qué sentido?

- Por ejemplo el recurso “agua” es más valorado que antes. Entonces quizá se hacen trabajos que tengan menos consumo de agua. Pero cuidado que hay una gran diferencia entre algo que implica el uso limitado del agua y aquello que se hace en paisajismo para no ser cuidado. A uno lo llevás a cabo con amor y lo cuidás, al otro no le ponés amor.

Siento en este sentido que hay un desajuste en la gente que quiere tener algo que no le dé trabajo, que no le implique ni requiera su atención. Eso para mí es una falta de amor hacia la naturaleza. 

- ¿Cómo es el proceso de trabajo y el paso a paso con el cliente?

- Conciencia de unidad, que la podemos llevar al paisajismo y a la obra. Para que un trabajo quede bien hecho no depende sólo de mí. Me gusta que la obra tenga un valor agregado, que es la belleza. La misma aparece por añadidura a partir de un proceso que no lo puedo generar yo solo. 

- Muchas áreas vinculadas a tu trabajo, que suman una puesta en común...

- Totalmente. El paisajismo es un área que podría involucrar muchas disciplinas. De hecho mi formación es a través del arte, pero también es militar y de ingeniero civil. Además sumo un aporte espiritual, de técnica y mi formación en el campo y de lo que charlo con las personas. Son muchas áreas. Hay personas que trabajan conmigo y que tienen que ver con la hidráulica, el suelo, lo topográfico, el diseño, la arquitectura.

- ¿Cómo lográs dar con el mejor resultado posible, en algo que no tiene fórmulas? 

- Me gusta trabajar con lo que denomino “el bien mayor”. Implica identificar todos los componentes: quién es el dueño de casa, qué le gusta, si ha tenido una visión de algo, quiénes son sus hijos, si tiene perro, si tiene una abuela que visita la casa, si cuenta con un jardinero, con qué tipo de suelo y agua cuenta, si el lugar de la obra está situado en el centro; es urbano, campestre, o si se sitúa en los suburbios. Además me interiorizo con ver qué tipo de jardín le gusta.

- ¿Te gusta trabajar más con determinado tipo de plantas?

- Lo más importante es qué es lo que se quiere lograr. Si estoy en un lugar súper verde, que es selvático, poner plantas que nada tengan que ver sólo desentonaría con todo un concepto. Incluir plantas en un lugar que es súper chico, y que sólo me estrese para mirarlo, sin ningún tipo de relación con el lugar, tampoco sirve. Hay gente que apuesta a trabajos de jardines más racionales, pero a mí me gusta ir más allá de la razón y que tengan que ver con la vida misma.

- ¿Cómo se apela a la armonía en una obra? 

- Un lugar armónico está compuesto por cuatro elementos de una manera equilibrada: aire, tierra, madera y fuego. En Mendoza el fuego está representado por la montaña. 

- ¿Cuál dirías que es tu marca personal?

- Considero que en todo trabajo hecho con amor, la cualidad más importante es la humildad. Trato de buscar el bien mayor.