Sociedad Miércoles, 1 de febrero de 2017

OMS: la pobreza acorta la vida más que la hipertensión, la obesidad y el alcohol

Quiere incluir la "adversidad económica" entre los factores de riesgo sanitario. Produce "mortalidad prematura"

Por Telam

Un estudio realizado con más de 1,7 millones de personas en siete países de altos ingresos comprobó que la pobreza acorta la esperanza de vida más que la obesidad, la hipertensión o el consumo excesivo de alcohol, e instó a que la Organización Mundial de la Salud (OMS) incluya este factor en sus estrategias a nivel mundial para reducir la mortalidad. 

"El bajo nivel socioeconómico es uno de los indicadores más fuertes de la morbilidad y mortalidad prematura en todo el mundo", aseguró en sus conclusiones el estudio, publicado en la revista médica The Lancet y que convocó a especialistas de instituciones como la Universidad de Columbia, el King's College y el Imperial College de Londres, y la Escuela de Salud Pública de Harvard.

Los 1.751.479 casos estudiados, de los cuales el 54% fueron sobre mujeres, arrojaron que la pobreza reduce la esperanza de vida en más de 2 años en adultos entre 40 y 85 años; mientras el alto consumo de alcohol la reduce en medio año; la obesidad, en 0,7 años y la hipertensión, en 1,6 años.

En el caso de la diabetes, la disminución de la esperanza de vida es de 3,9 años; el sedentarismo, 2,4 años y el consumo de tabaco, en 4,8 años, todas por encima del promedio que determinó el estudio para la pobreza.

"Las estrategias de salud global no consideran las circunstancias socioeconómicas pobres como factores de riesgo modificables", aseguró el estudio, que critica las políticas de la OMS por no incluir en su agenda de objetivos y recomendaciones ese factor. 

La OMS se propuso, con el Plan de Acción Global, reducir un 25% la mortalidad por enfermedades crónicas en la población de entre 30 y 70 años para el año 2025 (Objetivo 25x25) respecto de 2010, pero los expertos del citado estudio quieren agregar la pobreza como uno de los elementos a tener en cuenta en ese plan.

"La adversidad socioeconómica debe ser incluida como un factor de riesgo modificable en las estrategias de salud local y global, las políticas y la vigilancia del riesgo para la salud", concluyó el estudio. 

Del mismo modo que la OMS realiza acciones para combatir la obesidad o el tabaquismo, los especialistas advierten que la desigualdad también puede modificarse con tareas en la promoción del desarrollo durante la primera infancia, las políticas de reducción de la pobreza o la mejora del acceso a la educación.