Espectáculos Sábado, 23 de abril de 2016 | Edición impresa

Lucía Caruso: piano y música para William

Por los festejos por el cuarto centenario de la muerte de William Shakespeare, la compositora mendocina estrenará una pieza propia en la iglesia donde está sepultado. La misa será mañana y asistirá desde Adéle hasta la familia real británica.

Por Daniel Arias Fuenzalida - darias@losandes.com.ar

Viajemos en el tiempo, hacia cuatrocientos años atrás. Un día como hoy, dicen, fallecía en Madrid el hombre que cambió la prosa castellana. Miguel de Cervantes, autor del “Quijote”. Ese mismo día, pero algunos kilómetros al norte, en Stratford-upon-Avon (Inglaterra), el dramaturgo más famoso de todos los tiempos, William Shakespeare, apagaba sus latidos. Era el mismo día de su cumpleaños, además. Dicen que esos azares no fueron tales, pero el punto es que por estos guiños de la historia hoy festejamos el Día Internacional del Libro.

Ahora vengamos más acá en el tiempo, al 23 de abril de 2005. Ese día se eternizaba la unión espiritual y musical que hoy llena esta página de Estilo

La recuerda uno de sus protagonistas: “Ese día cae en plena primavera aquí en el hemisferio norte. Se siente una magia en el aire, ya sea simplemente porque la brisa es más cálida o porque las mismas hadas que están dormidas en las flores durante el invierno ya empiezan a volar en abril”, ensaya sobre las teclas Lucía Caruso desde la propia Stratford-upon-Avon. Hasta allí llegó hace unos días y el lugar es perfecto para evocar el día que se casó con Pedro H. Da Silva. 

No fue casualidad: eligieron esa fecha como un gesto de gratitud con el propio Shakespeare, por lo que el “sí” fue también la consumación de un homenaje que durará toda la vida. “Él es uno de nuestros poetas y dramaturgos favoritos, que nos inspira el día a día de nuestras vidas”, agrega. 

Sí, está emocionada. Hoy festeja su decimoprimer aniversario, que este año coincide con el cuarto centenario del genio inglés pero lo que sucederá mañana la llena particularmente de alegría. 

Imagínense: mañana se realizará una misa que honrará a Shakespeare en la propia iglesia donde fue bautizado y donde descansan sus restos: la Holy Trinity Church. Frente a una importante audiencia, que incluirá a la familia real británica y a referentes de la cultura como Adéle o Elton John, las manos de la mendocina Lucía Caruso harán respirar los tubos del órgano del recinto; la acompañarán su esposo con su guitarra portuguesa y la Orchestra of the Swan, junto al coro de la iglesia, dirigidos por David Curtis. Así estrenará su “Titania’s Lullaby”. 

-¿Cómo creés que va a ser ese momento?

-Me dan escalofríos de pensar que mi obra se estrenará al lado de los restos de Shakespeare. El órgano donde voy a tocar está a pocos metros de su tumba y justo antes de nuestra presentación habrá una procesión enorme en la que miles de personas caminarán y pondrán flores en su tumba. 

-¿Cuando empezó esta historia que te une a Shakespeare?

-Cuando llegué a Nueva York, a los 19 años, no hablaba bien inglés, pero para poder estudiar tuve que hacer un curso muy intensivo que me llevó seis meses. Después lo descubrí cuando cursaba mis clases de humanidades durante mis estudios en la Manhattan School of Music. Tuvimos que leer y analizar varias de sus obras. El inglés no me gustaba, no me caía bien al oído (hablaba francés desde niña), pero cuando comencé a leerlo fue una revelación...

-¿En qué sentido?

 -Nunca había leído algo más maravilloso, más mágico, más profundo, con palabras y un sonido tan precioso. ¡Era música pura! Cada palabra me ponía la piel de gallina. Despertó una pasión tan grande en mí que instantáneamente pensé: “¡Qué pena que quienes no saben inglés no puedan leer esta literatura tan mágica y poderosa, porque ninguna traducción puede reflejarla!”

No pasó mucho tiempo para que ese magnetismo literario empezara a captar sus composiciones: la música necesitaba fluir en clave shakespereana, y así fue que un taller en el que participó con su esposo en la International House de Nueva York le dio ocasión de probar nueva inspiración, nuevos sonidos. 

Allí actuaron juntos en varias de sus obras, como “Rey Lear”, “Otelo”, “Sueño de una noche de verano”, “Mucho ruido y pocas nueces”, y decidió escribir canciones para que sean cantadas en el escenario. 

“En todas sus obras él escribió canciones, que tienen que ser cantadas o improvisadas por el actor en escena. Muchos actores improvisan las melodías o, en algunos otros casos, la música está compuesta por alguien para la obras”, explica, y agrega que tiene la intención de componer todo un álbum con canciones del dramaturgo. 

-La creación de este Lullaby, ¿cómo fue?

-En 2007 hicimos “Sueño de una noche...”. Yo estaba tan feliz e inspirada que una tarde cualquiera me senté debajo de un cerezo en flor, lleno de flores blancas, en un parquecito que está a la vuelta de nuestra casa (que es como si fuera nuestro patio y jardín, donde solemos ir a componer mucho cuando hace buen tiempo) y escribí la canción.

Es la canción de cuna de Titania, y la compuse en sólo un par de horas: ella es la reina de las hadas, que la cuidan y le cantan una canción de cuna para hacerla dormir, protegiéndola de cualquier peligro como insectos, escarabajos y arañas que puedan acercarse. Toda esta magia me dio tanta inspiración que logré escribir la canción de una sola vez, de principio a fin.

-Musicalmente, ¿cómo la describirías?

-Es una canción muy simple, con armonías sencillas e inspiradas en una mezcla de renacimiento y fantasía atemporal. Es una canción de cuna para ser cantada en un momento mágico y suave, como son los sueños.

El punto es que este año Lucía fue premiada por una fundación de mujeres compositoras, la Sorel Foundation, que la invitaron especialmente para que la estrenara mañana. Como originalmente la canción estaba escrita para dos mezzosopranos y una guitarra, su esposo tuvo que realizar un nuevo arreglo. Ya la están ensayando en Stratford-upon-Avon, donde los festejos durarán toda la semana. 

Los eventos incluyen obras de teatro en distintos lugares, conciertos y un desfile enorme el día de hoy: habrá banderas con figuras de todas sus obras colgadas por la ciudad, banderas de los representantes de todos los países que estarán allí y, para clausurar la jornada, fuegos artificiales sobre el río de la ciudad. 

Música para ayudar
La creatividad de Lucía parece no tener límites: está componiendo un concierto para piano y orquesta y uno de guitarra y orquesta. A estos se suma el estreno de cinco canciones para soprano, piano, guitarra portuguesa y orquesta compuestas junto a su esposo. El año que viene las tocarán junto a la Sinfónica de Berlín, con la que también grabarán un álbum.

Los reconocimientos también van en sintonía con el desarrollo de sus carreras: este año, por segunda vez, ganó junto a su esposo el premio Ascap (Asociación Americana de Compositores, Autores y Editores). Se trata de una de las asociaciones musicales más importantes de Estados Unidos.

Por otra parte, con la Manhattan Camerata (que fundó en 2009) lanzó el álbum “Tango Fado Project”, junto al maestro Daniel Binelli en bandoneón, la pianista Polly Ferman y la fadista Nathalie Pires. Los comercializa un sello bien conocido por los melómanos, Naxos, y en un par de meses más lanzará una segunda edición del disco, que fue también número 6 en ventas de iTunes en Argentina.

Pero quizás el proyecto más singular e interesante que la trae ocupada es el siguiente: Lucía (que ya tiene experiencia en la composición de música para películas) asistió el año pasado a un panel de discusión de restauración de películas antiguas. Ahí se enteró de la preocupación de algunas fundaciones a la hora de recaudar fondos para restaurar películas antiguas o dañadas. 

“Mi propuesta fue la de revivir y preservar estas películas a través de la música. Nuestra misión es crear la mayor cantidad de bandas sonoras para películas antiguas, especialmente anteriores a 1928. Al realizar esto, se podrán hacer conciertos y muchos eventos que generarán fondos destinados a la preservación de estas películas”, explica sobre su iniciativa.

El punto es que varios productores de Hollywood y Londres se interesaron mucho en esto, por lo que recibió un encargo para trabajar sobre películas del propio Georges Méliès. Así es que este nuevo camino ya tuvo sus primeros frutos: junto a Pedro, puso música a “Viaje a la luna” (1902), la primera película de ciencia ficción de la historia y a “Juana de Arco” (1900). Las grabó junto a su Camerata y uno de los mejores coros de Nueva York, Voices of Ascension.

Por el momento, Lucía no tiene proyectos en Mendoza pero, ya sea en Nueva York o en el Palacio de Versalles, donde sea que viaje o prodigue su talento, recuerda (y recibe) el cariño de la ciudad que la vio crecer.