Opinión Viernes, 28 de noviembre de 2014 | Edición impresa

La Conquista del Desierto

En la cuarta y penúltima nota acerca del centenario del fallecimiento de Julio Argentino Roca, el autor se ocupa de dar una lectura diferente de la lucha contra los indios.

Por Por Roberto Azaretto - Academia Argentina de Historia

La Conquista del Desierto fue una epopeya. Hoy algunos hablan con total banalidad de un genocidio, concepto inexistente en el siglo XIX y que no refleja lo sucedido. El cuestionamiento se centra en la figura del General Roca y su campaña al sur.

Poco se habla de las tribus que poblaron el Chaco, en el que Roca avanza en su primera presidencia pero cuya pacificación total recién se concluye a principios del siglo XX. En este territorio hoy las poblaciones indígenas subsistentes son pisoteadas en sus derechos más elementales, por el gobierno, que promueve denostar al dos veces presidente, Julio Argentino Roca.

El proceso de disgregación del Río de la Plata, la ocupación portuguesa y luego la independencia del Uruguay fueron motivando la expansión hacia el sur de las fronteras de Buenos Aires que en 1810 apenas ocupaba el 10% de la superficie actual. Otro factor poco tenido en cuenta, que llevó a la violencia, fue la participación de tribus indígenas chilenas en las fuerzas realistas, dirigidas por oficiales peninsulares o criollos monárquicos.

A partir 1820 grandes malones llegados desde Chile asaltan las poblaciones bonaerenses de Rojas y Pergamino al grito de “¡Viva Fernando VII!”. Los hermanos Pincheira acaudillaron esos malones que partían desde Neuquén o de Malargüe y que llegaban a Bahía Blanca e incluso entraron a la ciudad de Mendoza en 1829 imponiendo al gobernador Juan Rege Corvalán el tratado del Carrizal -el 15 de julio de ese año- recibiendo Pincheira pertrechos, ganado y hasta grado militar; pero al año siguiente, en la masacre de El Chacay, asesinan al gobernador y a Juan Agustín Maza, entre otros.

El cuatro veces gobernador de Mendoza, don Pedro Molina, es el primer gobernante que advierte la necesidad de una “campaña nacional contra los indios”, que están asolando los campos desde Mendoza a Buenos Aires. Esta cuestión lo lleva a un intercambio de cartas con Martín Rodríguez y su ministro Rivadavia, y envía a Tomás Godoy Cruz para convencer, sin éxito, a los porteños de lanzar una campaña nacional que dan, en cambio, prioridad a los avances sobre Tandil y Azul.

Los ataques de las tribus chilenas dirigidas por oficiales realistas perduran durante toda la década, obligando al gobierno mendocino a estar en campaña en medio de los conflictos civiles de unitarios y federales. Será el general chileno Bulnes quien al frente de dos mil hombres del ejército transandino entra en el sur mendocino y termina con los Pincheira, luego incursiona en Neuquén regresando a su país con cuarenta mil cabezas de ganado de los campos de Mendoza.

Estos acontecimientos motivan a Juan Manuel de Rosas a promover su expedición al desierto otorgando la dirección de la guerra a Facundo Quiroga, quien se queda en San Juan. Aldao se hace cargo de la columna cuyana y Ruiz Huidobro del frente cordobés que no tiene el éxito esperado pues los Reinafé estaban en negocios con el cacique ranquelino Yanquetruz. 

La columna de Buenos Aires al mando de Rosas, con Ángel Pacheco como jefe de estado mayor, llegará al río Negro y Pacheco a la confluencia del Limay con el Neuquén. Mueren unos tres mil doscientos indígenas, mil quinientos son prisioneros y se rescatan mil cautivos. La orden era fusilar a los indios chilenos y mandar a trabajar a los argentinos.

Se avanzó pero no se ocupó el territorio que se adjudicó nominalmente la provincia de Buenos Aires. Era un país despoblado, no había suficientes habitantes para colonizar las tierras. Se optó por permitir la radicación de Calfucurá, recién llegado de Chile, en Salinas Grandes esperando que sometiera a otras tribus.

Por el contrario, fue logrando el control sobre las mismas y así formar -como describiera Oscar Alende- “un Estado tapón al servicio de la política de Chile de obstaculizar la colonización argentina, basado en el robo de ganado”.

Los conflictos entre la Confederación Argentina y el Estado de Buenos Aires, luego de Caseros, complicaron la situación y luego la Guerra de la Triple Alianza distrajo fuerzas militares y recursos financieros. 

Sarmiento, que mandó a confeccionar el primer mapa en el que la Argentina sobrepasa el río Negro como frontera, incorporando a la Patagonia, prepara un plan pero la guerra contra López Jordán impide concretarlo.

La presidencia del sanjuanino se produce luego de malones al mando de Calfucurá, que atacan las poblaciones de 25 de Mayo, o de Olavarría, General Alvear, matando centenares de pobladores, llevando a las tolderías mil cautivos y doscientas mil cabezas de ganado.

El general Rivas, con menos de 700 soldados y casi mil indios de las tribus de Coliqueo y Catriel, vence en San Carlos de Bolívar a Calfucurá que cuenta con cinco mil guerreros, entre ellos mil recién llegados de Chile. Al año siguiente muere en Carhué.

En 1867 se aprueba la Ley 215 estableciendo la línea de frontera en las márgenes de los ríos Neuquén y Negro desde la cordillera hasta el Atlántico.

En 1875 se aprueba el establecimiento de comunicaciones con la costa patagónica, donde en la presidencia de Mitre se establecieron colonos galeses, motivando la protesta de Chile, que luego manda una flota a Santa Cruz replicada por Avellaneda con el envío de barcos argentinos.

Su ministro de guerra, Adolfo Alsina, prepara un plan basado en un avance gradual y la excavación de una zanja para dificultar los arreos de ganado.

El general Roca, quien luego del triunfo en Santa Rosa ha sido nombrado comandante de la frontera desde Córdoba hasta Mendoza, critica la propuesta de Alsina que expande solamente las fronteras de Buenos Aires y propone un plan ofensivo similar al de Rosas.

El fallecimiento de Alsina en campaña lleva al presidente Avellaneda a ofrecer el Ministerio de Guerra a su comprovinciano, el general Roca.

Por ley del Congreso 947 se aprueba la campaña que personalmente defiende el ministro en el recinto legislativo. La Ley 954 /78 crea la gobernación de Patagonia con capital en Mercedes de Patagones (Viedma).

Roca equipa a sus fuerzas y promueve acciones ofensivas que van empujando hacia el sur a las tribus. Para el asalto final divide a sus seis mil hombres, entre los que hay algunos centenares de indios aliados en cinco columnas que avanzan desde Buenos Aires hasta San Rafael a sus objetivos que es llegar al río Negro y ocupar Neuquén.

En los combates mueren poco más de mil trescientos indígenas y se toman prisioneros dos mil trescientos guerreros y unos diez mil indios de “chusma”, ancianos, mujeres y niños. Parte de los guerreros se mandan a Martín García y unos trescientos se incorporan como tripulantes de la Marina de Guerra, remplazando a la marinería extranjera. Otros indios serán soldados del ejército y muchos irán a trabajar en los ingenios tucumanos.

Se evaluó el sistema de reservaciones de los Estados Unidos, pero se consideró que no era adecuado pues se buscaba la integración dentro de la sociedad. 

Algunos caciques se convirtieron en coroneles del ejército, como Namuncurá, el ranquelino Ramón. El platero mencionado por Lucio Mansilla en su célebre “Excursión a los indios ranqueles” se radicará en Villa Mercedes convirtiéndose en estanciero. En 1883 se establece en Viedma el subvicariato con la instalación de los padres salesianos.

La campaña tiene una segunda etapa en la primera presidencia de Julio Argentino Roca pues ocupa Neuquén y avanza por los valles cordilleranos del Chubut y Santa Cruz con fuertes combates con indígenas armados con fusiles de repetición provistos desde Chile e incluso con la participación de pelotones de soldados de ese país.

Roca promueve la Ley 1532 creándose las gobernaciones en los territorios nacionales que han dando lugar a las provincias de la Pampa, Río Negro Neuquén, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego.

Entre 1820 y 1880 se robaron diez millones de vacunos, un millón y medio de caballos, dos millones de ovejas. Entre cautivos y asesinados hubo cincuenta mil víctimas, criollos e inmigrantes. En los combates, las bajas militares se estiman en unos seis mil y entre

los indígenas alrededor de diez mil. ¿Donde está el genocidio?
La Argentina pampeana, Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos, Córdoba y La Pampa pasa de trescientos mil kilómetros cuadrados a ochocientos mil. A ello se agrega la expansión de Mendoza y San Luis y las provincias sureñas.

Roca aprovechó la Guerra del Pacífico que enfrentó a Chile con Bolivia y Perú para llevar los límites argentinos al extremo sur que culmina en la segunda presidencia con la base en la Antártida.