Más Deportes Martes, 20 de noviembre de 2012 | Edición impresa

Jorge Alberto Guzmán: el master del bowling

En agosto de 1983, Jorge Alberto Guzmán se convirtió en Canadá en el único argentino que obtuvo el campeonato Mundial de Bowling de Palos Chicos. Una hazaña notable.

Por Producción: Carlos Campana / Textos: José Félix Suárez / Ilustración: Guillermo Iragorre

Más que el auge, la década del ‘60 trajo el furor por la práctica del bowling en la provincia, que se prolongó en los años ‘70 y buena parte de los ‘80.

Se recuerda justamente el sábado 17 de agosto de 1983, cuando Jorge Alberto Guzmán, que es el protagonista de esta singular historia que hoy rescatamos para los mendocinos, se convirtió en Toronto, Canadá, en el primer y único argentino Campeón Mundial de Bowling de Palos Chicos.
 
Una hazaña impresionante porque no sólo derrotó a los grandes favoritos, que eran los representantes de los Estados Unidos (participaron los 5 mejores sobre un padrón de 25.000 jugadores), Canadá (los 5 mejores sobre 6.000) y Filipinas (los 5 mejores sobre 2.000), los países más importantes afiliados a la Asociación Internacional de Bowling, sino también a su propio compañero de equipo en la Selección Argentina, Enrique Corsiforti, un notable referente de la época, con quien llegó palo a palo a las líneas decisivas para superarlo en el último tiro en un dramático final.

Con el mérito incluso de que superó a jugadores profesionales que cobraban importantes sumas para jugar y que se dedicaban exclusivamente a ese deporte, los que no salían de su asombro cuando ese desconocido llegado de Mendoza se distanció en el marcador hasta tornarse prácticamente inalcanzable.

Dijo Los Andes en su edición del día siguiente, al destacar el resonante éxito internacional logrado por Guzmán -en esos tiempos propietario de una gomería en Guaymallén que atendía personalmente en sociedad con su hermano Félix Luis-: “Se fue en silencio, casi ignorado por la mayoría. Y volvió con un grito que llenó de orgullo y satisfacción los corazones argentinos. Nos imaginamos ese ‘¡Soy el Campeón Mundial’ que tiene que haber explotado en su boca después de la última bocha”. Días más tarde, a su regreso a Mendoza, nuestro diario publicó una extensa entrevista a ese deportista que había entrado definitivamente en la historia.

El Mundial

Jorge Alberto Guzmán tiene en la actualidad 60 años de edad. Nació en Mendoza el 27 de julio de 1952 y es desde 2004 empleado de la empresa de transporte de pasajeros Andesmar en el local de venta de pasajes de la Terminal de Ómnibus. Con anterioridad, a partir de 1990, había desarrollado la misma tarea en otras empresas de viajes. Está casado con Inés, tiene 3 hijos: David (35), Germán (31) y Mariela (29) y además disfruta de su nieto Tomás de 9 años.

Aunque reside en Las Heras es simpatizante de Independiente Rivadavia, pasión por esos colores que heredó de su papá Ramón, que llegó a tener el carnet de socio N° 6 de los Azules. Obviamente que en su juventud quiso ser jugador de fútbol, por lo que se vinculó a las divisiones inferiores de Gimnasia y Esgrima sin llegar a jugar oficialmente.

Luego, de acuerdo a su propio relato, se inclinó por el boxeo y durante un año y medio comenzó a practicar en el Mocoroa Boxing Club bajo la dirección del profesor Francisco Bermúdez, que lo consideraba un liviano prometedor y con condiciones.

Hasta que en los ’70, cuando no tenía ni la menor idea de qué se trataba, según confiesa con una espontánea sonrisa, aceptó una invitación de su hermano Félix Luis y de otro amigo para que los acompañara a Las Vegas Bowling Club, que entonces ubicaba en la calle Lavalle en la misma dirección que hoy ocupa el restaurante Las Tinajas, donde cientos de jóvenes de ambos sexos se reunían cada noche en sus 15 canchas atraídos por la adrenalina que provocaba ese juego que consistía en bajar con la mejor puntería posible la mayor cantidad de palos grandes o palos chicos, según la línea que se elegía para jugar.

En esos tiempos en que el bowling concentraba la atención de una gran mayoría de adolescentes también sobresalían otros clubes como Los Cóndores, El Andino y América, a los que se sumaría luego el Delta Bowling Club de la calle Salta de Godoy Cruz, una institución señera a la que Guzmán representó cuando fue convocado a la Selección Nacional para disputar el Mundial de Canadá.

En esos años de esplendor las crónicas de Los Andes destacan el compromiso de la Federación Cuyana de Bowling para el crecimiento de ese deporte, de modo especial bajo la presidencia de don Carlos Salgado, que si bien era un dirigente muy vinculado al fútbol por su trabajo en las divisiones inferiores del club Gimnasia y Esgrima -institución en la que ocupó cargos en la Subcomisión de Fútbol y a la que representó como consejero en la Liga Mendocina, llegando a ser vicepresidente-, resultó decisivo para el viaje de Guzmán al Mundial.

Lo que Jorge cuenta aún agradecido, porque la Asociación Argentina, pese a que había logrado tres veces de manera consecutiva el Campeonato Argentino -1980 en Tucumán, 1981 en La Falda, Córdoba y 1982 en Mar del Plata- pretendió hacerlo participar de un selectivo previo con jugadores de Buenos Aires y de otras regiones del país para integrar la Selección Argentina.

Entrenamiento

Tres meses antes del viaje a Canadá, Jorge, que entonces trabajaba como gomero, inició su preparación para llegar al Mundial en las mejores condiciones físicas, lo que le permitió fortalecer las piernas.
 
Durante el día jugaba 5 líneas en 2 canchas distintas de manera continuada por espacio de una hora y por la noche, cuando cerraba el negocio, salía a correr por la Costanera, donde cumplía un recorrido desde la calle Beltrán hasta el puente de la calle Ramírez.
 
“Ni siquiera me sacaba el mameluco”, cuenta con una expresiva sonrisa. Aquella histórica Selección Argentina estuvo integrada por Jorge Alberto Guzmán, Enrique Corsiforti, Pocho Santi, Enrique Cuadrelli y Edgardo Ciglioni (los 5 mejores sobre 2.000 jugadores), todos amateurs, quienes viajaron acompañados por dos delegados y Oscar Mafioli en la función de colaborador.

Los 8 finalistas definieron el título aquel sábado 17 de agosto de 1983 desde las 9 de la mañana y alrededor de las 6 de la tarde la TV canadiense, que había transmitido en directo a ese país y a los Estados Unidos, mostraba el rostro cubierto de lágrimas del mendocino como el primer y único argentino Campeón Mundial de Bowling. En el mismo torneo Marta Cubillas ocupó el tercer lugar en damas.