Más Deportes Jueves, 29 de noviembre de 2012 | Edición impresa

Un grito sagrado: ¡Tombita campeón!

El elenco de Darío Alaniz se consagró como el mejor del año, tras vencer, por penales al CEC 3-1. En los 90’, ganó 1-0.

Por Juan Andrés Azor - jazor@losandes.com.ar

¡Qué importa que se haya jugado mal, que la visita haya tenido más calma y claridad para jugar una final de dientes apretados, de cabeza fría o corazón caliente! Lo que importa es que el mejor del año, el que se llevó todos los flashes y que hoy será tapa de los diarios es el “Tomba”, el equipo de Darío Alaniz, el que tiene al “Loco” Julio como estandarte del paso de los años, del amor incondicional, del aguante pese a todo.

Fue triunfo “tombino” en los 120’. Cuando apenas restaban 20’’ para el final del encuentro, con el CEC acariciando la consagración, apareció Juan Manuel Barrera para emular a Martín Palermo, quien dos segundos antes había abandonado su puesto para retirarse.
 
El “2”, con una media vuelta, terminó clavando el balón en el segundo palo y desató el delirio “bodeguero”, renovó las fuerzas de su equipo y terminó sepultando las pocas energías que le quedaban aun equipo que hizo mucho como para llevarse la consagración definitiva. 

Porque corrió y metió mucho el elenco de Gianformaggio. Porque le cerró los caminos, le cortó todos los circuitos ofensivos y fue lúcido para jugar rápido de contragolpe, aprovechando la inteligencia del “Gordo” Díaz y la velocidad de Rodríguez y González.

El local manejaba la redonda, pero no tenía precisión y el nerviosismo propio de tener que remontar el resultado de ida (1-0 en contra) le jugó una mala pasada. No hizo las cosas bien, apuró cuando no debía y su tridente ofensivo, destinado a complicar con su permanente movilidad en el área local, estuvo ausente sin aviso.

Aunque Godoy Cruz tuvo la redonda y copó la zona media, Márquez fue casi un espectador de lujo en la primera parte. La más clara del partido fue una mala definición de Sevillano, cuando el “1” achicaba.

En el complemento, decidido a matar o morir, el conjunto de Alaniz salió a “quemar las naves”, se descuidó atrás y casi lo paga caro. Los de El Bermejo tuvieron algunas contras que no fueron bien aprovechadas. Sino, la historia sería otra.

Pero claro, el conjunto visitante se fue quedado sin “combustible” y el “Expreso” siguió yendo y yendo, y en la última (creer o reventar) llegó la corajeada de Barrera y el derrumbe del sueño “comercial”.

En el suplementario pudo ganarlo el local con una acción apenas comenzado, cuando Garro lo fusiló a Márquez, pero con el correr de los minutos, ambos decidieron que los penales sentenciarían la historia y así fue.

Los rematadores locales fueron más efectivos y la visita terminó llorando un triunfo que tuvo ahí, a las puertas del cielo.