Más Deportes Martes, 1 de julio de 2014 | Edición impresa

Francia: la revancha de la multiculturalidad

Tras una escandalosa salida de Sudáfrica 2010, con conflictos internos expuestos en público, “les bleus” recuperaron terreno y están en cuartos con una Selección que cuenta con un alto porcentaje de jugadores oriundos de otras nacionalidades o descendient

Por Fabián Galdi - Enviado especial a Belo Horizonte

Karim Benzema viste la camiseta con el número 10 y se consolida como el gran referente del seleccionado francés, que ganó el Grupo E y pasó octavos con un claro 2-0 sobre Nigeria. El atacante del Real Madrid se ha convertido en el eje de la formación gala después de haber atravesado airosamente una tormenta por cuestiones raciales y de origen, la cual sobrellevó con dignidad a lo largo de un lustro, aproximadamente.

En 2010, una interna del plantel lo dejó fuera de Sudáfrica 2010. Según los especialistas, algunos futbolistas de renombre - por entonces - tales los casos de Anelka y Cissé, influyeron en las decisiones del entrenador Raymond Domenech. Hoy día, en cambio, el delantero marcó terreno y se ganó un espacio con actitud de liderazgo en el ámbito grupal y de capacidad probada en el plano futbolístico.

A Benzema lo persiguieron dos acusaciones de peso en los dos últimos años y logró librarse de las sospechas en sendos casos.

Una, debido a que estuvo involucrado en una denuncia de corrupción de menores hecha por la joven francesa Zahía Dehar, hoy de 21 años. El hecho provocó un escándalo público porque también envolvió a Franck Ribery, símbolo de los azules.

Finalmente, el astro del Bayern Munich reconoció que había tenido dos contactos carnales con la chica que, en 2009, ofrecía servicios sexuales. Distinto fue el panorama para el descendiente de argelinos, quien siempre negó que hubiera conocido a la muchacha. La defensa logró probar a la Justicia que estaba hablando por teléfono a la misma hora del día en el que se produjo el hecho en cuestión.

La otra, se provocó cuando el Frente Nacional, partido del ultranacionalista Jean Marie Le Pen, lo acusó de “mercenario” y de “pusilánime” por no cantar el himno y pidió a la Federación Francesa de Fútbol que lo excluyera del plantel, lo cual fue desechado.

Benzema se mostró molesto con una parte de “La Marsellesa” y optó por escuchar la canción patria con respeto pero sin aportarle su voz; en la estrofa citada, la letra dice: “Marchemos, marchemos, que una sangre impura empape nuestros surcos”. El futbolista dio su punto de vista: “Si marco goles, soy francés; si no los hago, entonces me dicen que soy árabe”.

¿Cuál es la importancia de Benzema en el actual proceso que comanda el entrenador Didier Deschamps? Ni más ni menos que el de haberse convertido en un símbolo de la multiculturalidad que asoma dentro de la Selección de su país. Además, el de haber continuado la línea histórica sembrada por Zinedine Zidane, también de origen argelino, y quien liderara la generación que le diera a Francia el primer título del mundo en 1998.

Zidane tampoco cantaba el himno y por idéntico motivo: la misma estrofa. Traducida en términos étnicos y llevada al mundo contemporáneo, porque hacía referencia a considerar a los no nacidos en Francia como habitantes sin derechos plenos.

Al actual equipo, que marcha invicto en Brasil 2014, también se le suele apodar “BBB”, iniciales que se traducen como “Black, Blanc, Beur (árabe)” por la composición del fenotipo de sus integrantes. La comparación es con la histórica denominación “Bleu, Blanc, Rouge” que alude a los colores de la bandera nacional.

En la formación francesa, por ejemplo, además de Benzema participan Sakho, de origen senegalés; Matuidi, angoleño; Mangala, congoleño; Mavuba, angoleño; Sagna, senegalés; y Sissoko, maliense.

Otros jóvenes, en cambio, optaron por representar al fútbol de Argelia, debido a su descendencia directo. Entre ellos, se destacan Feghouli, Bentaleb, Taider, Bougherra y Belfodil.

No es casual que haya habido tal toma de decisiones entre la nueva camada. Muchos de sus integrantes negaron a Zidane, a quien llamaron “Harki” (traidor) debido a los esfuerzos de “Zizou” por integrar a las comunidades en suelo francés. 

Años atrás, inclusive, se organizó un amistoso entre Francia y Argelia tras cumplirse cuatro décadas de la guerra librada en territorio de la nación africana. Mientras los simpatizantes galos respetaron la ejecución del himno argelino, los aficionados originarios de éste país abuchearon y silbaron “La Marsellesa”. No sólo éso, sino que invadieron el campo de juego y el encuentro debió suspenderse a 15 minutos del final.

Hoy en día, en cambio, la intención de Benzema y compañía es bregar por los mismos ideales que inspiraron la Revolución Francesa: libertad, igualdad y fraternidad. No sólo les importa que la pelota ingrese en el arco contrario.