Más Deportes Lunes, 11 de febrero de 2013 | Edición impresa

Fabrizio Angileri: "Un premio que debo disfrutar en familia”

Así definió la nueva “promesa” del Tomba su debut en primera división. El juvenil nacido en Junín, aseguró que dejará todo por Godoy Cruz.

Por Gustavo Villaroel - gvillarroel@losandes.com.ar

El calendario señala que es día sábado 9 de febrero de 2013. La agujas del reloj marcan las 18. 20 en punto. En Floresta, provincia de Buenos Aires, más específico, en cancha de All Boys, se juega un encuentro de fútbol de la primera división de AFA. El dueño de casa, el “Albo” recibe a Godoy Cruz Antonio Tomba por la primera fecha del Torneo Final.

  El equipo mendocino gana 1-0 con un tanto de Facundo Castillón. En el banco de suplentes visitante, todas las miradas se las roba el “Titán”, el histórico goleador del fútbol argentino, Martín Palermo, hoy, entrenador del Expreso.

El dueño de todos los lentes fotográficos, mirá el banco de relevos y busca a su “joya preciada”, la que descubrió cuando pisó suelo mendocino los últimos días de noviembre del año pasado. De inmediato, le pega el grito para que deje la pechera con la cual está llevando los movimientos precompetitivos. Llegó la chance.
 
Es hora de saltar a la cancha y demostrar en el rectángulo de juego  todas sus condiciones. Es el momento indicado para cumplir un sueño. Es el debut. Estamos hablando de Fabrizio Angileri, un juvenil de 18 años que nació en Junín y que a los 17 minutos del complemento, ingresó por su compañero Gonzalo Castellani e hizo su presentación en el fútbol grande de la Argentina. 

Sólo le bastó unos segundos para tener el contacto con el balón y realizar una triangulación junto a Insúa y Ledesma. Sin dudas, la nueva “joya” tombina está en marcha.

Finalizado el primer entrenamiento de la semana en el Feliciano Gambarte y luego de dormir su siesta sagrada en la casa de su hermana Romina, el “Turco”, así lo conocen en el ambiente del fútbol, visitó la redacción de Más Deportes y contó emocionado, cómo está viviendo este sueño de debutar en primera división: “Sinceramente es una situación muy hermosa. Uno se puede imaginar lo que es llegar a jugar en primera, pero hacerlo realidad es difícil de explicar.

Todavía no caigo. Tengo miedo de despertarme un día y que esto sea un sueño. Con la mano en corazón, es algo increíble. Un privilegio”. 

-¿Qué se te pasó por la cabeza cuando Martín Palermo dio la orden que intensificaras los movimientos precompetitivos?

-Un cosquilleo en la panza infernal. Fue cumplir un sueño que tuve de niño. El sueño de toda mi familia. Pensé en mis padres y hermanos. Ellos, siempre me apoyaron e hicieron mucho esfuerzo para que yo jugara al fútbol. Este es un premio que tenemos que disfrutar entre todos. Quiero agradecerles a todos los técnicos que tuve, compañeros, amigos, a todos los que confiaron siempre en mis condiciones. 

-¿Sos consciente lo que significa Martín Palermo para el fútbol argentino y justo él fue quien se enamoró de tu juego?

-Te juro que no lo puedo creer. Palermo, como para muchos chicos de mi edad, fue y será un ídolo. Un goleador tremendo. Y ahora tenerlo como entrenador es como una película. Como técnico es muy práctico, sencillo y me habla mucho. Es un orgullo que un jugador de su trayectoria se haya fijado en mi juego. 

- ¿Cuáles fueron las palabras precisas que te mencionó antes de entrar a jugar?

-Que juegue tranquilo,  que me suelte y  no me desespere. Por algo estaba ahí parado, a punto de jugar. Además, me dijo que confía mucho en mi y que puedo jugar en primera división. Me remarcó mucho que tengo que moverme como lo hice en los partidos de pretemporada. 

- ¿También recibiste consejos de tus compañeros más grandes?

- La verdad que es un grupo espectacular. Todos me apoyaron y me acompañaron desde que arranqué con la pretemporada, que fue la primera que me tocó hacer con el plantel de primera división.  Me siento cómodo y protegido. Ojalá, pueda demostrar en la cancha todo el cariño que me brindan mis compañeros y el cuerpo técnico.

-El hincha de Godoy Cruz está muy ilusionado con vos. ¿Cómo definirías a Fabrizio Angileri como jugador?

-Es un crack (risas). No mentira, soy un jugador que le gusta pegarle al arco siempre, volante por izquierda, creativo, me gusta tener el balón y voy bien de arriba. Me gusta cabecear. Pero el  verá un jugador que dejará la vida cada vez que tenga la oportunidad de entrar a la cancha. Ahí está la clave, dejar todo y no dejar pasar esta chance de integrar un plantel de primera división como es el de Godoy Cruz. 

-¿Te sorprendió el ambiente de un partido de primera división, jugaste en una cancha muy chica como la de All Boys?

- Es impresionante lo que se siente. La presión de la gente. Como alientan y cantan. También, fue espectacular lo de la gente de Godoy Cruz, que acompaño en gran número y está muy ilusionada, cantaron durante los 90 minutos y el apoyo que le brindaron al equipo fue muy bueno. Es una sensación indescriptible. Ojalá lo pueda seguir disfrutando.

-En estos momentos, todavía vivís con tus padres en Junín y venís a entrenar todos los días al Feliciano Gambarte. Es decir, que recorrés más de 100 kilómetros por día.  ¿Cómo es una jornada normal en la vida de la “promesa” Angileri?

-La verdad... es un sacrificio enorme, pero vale la pena. Me levanto todos los días a las 6.30. Luego, desayuno y me tomo el micro para ir a entrenar. El colectivo me deja justo en la cantera del Tomba y de ahí camino hasta el Gambarte. Entreno y al mediodía, pego la vuelta en colectivo desde la plaza Godoy Cruz.

Llego, almuerzo y me duermo una siesta tremenda. Siempre termino fusilado. En época de clases, voy a la escuela en el turno noche, por eso, a la tarde estudio algo. Este año cursaré el último año del polimodal (tercero) en la escuela técnica Amalia Godoy.

-Y cómo andamos en el estudio, ¿te gustan los libros?

-Con el fútbol se complica mucho. Pero, se lo prometí a mis padres que terminaré el Polimodal. Pero, primero tengo que sacar dos materias previas que tengo (risas). 

-Volviendo a tus raíces, no hay dudas que Junín es tu lugar en el mundo. Ahí, pateaste por primera vez una pelota.

- Seguro. Amo Junín. Desde chico muy chico jugué en la Escuela Deportiva Junín. Luego, estuve un año en San Martín y después tuvo un paso por las inferiores de Boca. Jugué en Buenos Aires desde los 12 a los 14 años. Después me volví a Junín y desde los 16 años estoy en Godoy Cruz gracias a la gestión de Daniel Oldrá.

-¿El Gato fue clave en tu llegada al Expreso y en tu rendimiento actual?

-Sinceramente, lo que ha hecho Daniel Oldrá por mi es impresionante. Fue fundamental para que yo pueda jugar en Godoy Cruz. Con la mano en el corazón, es como si fuera un segundo padre para mi. Me aconseja en forma constante. Siempre le estaré agradecido.

-Todo fue muy rápido en tu carrera, ¿estás preparado para dar el gran salto?

-Tan rápido se dio todo que aún no lo puedo creer. De jugar en Junín pasé a jugar en las inferiores de AFA. Después jugué en la reserva y me llevaron a la pretemporada. Ahora, debuté en la primera. Te juro, sueño con despertarme y que esto no sea un sueño.