Más Deportes Viernes, 12 de octubre de 2012 | Edición impresa

El Estadio: la antesala de un Mundial que marcó a Mendoza

Desde 1976 a mediados del ’78, en nuestra provincia se construyó el estadio Malvinas Argentinas, en un lugar estratégico y bello.

Previendo el próximo Campeonato Mundial en nuestro país, Argentina 78, la provincia de Mendoza, gobernada por el general Pedro León Lucero (nombrado en 1976 interventor federal de la Provincia con las facultades de gobernador por la presidenta María Estela Martínez de Perón en noviembre de 1975) puso en marcha el proyecto de  construir el estadio provincial, después de varias impecciones a distintas canchas de los clubes locales.

Ya para enero de ese mismo año, las maquinarias y los obreros trabajaron sobre lo que fue la Hoya, al pie del Cerro La Gloria y a cinco kilómetros del microcentro, donde estuvo el circuito automovilismo General San Martín, el cual funcionó desde el ‘53 hasta fines de los ‘60 y que fue escenario de grandes campeonatos nacionales e internacionales.

(Luego se contruyó el nuevo autódromo ubicado en el barrio La Favorita, al pie de los cerros. Éste fue inaugurado en 1974 y se cerró en 1996). La obra estuvo a cargo de la Constructora Cartellone.

Junto con el recinto donde acobijaría a los grandes deportistas del fútbol en aquella época épica para los argentinos, la ciudad se modernizaba. En Los Andes del 30 de febrero de 1976 se publicó: la reunión “en Ministerio de Bienestar Social por las obras de infraestructura vial necesarias para el estadio en construcción a cargo de Vialidad Nacional” y en Mendoza, el ministo Decio Naranjo recibió al ingeniero Alfredo Parodi y el agrimensor Leonardo Sánchez (ambos representantes del ingeniero Bonel de Vialidad Nacional).

El 6 de julio, desde la Nación -ya en gobierno de facto, cuyo gobernador fue el brigadier mayor Jorge Sixto Fernández (hasta 1980), sucesor del coronel  Tamer Yapur (primer interventor militar con el título de gobernador del Proceso de Reorganización Nacional)- anunció que “el Banco Nacional de Desarrollo promoverá la construcción y ampliación de hoteles de Capital Federal, Rosario y Mendoza con miras a la realización del Mundial de fútbol”, otra etapa de este emprendimiento ambicioso en el que muchos -incluyendo las autoridades de la FIFA del momento, encabezada por Joao Havelange- creían difícil de cumplir a tiempo.

Luego se anunciaron las inversiones en la construcción de los estadios en el país y se volvían más incrédulos. El estadio de Mendoza costaría 60.969.325 pesos; el de Córdoba 1.140 millones y el de Mar del Plata 442.804.422. Además, se contaba con las amplicaciones de los estadios de Rosario, River y Vélez.

Para entonces la organización de todo lo que tenía que ver con estructuras e instituciones de inteligencia tenía una dirección y objetivo para la vista simple de la población: un campeonato que alegraría un pueblo y para eso, la faraónica tarea de concretar la infraestructura necesaria para tamaño compromiso en un breve plazo.

Justamente, el general Omar Carlos Actis (jugador de la tercera de River en la década del 40 el 19 de agosto fue asesinado y el general Antonio Merlo fue nombrado su sucesor), presidiría el Mundial desde el 8 de julio, tras ser nombrado presidente del Ente Autárquico Mundial 1978. Él se haría cargo de la organización y realización del campeonato.
 
Su vice fue el capitán de navío Carlos A. Lacoste y el presidente del Comité Organizador del campeonato fue Martín Benito Noel. El presidente de la AFA era Alfredo Cantilo.