Opinión Viernes, 31 de julio de 2015 | Edición impresa

Enseñanzas desde la montaña: liderar como un guía

Por Guillermo Badino - Director EIG y MBA Universidad Tecnológica Nacional.

En el lenguaje del management a menudo se utilizan metáforas del montañismo para inspirar a los miembros de la organización a incrementar la productividad. 

La visualización de la cumbre, con su promesa de horizontes inexplorados, entusiasma el corazón de todas las personas por igual. Establecer un objetivo común, la creación de equipos eficaces, la determinación de una ruta, la superación de la adversidad, todos son componentes esenciales tanto en el montañismo como en los negocios. 

No es de extrañar que las empresas suelan contratar a escaladores y guías de montaña para dar charlas de motivación a sus empleados, expresa Chris Maxwell en un artículo publicado en diciembre último en el European Business Review. 

En el mismo, el autor cita al escalador y autor Edwin Bernbaum. “Así como el Everest demuestra muchas veces a la gente que puede hacer más de lo que pensaba que podía, lo que las empresas quieren es motivar a sus empleados para que ayuden a la organización a alcanzar las metas más altas, para ser el número uno en su campo, para ofrecer el mejor producto o servicio”. 

Con la visión y la ruta establecida, lo que ocurre a continuación depende en gran medida del  liderazgo. La investigación realizada por Maxwell subraya que los guías de montaña de clase mundial demuestran seis fortalezas clave que ayudan a sus clientes a alcanzar los picos más altos en condiciones difíciles, y que estas mismas fuerzas tienen un impacto significativo cuando se aplican dentro de las organizaciones. Su consejo: “Para ser un mejor líder, lidere como un guía”. 
 
Guías de montaña: las claves del liderazgo 
1. Demuestran inteligencia social 
Los guías interactúan constantemente con los clientes de una manera que demuestra su inteligencia social. 

Los guías entienden que deben conocer a sus clientes de forma rápida y deben construir relaciones que funcionan cuando los retos del día se vuelven más difíciles.

Maxwell cita el caso de Cristian Hoogerheyde, un arquitecto de Soluciones de Datos en Socrata, participante en una expedición guiada que llegó a la cumbre de Hvannadalshnúkur, el pico más alto de Islandia. 

Hoogerheyde dice que su guía era “experto en el establecimiento de relaciones positivas con cada uno de nosotros, y esto tiene servido como lección para mí cada vez que trato de ganar la confianza de un nuevo cliente. Ahora veo, de primera mano, en qué medida la importancia de la inteligencia social y emocional es fundamental para el logro del éxito en los negocios, y estoy agradecido por el ejemplo de un guía que me mostró el camino”. 

2. Adaptan su estilo de liderazgo para que coincida con las condiciones cambiantes 
Los guías emplean diferentes estilos de liderazgo para ayudar a los clientes a gestionar las dificultades del terreno y tratar de alcanzar sus cumbres.

Los conducen a través de un camino de auto-descubrimiento y realización, a partir de sus fortalezas y debilidades pero un guía, en las condiciones más severas, puede convertirse rápidamente de un “sígueme” o un “hay que hacer esto, ahora”. 

Un guía experto hace que todo funcione a la perfección mediante la evaluación de las condiciones y el medio ambiente, así como la competencia y la disposición de sus clientes, y aplicando el adecuado estilo de liderazgo en el momento adecuado (lo que la teoría denomina “liderazgo situacional”).

3. Ayudan a otros a alcanzar sus propias cumbres 
Los guías predican con el ejemplo desarrollando en sus clientes la autosuficiencia antes y durante la subida. Muestran preocupación por el nivel de comodidad, proporcionan información sobre las condiciones meteorológicas y del trayecto y muestran gran interés en la construcción de relaciones de afecto y de apoyo. 

“Cualquier persona que quiere subir a la montaña tiene que pensar que puede hacerlo”, dice la guía de montaña con certificación internacional, Cristina Santelices. “Sí, de vez en cuando un guía tiene un cliente que no podrá llegar a la cumbre, pero lo más probable es que si presionamos un poco, aquí o allá, indicando un paso a la vez: ‘¡vamos, vamos. Usted puede hacerlo!’, le demos el impulso final para llegar”. 

El arquitecto Luciano Badino, de “Luciano Badino Expediciones”, avezado guía con cumbres como el Lothse y los principales cerros de América del Sur (más 27 “Aconcagua”), relata su experiencia: “Era guía asistente en una expedición en el Aconcagua. Estábamos como a unas tres horas de la cumbre cuando el guía principal me dice: ‘Ésta será tu cumbre número 20, Luco. Llevalos vos...”.

Los verdaderos líderes -explica Badino- son aquellos que, con generosidad, permiten a los miembros de sus equipos mejorar y lograr sus objetivos, dando un paso al costado.

4. Facilitan el desarrollo de la confianza
Los guías facilitan el proceso de construcción de confianza, buscando la creación de un ambiente positivo de aprendizaje mediante el modelado de comportamiento y la prestación de apoyo. “Un escalador nunca está solo allá arriba. Usted es siempre parte de un equipo”, dice la guía Jack Turner.

“Su confianza se basa en la experiencia compartida y un sólido conjunto de valores similares”. 

5. Saben gestionar el riesgo en un entorno de incertidumbre 
La incertidumbre es un hecho de la vida en las montañas. Es dentro de este contexto desafiante donde los guías deben gestionar todo tipo de riesgo.

Ellos saben que el mismo es parte inherente de los deportes de montaña pero también saben que los clientes realmente quieren experimentar los desafíos mentales y físicos reales que ofrece la escalada. 

Dice el guía Marcos Newcomb: “Cuando la gente viene a escalar una montaña, lo que están viviendo es una situación en la que se sienten incómodos y pueden percibir un gran riesgo. Usted puede mirar muy abajo e imaginarse cayendo sobre el borde. Cuando los clientes comienzan a sentirse excesivamente preocupados por el riesgo hasta el punto en que no están haciendo lo correcto... tal vez parar un poco pero dejar que un poco del miedo, los ayude a obtener lo mejor de ellos. Podría decir: ‘Ese espacio es una cornisa irregular, pero es más grande que el estribo donde pone el pie cada día para subir a un ómnibus’”.

6. Ayudan a ver el panorama general 
El atractivo de la cumbre es fuerte. Los guías saben que sus clientes quieren llegar a la cima pero también saben que la cumbre como única meta no es la mejor idea para cualquier persona. Para los guías, el viaje a la cumbre no es simplemente algo para pasar. Ellos han aprendido a apreciar la incertidumbre de la tarea como algo que debe ser disfrutado en su totalidad, y los mejores guías hacen todo lo posible para transmitir esta sabia comprensión a los clientes. 

Recuerde, para ser un mejor líder, ¡lidere como un guía de montaña!