Policiales Domingo, 11 de diciembre de 2016 | Edición impresa

El “Dr. Muerte”, sospechado de al menos cinco casos fatales

Además del caso de la mujer de 48 años que falleció el miércoles, el médico Arzuza enfrenta un juicio oral para febrero. Pero aparecieron nuevos sucesos. Perfil de un profesional considerado “bizarro”, hasta por sus amigos.

Por Rolando López - rlopez@losandes.com.ar

El viernes 2 de diciembre, Betty Gattari (48) ya tenía decidido llevar adelante esa treta para frenar el paso del tiempo: se haría una lipoaspiración y se implementaría glúteos.

Muy poca gente lo sabía; sus tres hijas, no; su novio Juan, sí. A la tarde se hizo llevar por un taxi desde su casa de calle Urquiza al 600 de Guaymallén y en el camino se comunicó con Juan para explicarle dónde quedaba la "clínica". 

En un audio que tiene la Justicia queda en evidencia que la mujer no se había hecho estudios prequirúrgicos y que iba a encontrarse con el médico como quien va a una consulta corriente. Antes de cortar con su novio y de modo premonitorio le pidió "rezá por mí". Los rezos, si los hubo, no fueron suficientes.

Hacia las cinco de la tarde Betty, ama de casa con tres hijas de 18, 22 y 25, años, que vivía sola y que llevaba una vida si sobresaltos económicos ya que se las arreglaba bien con varios alquileres, partió a lo que sería un error fatal.

Para pagar las dos intervenciones (implante de glúteos y lipoaspiración), la mujer vendió una camioneta Partner en 180 mil pesos. "Algo de eso lo voy a gastar en mejorar mi aspecto", les confesó a sus amigas. 

Cada operación de ese tipo hecha de manera legal, cuesta entre 50 y 60 mil pesos.

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En el interior de esa casa devenida en consultorio estaba un médico que quienes lo conocen lo definen como "un personaje". Carlo Gustavo Arzuza, de 48 años, egresado de Don Bosco y recibido en la UNCuyo con muy buen promedio. El hombre llevaba una vida de tipo "bizarra". "Siempre fue así, medio personaje", lo define uno de sus compañeros del colegio secundario.

En ese local, y en calidad de asistente, la rumana Laura Dutta (38), recibió a Betty, a quien había conocido por medio de Facebook ya que la chica de Europa del Este se dedicaba a cuestiones de belleza y estética femenina; es más, en uno de los apartados de esa casa funcionaba un centro de estética, bastante precario.

"Ella (por Dutta) fue quien la convenció a mi mamá para que se hiciera la lipo", ha dicho Sol, hija de la víctima a los medios de prensa.

La sociedad Arzuza-Dutta lleva varios años. Son pareja además de cuasi socios. Antes de ser novia del médico, la chica europea lo fue de un sobrino suyo.

 "Ella (por Laura) vino de vacaciones a Mendoza con un sobrino del médico; acá se pelearon y por eso ella se quedó. Al poco tiempo, ambos comenzaron a salir y lo hicieron hasta el día de hoy", según contó a este diario un allegado a la pareja.

Betty Gattari salió ese mismo viernes 2 a las 19 de la sala de operaciones. Se tomó un taxi y sola regresó a su dúplex donde no la esperaba nadie. Su novio llegó después y la vio "normal, con los dolores propios de alguien que se ha sometido a una intervención".

Antes de que dejara la clínica, Arzuza y su novia-secretaria le indicaron a la mujer que ante cualquier inconveniente no llamara a otro médico que no fuera Arzuza; ni a otra "enfermera" que no fuera Dutta.

En ese sentido, es válido aclarar que la paciente se sometió a dos intervenciones distintas, una se lleva a cabo boca abajo (implantes de glúteos) y otra boca arriba (lipoaspiración). Cada una conlleva un tiempo de espera; pero en este caso, todo se hizo en la misma tarde.

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Laura Dutta es conocida entre algunas farmacias del centro. "Se trata de una chica verborrágica y hasta simpática. A nuestra farmacia venía seguido a pedir Nubaina, un calmante altamente adictivo (Carlos Nair Menem es adicto a eso). Ella nos decía que junto con Arzuza consumían mucho esa droga", según rememora una de las empleadas de una farmacia de calle San Martín. 

Muchas veces Arzuza-Dutta llamaban la atención cuando por calle Las Heras aparecían a bordo de una moto de altas cilindradas. Quienes los recuerdan también apelan al adjetivo "bizarro" a la hora de definirlos. "Era todo muy bizarro. Ella con minifaldas extremas y escotes y su cara visiblemente operada. Él, se sacaba el casco y dejaba ver su pelo que, se notaba, hacía mucho que no se lavaba. Todo era muy extravagante".

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La tarde del sábado 3 de diciembre, Betty comenzó a sentirse mal en su casa. Y se lo dijo a su novio Juan. Llamaron por teléfono a la "enfermera" Dutta quien llegó en taxi, le colocó un suero y se fue sin explicar mucho más. El fin de semana todo empeoró y la señora Gattari quedó sola en su vivienda. El martes, sin nadie en casa, la mujer posiblemente la pasó inconsciente en el piso de su dúplex.

Cuando su novio volvió, el miércoles 7 al mediodía, la encontró tirada: "Se había quitado la faja y tenía dificultades para respirar", declaró el hombre. 

La regional Cuyo de la Sociedad Argentina de cirugía plástica estética y reparadora indicaron mediante un comunicado que Arzuza "no forma parte de los médicos avalados por esta institución".  

De hecho no está claro por qué el hombre trabajó hasta hace poco en un hospital público de Tupungato, si contaba con un procesamiento por mala praxis de 2013 (cuando falleció el empresario Roberto Del Barco, después de que Arzuza le efectuara una operación), trabajaba en el Estado sin problemas. Desde el Ministerio de Salud le dijeron a la Fiscal Ríos que "Arzuza tenía en trámite la suspensión de su matrícula".

En aquella ocasión, el médico fue detenido el 11 de octubre de 2013 junto con Carlos Gassibe pero ambos fueron liberados días después tras el pago de una fianza de 100 mil pesos. La fianza fue por el riesgo de fuga pero no tiene injerencia para inhabilitar al médico para que ejerza.

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El miércoles 7 de diciembre la situación de Betty Gattari no daba para más y ella y su novio llamaron a Arzuza quien se presentó en la casa de su paciente con su pierna derecha sangrando: "Tuve una operación", dijo. A las 17 y con la presencia del mismo Arzuza en esa casa, Betty falleció en brazos de su pareja. 

El médico les contó lo ocurrido al novio y a las hijas de la mujer que habían llegado hasta el sitio y se luego fue: "Nos lo dijo con una naturalidad que no se podía creer", contó luego Sol, una de las hijas de la víctima.

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Después de la denuncia por la muerte llevada a cabo por familiares de Gattari ante la fiscal Ríos, una comitiva llegó hasta la clínica clandestina de Alem y San Juan. Allí los atendió Laura Dutta que mostraba una conducta muy extraña: "Se movía para todos lados y actuaba como alguien drogado", dijo un investigador. 

El consultorio se parece a una casa al principio pero después muta en una suerte de clínica del desperdicio. Lo que aparece anotado en el expediente: "En el esterilizador hallaron dos empanadas de carne que se calentaban; en una bacha se podía ver una porción de pizza con anchoas levemente mordida, zapatos viejos al lado de instrumental quirúrgico, varios pares de implantes mamarios guardados en bolsas de nylon comunes y abiertas y hasta una camilla con restos de sangre". 

Pero faltaba lo más extraño todavía: "En una pequeña pieza hallaron al doctor Arzuza, tirado sobre una camilla, semidormido y tapado con una frazada; lucía parte de sus piernas ensangrentadas y balbuceaba cosas inentendibles".

El médico fue sacado de allí y llevado al Central para que lo atendieran. Allí sus colegas descubrieron que Arzuza había tratado de autocurarse una gangrena después de que días atrás se había hecho a sí mismo un intento de agrandamiento peneano. La complicación se debió porque los implantes que se realizó -con piel de sus piernas- fueron rechazados por su cuerpo.

Lo que queda claro para los investigadores es que en ese sitio no se podían llevar a cabo intervenciones quirúrgicas. Ni desde lo higiénico ni desde lo legal: de acuerdo con el contrato de locación, el inmueble fue alquilado con la idea de que "a futuro", se iban a instalar consultorios médicos. Eso nunca se hizo según los registros de la Municipalidad de la Capital. 

Algunos datos de la pesquisa, que de ningún modo está cerrada, hacen referencia a que la señora Betty Gattari, de acuerdo con la necropsia, falleció de una "tromboembolio pulmonar". 

Del mismo modo, se supo que a la hora de la detención, la chica Dutta estaba bajo los efectos de una importante dosis de benzodiazepina (un medicamento psicotrópico que actúa sobre el sistema nervioso central con efectos sedantes e hipnóticos).

Por otra parte, Arzuza ha recibido -pocas- adhesiones y muestras de apoyo en su cuenta de Facebook: "Doctor fuerza dios lo bendiga es excelente médico par mi vamos arriba fuerza doctor", es una de ellas o "Mi familia conoce desde hace muchos años a Gustavo. Si hoy tengo a mi mamá con vida ha sido gracias a él. Un profesional brillante y una persona grandiosa. No tengo más que palabras de agradecimiento para él. Vamos Doctor te necesitamos!!!".

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La situación de Arzuza y Dutta es muy complicada. Ambos están imputados por homicidio simple -ella también por ejercicio ilegal de la medicina-. Los dos se negaron a declarar ante la fiscal (son asistidos por los abogados Martín Ríos y Matías Aramayo).

Del mismo modo, Claudia Ríos ha tomado varios casos más que involucran al doctor a partir de que este hecho se hizo público. Personas que sufrieron la pérdida de un ser querido aparentemente después de haber sido operado por Arzuza han aparecido y la fiscal tiene en mente actuar de oficio. Los casos son más de cinco.

Además, Arzuza ya tiene fecha para febrero por el juicio por la muerte del empresario Roberto del Barco. Y esta vez, parece, que no habrá fianza que haga que llegue al debate como un hombre libre.