Editorial Miércoles, 4 de junio de 2014 | Edición impresa

El Cristo Redentor y su proyección a Patrimonio de la Humanidad

Hay una intención en la Legislatura provincial de proponer que se asigne condición de Patrimonio de la Humanidad al monumento al Cristo Redentor de Las Cuevas. La iniciativa tiene que ver con su valor histórico y el simbolismo de paz que posee.

Por Editorial

El monumento al Cristo Redentor, en el límite compartido con Chile, en Las Cuevas (Las Heras), es uno de los emblemáticos símbolos de la provincia y del país entero. Desde que fue emplazado en el cerro Santa Elena, en 1904, con la concepción artística del escultor argentino Mateo Rufino Alonso (1878-1955), el maravilloso conjunto escultórico ha representado fielmente su esencia: ser símbolo permanente de paz.


Es tan fuerte su significado para nuestro pueblo y el del país hermano, que legisladores mendocinos están trabajando en un proyecto para que se convierta al monumento en Patrimonio de la Humanidad, decisión que debería tomar, si acepta los argumentos locales, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco). La intención parte de la diputada Lorena Saponara (FpV), con la coautoría de sus pares Sonia Carmona y Fabián Miranda, y coincide con los 110 años de haberse erigido la magnífica estatua. El proyecto legislativo cuenta con el apoyo del Arzobispado de Mendoza.


La estatua del Cristo Redentor está ubicada a 8 kilómetros de Las Cuevas, su acceso se realiza a través de un camino de tierra, desde el gran arco que marca el ascenso hacia la cumbre. Sobre un pedestal de hormigón armado, pintado de blanco (de 5,66 metros de altura) se ubica la figura de Cristo (3,77 m) que, sumado al globo terráqueo donde apoya la escultura y la cruz que completa el conjunto, el mismo tiene una altura total de 11,47 metros.


La iniciativa fue justificada por la legisladora por “el valor histórico, social y político” que tiene el monumento y, además, por su mensaje de “simbolismo de paz y profunda fe de dos países hermanos” que, podríamos agregar, tuvieron serias diferencias limítrofes en determinados momentos, especialmente en 1978 cuando estuvo a punto de suscitarse un conflicto armado.

Creemos que el alto significado histórico testimonial del bien, su valor estético artístico y su proyección hacia el futuro, avalan la intención de convertirlo en Patrimonio de la Humanidad. Por otra parte, de conseguir esa declaración internacional debe presumirse que mejorarían las condiciones para su conservación y protección, francamente difíciles por su ubicación a 3.854 metros sobre el nivel del mar, y sometido a los más variados agentes climáticos, como fuertes vientos, bajísimas temperaturas y nevadas. 


La obra es actualmente Monumento Histórico Nacional y Bien del Patrimonio Cultural de Mendoza (decreto 426/2000). El sitio donde fue emplazado fue declarado Lugar Histórico Nacional.


Creemos que la formidable pieza escultórica reúne algunas de las condiciones exigidas por la Unesco para que sea incluida como Patrimonio de la Humanidad. Entre otros requisitos, la obra debe representar una obra maestra del genio creativo; estar directa o tangiblemente asociada con eventos o tradiciones vivas, con ideas o creencias, con trabajos artísticos y literarios de destacada significación universal. Situamos dentro de estas posibilidades a la obra ubicada en el límite fronterizo con Chile.