Mundo Miércoles, 11 de junio de 2014 | Edición impresa

El conservador Reuven Rivlin es el nuevo presidente israelí

El mandatario, electo por el el Parlamento, forma parte del ala más derechista del Likud. Nunca ocultó su rechazo a la creación de un Estado Palestino. Asumirá en julio.

Por Agencia AFP

El Parlamento israelí eligió este martes como décimo presidente de Israel al conservador Reuven Rivlin, del partido Likud, en sustitución de Shimon Peres, quien pasará a la historia por su papel al servicio de la paz.

Rivlin se impuso en segunda vuelta con 63 votos al centrista Meir Sheetrit, del partido HaTnuha, quien recibió el apoyo de 53 de los 120 diputados de la Knesset, anunció el presidente del parlamento, Yuli Edelstein.

Los otros tres aspirantes a la presidencia -el premio Nobel de Química Dan Shechtman, la ex presidenta del parlamento Dalia Itzik y la ex juez del Tribunal Supremo Dalia Dornerm- quedaron eliminados en la primera votación.

“Pienso que los diputados escucharon el sentimiento del pueblo”, declaró el presidente electo a la televisión en referencia a los sondeos que desde hace semanas le daban como vencedor.

Un sexto candidato inicial, el laborista Binyamin Ben Eliezer, tuvo que retirarse acusado de corrupción antes de la votación.

Rivlin, quien forma parte del ala más derechista del Likud, nunca ocultó su rechazo a la creación de un futuro Estado Palestino y su apoyo a la política de creación de colonias en los territorios palestinos ocupados. 

“Rivlin no será el presidente del Estado de Israel, sino del 'Gran Israel'. Aprovechará el cargo presidencial para hacer avanzar la colonización en Cisjordania, que él alaba”, lamentaba recientemente un editorialista del diario de izquierdas Haaretz.

Este abogado de profesión, de 74 años, también es famoso por su defensa de la democracia y de los derechos civiles, que le han valido el respeto de la izquierda e incluso de la minoría árabe israelí.

Su acercamiento a los árabes israelíes, descendientes de los 160.000 palestinos que continuaron en su tierra tras la creación del Estado de Israel en 1948, se ha convertido en su marca política personal. 

El futuro presidente de Israel, conocido por su carácter afable y por su extravagante sentido del humor, comenzó su carrera política en 1988 como diputado del Likud en la Knesset, institución que presidió de 2003 a 2006 y de nuevo de 2009 a 2013.

Cambio de rumbo

Pese a sus diferencias públicas, Rivlin recibió finalmente el apoyo del primer ministro y compañero de partido, Benjamin Netanyahu, quien había intentado convencer al premio Nobel de la Paz y superviviente del Holocausto Elie Wiesel para que se presentara contra él. La función de presidente es ante todo protocolar en Israel, ya que el poder ejecutivo está en manos del jefe de gobierno.

A pesar de ello, Shimon Peres, de 90 años, supo utilizar sus siete años de mandato para promover un mensaje a favor de la paz y en ocasiones rompió su neutralidad institucional, hasta el punto de ser visto como el único opositor de Netanyahu. “La elección del décimo presidente israelí anuncia un cambio de rumbo en la presidencia, que pasará de la política internacional a los asuntos internos”, predijo antes de la votación el diario de izquierda Haaretz.

Peres, quien abandonará la presidencia del país a finales de julio, expresó en todo momento su opinión en cuestiones sensibles como el proceso de paz con los palestinos, las relaciones estratégicas con su aliado estadounidense o el programa nuclear iraní.

En esta línea, el premio Nobel de la Paz en 1994 acusó públicamente el mes pasado a Netanyahu de haber hecho fracasar en 2011 el cierre de un acuerdo de paz negociado en secreto con los palestinos.

“Tenemos que asumir que el próximo presidente no será como Peres. La presidencia volverá a su función natural, de representación y protocolaria”, había estimado el famoso editorialista Nahum Barnea. 

Una cara amable de la extrema derecha 

Reuven Rivlin, que se convirtió en el 10º presidente de Israel, es un halcón de la extrema derecha reputado por su sentido del humor y su defensa férrea de la democracia.

Popular y afable, 'Ruby' Rivlin, de 74 años, es un veterano miembro del Likud, el partido del primer ministro Benjamin Netanyahu.
Nunca ha escondido sus anhelos de un Gran Israel cuyas fronteras sean el Mediterráneo y el río Jordán.

Pero durante su mandato como presidente del Parlamento también se labró a pulso una reputación de férreo defensor de la democracia, que le valió el apoyo de la izquierda y hasta de la minoría árabe israelí.

Considerado como uno de los miembros más a la derecha del Likud, Rivlin nunca ha escondido su oposición a la creación de un Estado Palestino y defiende con uñas y dientes los asentamientos judíos.

“Rivlin no será el presidente del Estado de Israel, sino el presidente del Gran Israel”, escribió el comentarista Ari Shavit en el diario Haaretz sobre este puesto más bien protocolar.

Rivlin, un antiguo oficial de inteligencia del ejército, habría dicho en 2010 que “preferiría aceptar a los palestinos como ciudadanos israelíes que dividir a Israel y a Cisjordania en dos Estados”.

También se opuso a la retirada de asentamientos y de tropas israelíes de Gaza en 2005.
Pero su carácter bromista, junto a su defensa sin fallas de la democracia y los derechos humanos, le han valido aplausos y respeto de todo el espectro político.

Rivlin empezó su carrera en la Knesset o Parlamento en 1988, cuando ganó un escaño con el Likud. Desde entonces, presidió la cámara en dos ocasiones -de 2003 a 2006 y de 2009 a 2013-.

En 2009, inmediatamente después de resultar electo, su primera visita fue a la ciudad árabe israelí de Umm al Fahm. 

Choques con Netanyahu: Aunque inicialmente aparecía como el principal candidato a suceder a Shimon Peres, de 90 años, la apuesta de Rivlin por la presidencia se complicó por la pulseada personal y amarga que mantiene con Netanyahu, cuyos denodados esfuerzos para buscar otro candidato fueron prolijamente contados por la prensa.

Sólo en el último momento, cuando sus esfuerzos habían fracasado, Netanyahu ofreció a regañadientes su apoyo a Rivlin. Los analistas aseguran que la animadversión de Netanyahu con Rivlin se debe a que no le dio nunca un trato especial en el podio de la Knesset. “En su particular forma, Rivlin supo cómo ganarse los corazones de los miembros del Parlamento y del público en general, pero en el proceso se ganó la hostilidad de Netanyahu”, explica Haaretz.