Policiales Domingo, 29 de marzo de 2015 | Edición impresa

Destinos distintos para 2 madres acusadas de matar a sus bebés

Por estos días, en la Tercera Cámara del Crimen se ventila un juicio contra una muy humilde madre acusada de matar a su recién nacido. Días antes de que ocurriera este crimen hubo otro similar, pero con un desenlace diferente. Las suspicacias judiciales q

Por Rolando López - rlopez@losandes.com.ar

Setiembre de 2013 fue un mes especial para los cronistas policiales. Con dos días de diferencia hubo dos casos casi calcados: dos jóvenes madres habían dado a luz a sus hijos y ambas los habían matado. 

Una de ellas, de 23 años, vivía con sus padres en una casa de clase media de la Sexta sección y era una avanzada estudiante universitaria; la otra moraba en una precaria vivienda de Los Corralitos, era semi analfabeta y en su casa vivían ocho personas más.

Ambas jóvenes, inicialmente fueron imputadas del delito de homicidio agravado por el vínculo. El tiempo pasó y la suerte de las jóvenes madres resultó distinta. Una está desligada de su caso y la otra está presa en su casa, a la espera de que su juicio que termine en estos días. Acá cada suceso.

Los casos

El 9 de setiembre de 2013, a las 9 de la noche, los padres de una chica de 23 años, universitaria, la encontraron en el baño junto con una bebé recién nacida. Los progenitores ignoraban que su hija estuviera embarazada. Las llevaron a las dos con vida al hospital Lagomaggiore pero a las 2 de la mañana del día siguiente la bebé murió ya que presentaba lesiones y diversas heridas. La fiscal Ríos imputó a la chica universitaria de homicidio agravado por el vínculo.

Dos días más tarde, el 11 de setiembre de 2013, una mujer denunció que en las calles San Miguel y Grenón de Los Corralitos habían hallado el cuerpo de una bebé recién nacida. Cuando la Policía llegó al sitio se dio cuenta de que en una de las casas cercanas, donde vivían ocho personas entre mayores y niños, estaba la joven de 21 años, una chica celíaca y sin trabajo. Poco duró determinar que había tenido a su hija en la casa y que la había ultimado.

Las imputaciones

La fiscal Claudia Ríos -que estaba de turno y tomó los dos casos “gemelos”- imputó a la chica universitaria y a la que no lo era del mismo delito: "homicidio agravado por el vínculo". 

La figura es una de las más graves del Código Penal y se castiga hasta con prisión perpetua.

Los destinos

Ambas chicas compartieron también el hecho de pasar unos días en distintos centros asistenciales, habida cuenta de que las dos habían sido madres recientemente. 

Luego, la chica universitaria y la que nunca lo será pasaron una pequeña temporada en Contraventores.

Los pedidos

A la joven que no es universitaria la defendió la abogada oficial (Mariana Silvestri), quien el 24 de setiembre solicitó ante Ríos la nulidad de lo actuado en contra de su defendida porque la chica había confesado el hecho ante una policía el día del hallazgo del cuerpo. Para Silvestri, "mi defendida no pudo declarar en su contra", por lo que presentó  un control jurisdiccional y además pidió la prisión domiciliaria de la chica no universitaria. No tuvo éxito en ninguna de sus peticiones.

Lo de la joven universitaria fue más expeditivo. Un abogado particular, Alfredo Paturzo, logró la prisión domiciliaria de su defendida a partir de 100 mil pesos en calidad de fianza. Las presentaciones en este caso fueron atendidas por la Cámara de Apelaciones de Mendoza y el 17 de diciembre de 2013 revocó la prisión preventiva que había impuesto la fiscal Claudia Ríos. Previamente, la misma fiscal había rebajado la imputación de la estudiante universitaria: de homicidio agravado por el vínculo pasó a "homicidio con emoción violenta".

Las resoluciones

En el caso de la muchacha universitaria, los jueces Luis Correa Llano, Ramiro Salinas y Alejandro Miguel (Cámara de Apelaciones) entendieron que la fiscal Ríos y el juez de Garantías "no habían valorado las circunstancias en que la acusada había actuado: una situación de perturbación de la conciencia vinculada con la imputabilidad. Ella no pudo dirigir sus actos ni comprender su acción".
Entretanto, la tarea de la abogada oficial de la chica que no es universitaria no fue coronada con el éxito, aunque logró, después de varios pedidos, que su defendida accediera a la prisión domiciliaria luego de pasar una temporada en la cárcel de mujeres de El Borbollón.

Qué pasa hoy

Antes de que terminara el año 2013, la joven universitaria fue sobreseída de su delito y dejada en libertad. Hoy sigue con su vida normal.
En cambio, la acusada no universitaria está siendo sometida a juicio en la Tercera Cámara del Crimen, debate que se desarrolla por estos días. Su imputación no ha cambiado: está acusada de homicidio agravado por el vínculo y es factible que en los próximos días la chica -que además es celíaca y casi no consume los alimentos para celíacos- escuche su veredicto. El viernes pasado Carolina Páez, una policía que la vio el día del crimen, testificó ante los jueces: "Yo creo que la mató (a la bebé) porque no tenía qué darle de comer". 

El caso de Romina Tejerina

Romina Tejerina quedó embarazada y manifestó que su bebé fue producto de una violación sexual que sufrió el 1 de agosto de 2002 a la salida de un boliche. Dijo que  había tenido miedo de revelar la identidad de su abusador bajo amenaza de muerte por parte del violador.

Posteriormente, el hombre fue denunciado pero terminó absuelto. El presunto padre del bebé alegó que mantuvieron relaciones consentidas y los jueces destacaron que el embarazo no fue producto de una violación.

Romina no había revelado su embarazo a nadie, excepto a su hermana Érica, a quien pidió no contar nada bajo amenaza de suicidarse; Romina disimulaba su embarazo usando una faja y tomando laxantes.

Después del embarazo de siete meses, cuando ella tenía 19 años dio a luz en el baño de su casa y, con la ayuda de su hermana, cortó el cordón umbilical y colocó a la bebé en una caja pequeña; luego, producto de un ataque psicótico, ya que según afirma "vio la cara del violador en su rostro", atacó a su hija con un cuchillo.

La bebé falleció el 25 de febrero.

Durante el juicio, la fiscalía había pedido cadena perpetua y la defensa la absolución. Fue condenada por homicidio agravado por el vínculo a 14 años de prisión el 10 de junio de 2005. La sentencia fue apelada pero el recurso fue rechazado; la Corte Suprema de Justicia dejó firme la sentencia en 2008.

En abril de 2009, Romina fue autorizada a cursar la carrera de abogacía rindiendo libre las materias en la Universidad Nacional de Tucumán.

El domingo 24 de junio de 2012 (el día de su cumpleaños) fue liberada tras haber estado 9 años en prisión.