Sociedad Domingo, 30 de noviembre de 2014 | Edición impresa

De noche y en bici por la Ciudad

Un cronista de Los Andes se sumó a una convocatoria original: recorrer los sitios históricos y patrimoniales de Capital, en dos ruedas. Allí compartió el recorrido con fanáticos de la bici, un joven mago y hasta un ciclista que llegó de Rosario.

Por Ignacio de la Rosa - idelarosa@losandes.com.ar

Como un enjambre de avispas, tal vez. O a lo mejor como un ejército sacado de una épica historia de Tolkien, de esos que avanzan y pareciesen no querer detenerse más.


Con la metáfora e imagen mental que a usted más le guste, lo cierto es que 85 ciclistas coparon las calles citadinas de Mendoza durante la noche del viernes en la primera bicicleteada nocturna organizada por la Municipalidad, la asociación Pro Bici y otras agrupaciones “bici friendly” (como es el caso de Mendoza en Bicicleta y Retro Aurorita).


La caravana se extendió durante poco más de una hora e incluyó la mayoría de las plazas del centro mendocino, la calle Emilio Civit (todas con su referencia histórica y patrimonial) y tuvo su broche de oro en la terraza de la Municipalidad, donde los ciclistas tuvieron su recompensa con una degustación de vino y empanadas.


“El mensaje que queremos dejar es que todos podemos andar en bicicleta, ir en ella a donde tengamos ganas y hasta hacer una bicicleteada cuando y donde queramos.

Para poder lograrlo es fundamental la constancia y organizarse. Hoy la Municipalidad se encargó de la parte de seguridad y también puso chalecos refractarios y bicicletas para quienes no tenían, pero esto también puede lograrse por motus propio si uno se organiza con sus amigos.

En Santiago de Chile juntan 6.000 personas para hacer bicicleteadas”, destacó Lucas Burgos, de Pro Bici y uno de los organizadores. De hecho, es la tercera bicicleteada nocturna que organiza la entidad (la primera fue en 2009), aunque el hecho de haber estado organizada junto a la comuna y otras agrupaciones dio como resultado un número de participantes récord.


“Es la primera vez que hacemos bicicleteada nocturna y la idea, en parte, es demostrarle a la gente que se puede salir de noche en bicicleta también.

E ir a los lugares a los que normalmente se va de noche, pero en bicicleta. Se busca instalar el uso de la bici y además termina siendo un punto de encuentro”, indicó la directora de Planeamiento estratégico de la Ciudad de Mendoza, Nora Vicario.


La idea es repetir la experiencia el 19 ó el 20 de diciembre, aprovechando el evento de la Peatonal del Vino, con un cierre que incluya las actividades previstas para esas noches.


Un detalle: las explicaciones sobre cada uno de los puntos por los que pasó el recorrido y los hitos patrimoniales (a cargo de personal de la Municipalidad y de particulares) no se hicieron con megáfono, dado que el nuevo código de convivencia no permite ruidos molestos por la noche.

Claro que algunos participantes pidieron que se tenga en cuenta para la próxima salida, ya que no todos pudieron escuchar y aprender.
Pelotón


Pasadas las 22, y con la mayoría de los participantes munidos con cascos, chalecos refractarios y luces, partió el ejército de ciclistas por calle San Martín, en dirección al norte.


El punto de partida fue el ex kilómetro 0 (San Martín y Peatonal Sarmiento) y las bicicletas fueron en todo momento acompañadas por móviles y motos de los preventores de la Ciudad.

De hecho, estos vehículos se encargaron a lo largo de toda la noche de “limpiar” el camino a los participantes, interrumpiendo por pequeños lapsos el tránsito vehicular en las calles incluidas por la travesía.


Al llegar a Lavalle, el recorrido viró hacia el este -en dirección hacia la Costanera- y la primera parada técnica y patrimonial del recorrido fue en la Plaza Sarmiento.

Allí, un grupo de voluntarios -entre los que había trabajadores de la comuna y personas especializadas en arquitectura, historia y patrimonio (como es el caso de Graciela Moretti)- se refirieron a los años posteriores a la fundación de Mendoza (1561, cuando justamente el centro de la Ciudad se encontraba más retirado hacia esa zona) y a la importancia que tuvo el área durante la época en que José de San Martín vivió en nuestra provincia.


Minutos antes de la primera explicación, mientras la tropilla de ciclistas circulaba por Lavalle, al pasar frente al Cine Universidad hubo un fuerte aplauso como reconocimiento e impulso a quienes pedaleaban por parte de mendocinos que salían de la sala y también que esperaban el transporte público allí.


Regresando hacia la zona más céntrica, la segunda parada fue en otra de las plazas, en este caso la San Martín. Allí las referencias patrimoniales volvieron a centrarse en el Libertador, al tiempo que hubo una explicación sobre los hitos patrimoniales que rodean la manzana (como es el caso del imponente edificio del Banco Hipotecario) y todo lo que se conoce como la zona bancaria.


Aprovechando la ciclovía de calle Necochea, el recorrido siguió y el siguiente destino fue la Plaza Independencia. Allí los especialistas contaron al público sobre la importancia de ese espacio verde y que en torno a éste se constituyó el nuevo centro de la Ciudad (post terremoto de 1861).


Siguiendo por Espejo los ciclistas fueron introducidos verbalmente a la histórica casa del arquitecto Daniel Ramos Correa, para luego continuar hacia el oeste por Emilio Civit, con dirección a los Caballitos de Marly y a los Portones del Parque. 


En el ingreso al Parque hubo hasta tiempo para una primera foto grupal, de la que participó -junto a los 85 ciclistas- un perro que se sumó en la Plaza Independencia y que, además de correr a la par de la caravana, se quedó con los mimos y caricias de gran parte de los participantes.


Ya de regreso en el Centro, la penúltima parada fue en la Plaza Italia, para luego desembocar en el edificio municipal. 


Cerca de las 0 del sábado, en tandas -y tras dejar las bicis encadenados en la explanada municipal donde los preventores las custodiaron-, la reunión se mudó a la terraza municipal para un brindis masivo.


Satisfechos
María del Carmen Almela y Miguel Angel López tienen 70 años, son mendocinos, bailarines de tango y fueron dos de los más participativos e histriónicos de la bicicleteada.


“Somos del grupo Mendoza en Bicicleta y nos prendemos en cuanta bicicleteada que se hace. Hasta ahora viene siendo una experiencia muy linda, porque además nosotros usamos la bicicleta siempre”, destacó la mujer.


“Yo ando en bici desde las 14 años y voy a todos lados. La bici me da una sensación de libertad que no me da otra cosa”, agregó Miguel Angel.


Javier (31), de Retro Aurorita, también celebró este tipo de salidas. “Nos parece algo muy positivo que se hagan estas cosas y se promueva el uso de la bici. Nosotros hacemos salidas también los segundos domingos del mes y cada vez hay más gente que se anima”, destacó.


Nino Passera (15) también se transformó en uno de los protagonistas de la noche. Es que si bien pasó casi desapercibido mientras pedaleaba -al igual que todos-, ya en el mirador municipal deslumbró a todos con sus trucos de magia. “Hace cinco meses empecé a hacer magia y siempre que hay algún evento, yo hago algo.

Así como hay gente que lleva el celular para todos lados, yo llevo las cartas”, destacó el adolescente, quien resaltó que participa de todas las bicicleteadas.


Quizás uno de los personajes más emblemáticos de la “noche en bicicleta” fue Matías. Con un pañuelo cubriéndole la cabeza desde la frente hacia arriba y una rubia barba larguísima, el joven de 33 años fue de la partida. “Estaba en la bici por el Centro y cuando vi a toda la gente, me prendí”, contó con timidez.


Matías tiene 33 años y, más allá de lo que pedaleó el viernes a la noche, llegó de Rosario el martes pasado. Todo el camino, desde su provincia hasta la nuestra, lo hizo en bicicleta junto a un amigo estadounidense, a quien conoció en una página global para contactarse con amantes de la bicicleta en todo el mundo.


“Me demoré unos 12 días, pero veníamos tranquilos. Con la mochila, la carpa y aprovechando las vacaciones”, contó el diseñador gráfico, quien ya había venido a San Rafael en bicicleta anteriormente.

“Cuando venís en la bici, disfrutás más y conocés más lugares y personas. Pasás a 20 kilómetros por hora por lugares en los que, en auto, pasás a 120. Y te permite conocer más. Por suerte la bici se instala cada vez un poco más”, destacó el rosarino.