Espectáculos Domingo, 27 de noviembre de 2016 | Edición impresa

Cecilia Pillado: “Interpretar esta música en Alemania me hace sentir en casa”

Vive en Berlín desde los 80 y está de vuelta en su provincia natal para ofrecer un concierto y clases magistrales. En primera persona, Cecilia recuerda sus maestros de música, adelanta su proyecto cinematográfico y da detalles de sus papeles como actr

Por Cecilia Pillado - Producción:Pablo Pereyra - ppereyra@losandes.com.ar

El viernes, Cecilia Pillado se sentó frente al piano de la Nave Universitaria y nos devolvió una clase maestra interpretando a Guastavino, Ginastera y algunos tangos clásicos. Sus amores. 

En su ajetreada agenda de pocos días en Mendoza, tiene más adelante ofrecer dos charlas  profesionales en la ciudad universitaria, el 12 y 13 de diciembre y en el medio, volar a Buenos Aires para promocionar su próximo proyecto cinematográfico: la biografía de la pianista de tango rosarina Arminda Canteros (1911-2002), en la feria de cine “Ventana Sur”. 

Esta es la vida de una actriz, una productora de música y de una pianista consagrada. 

Mi música. El concierto de piano fue totalmente argentino. Es que los compositores más representativos y famosos de la música académica nacional son Guastavino y Ginastera.

En realidad, hace ya más de veinte años que comencé a interpretar repertorio argentino en la época en que ni siquiera los pianistas nuestros se animaban a tocar música argentina.

A finales de los ochenta comencé a abordar a estos compositores y en 1997 presenté un concierto de tangos en Berlín. Incluso el primer álbum que grabé, en 1994, fue con obras de Guastavino, Ariel Ramírez y Ginastera. Este es el repertorio más fuerte que tengo. 

De hecho, mi sello discográfico “Tango malambo”, que fundé en Alemania, se dedica a difundir música argentina y de América Latina, no tal solo mía sino también de una variedad de músicos del continente y como soy embajadora de la música argentina en Berlín, interpretar esta música en Alemania me hace sentir en casa. 

Trilogía de autores.  Los cien años del nacimiento de Guastavino se cumplieron en el 2012 y tenía la voluntad de hacerle un homenaje para ese año pero me enfermé gravemente - de leucemia- , por lo que el tributo tuvo que desplazarse hasta 2013.

Igual salió un disco dedicado a él, -la portada es la foto que se sacó ella con el maestro - recién fue publicado en 2016. El cd incluye dúos de clarinete, flauta,viola y piano.

Dicho sea de paso, conocí al maestro un día en que fui a su casa de Buenos Aires. Era 1995. Estuvimos toda la tarde hablando de música y mientras le hacía escuchar las grabaciones de sus obras que yo había tocado, él saltaba con un detalle de oído de maestro.

Él me hacía las comparaciones en pequeños detalles de notas. Él vivía en un departamento muy pequeño y en un piso de arriba había una gigantesca colección de frascos de química, porque él había estudiado esa materia. 

“Las melodías me salen de la cabeza. Yo no tengo que pensar demasiado porque ya estoy componiendo mientras la música me fluye”, me dijo. Él era una persona muy abierta y a su vez muy detallista, muy seria.

Además, él tenía mucho amor por la naturaleza y eso se nota en sus obras, en sus tributos a las flores, los paisajes, a las melodías folclóricas. Tiene de todo Guastavino. Del otro lado está Ginastera, que no es ni romántico,  ni melódico, sino más bien marcadamente percusivo, efusivo, es un sonido mucho más gordo.

Son dos estéticas contrarias. Son como el agua y el aceite. Son fascinantes los dos y me gusta la idea de hacerlos convivir en un mismo concierto. También amo a Piazzolla. Es otro universo.

Son tres galaxias con todos sus planetas girando alrededor. Lo conocí tocando en los festivales de jazz en los años 80, cuando era estudiante en Berlín. Incluso tengo una foto con él. 

Actriz y guionista. Esta vuelta viene no sólo señalada por el tema de las clases y el concierto, sino por el tema de mi proyecto de cine, un guión de una cinta que tiene el título “Valentina, el piano y los tangos”.

Está basada en la vida de una pianista no tan conocida pero que tiene su culto entre los tangueros, llamada Arminda Canteros, la primera mujer del ámbito académico que tocaba el piano en las radios y que se hacía llamar en los años 50, como hombre, Juanjo.

La historia de este proyecto es larga. Primero, una productora se interesó en esta biografía, porque  había conocido a un alumno de Arminda en Los Ángeles. Había un guión escrito por Lucía Puenzo pero recomencé todo, escribiendo yo misma la historia de Arminda.

Ha quedado escrito en castellano e inglés. En el festival de cine de Berlín de este año me conecté con varios productores, pero en realidad me gustaría que fuese una co producción que involucre a los dos países. Y eso es lo más difícil de hacer.

La vida de Arminda tiene paralelos con mi vida, porque ella tocaba tango con el piano, sufrió un accidente de auto, casi se muere y se recuperó.  Como yo. De hecho, no podía ni usar las manos ni caminar, y sin embargo lo hizo, se sanó y llegó a grabar un álbum a los 78 años, hoy es considerado un disco de culto.

Estoy pensando en un director que va a ser brillante para este proyecto, pero por ahora no lo quiero decir.  Porque espero que se de. 

Goblin 2. El otro día terminé el doblaje de los diálogos en inglés y alemán de mi próxima película, del director  alemán Eric Hordes, con el que ya había trabajado en “Der Gründer”.  Es una auténtica locura. Eric, está loco.

Es la historia de una leyenda regional, en Baden-Baden, en la que el espíritu de un troll posee a una mujer,  Vanessa, y yo interpreto a su vecina, una muy metida, llamada Béatrice y soy la testigo de los sacrificios de sangre del monstruo.

Es todo del género fantasía, muy bien hecho. Eric me dijo la última vez que nos vimos que me he pasado toda la película corriendo, siempre atrás de Vanessa.