Espectáculos Sábado, 24 de mayo de 2014 | Edición impresa

Bernardo Ortiz: el patriota olvidado

Fue elegido como diputado para representar a Mendoza ante la Junta de Gobierno que se formó tras el 25 de Mayo de 1810. Pero el destino impidió su viaje. Aquí, el recuerdo de un educador con altas virtudes.

Por Carlos Campana - las2campanas@yahoo.com.ar

Casi un mes después de aquel 25 de mayo de 1810, los mendocinos recibieron la noticia de que en Buenos Aires se había formado una Junta de Gobierno encabezada por Cornelio Saavedra.

Aquellos hechos no sólo tuvieron gran repercución en Mendoza sino también en todo Cuyo. Los vecinos más distinguidos se pronunciaron: algunos a favor y otros en contra de aquel nuevo gobierno.

 La situación llegó a ser muy tensa entre ambos bandos y se registraron hechos violentos, mientras se delilberaba entre los representantes del Cabildo mendocino.

En los primeros días de julio, durante una asamblea, se decidió apoyar a los de Buenos Aires y se eligió  a Bernardo Ortiz como diputado para que representara a Mendoza ante la Junta.
Conozcamos un poco más sobre este personaje olvidado por la historia.

Linaje y vocación

Don Bernardo Ortiz nació en la ciudad de Mendoza a mediados del siglo XVIII. Su padre, Pedro Ortiz y Sambrano fue uno de los primeros que llegó a nuestra provincia portando ese apellido.

Era funcionario del Cabildo y ocupaba el cargo de Regidor Fiel Ejecutor, encargándose de los abastos de la ciudad: fijaba los precios, controlaba las pesas, las medidas y monedas que utilizaban los comerciantes. También era responsable del aseo y embellecimiento de sus calles.
Luego de que el joven Bernardo completara sus estudios primarios, secundarios y universitarios, el día 27 de febrero de 1779 ocupó el cargo que había dejado su padre como Regidor en el Cabildo.

Funcionario y educador

El cabildante Bernardo Ortiz, además de cumplir con la función pública, se desempeñó como profesor de filosofía en el Colegio de los ex-jesuitas, quienes habían sido expulsados años atrás. Después de la creación del Virreinato del Río de la Plata y la anexión de Cuyo al mismo, las instalaciones de ese colegio quedaron vacías y fueron ocupadas para dar clases de educación primaria. Su director fue el sacerdote mendocino Domingo García.

Por muchos años, Bernardo Ortiz enseñó en aquel establecimiento y formó a muchos alumnos que con el correr del tiempo se convirtieron en grandes hombres de nuestra provincia.

Llegó la revolución

En la noche del 13 de junio de 1810, un joven oficial de milicia desmontó  rápidamente de su caballo para ingresar a la sala del Cabildo mendocino. Se llamaba Manuel Corvalán y llevaba los despachos de la “Junta Gubernativa” que se instaló en Buenos Aires el 25 de mayo de ese mismo año.

La buena nueva estremeció a las autoridades que, inmediatamente, se reunieron en la sala Capitular y resolvieron convocar a los vecinos más representativos de la ciudad para que participaran.

Por aquellos días, el Regidor Bernardo Ortiz se encontraba muy enfermo, pero a pesar de todo fue el protagonista principal de aquellas difíciles jornadas que se vivieron en esos días. Es más: dejó escrito de puño y letra un valioso diario detallando cada uno de los acontecimientos producidos, que quedaron imortalizados en la Gazeta de Buenos Ayres del día 9 de agosto de 1810.

Un sueño trunco

El 25 de junio, los miembros del Cabildo procedieron al nombramiento de Bernardo Ortiz como Diputado para que representara a Mendoza ante la Junta Metropolitana por una gran cantidad de votos. El nuevo delegado fue electo por su experiencia y reputación. Además gozaba de la simpatía de muchos vecinos ilustres de la ciudad.

A pesar de la elección de los cabildantes, un grupo no estaba del todo conforme y, en los días posteriores, se desencadenaron algunos incidentes. Sin embargo, los primeros días de julio se tomó la firme decisión de apoyar a los de Buenos Aires.

Cuando Bernardo estaba preparando su viaje, sufrió una recaída de su enfermedad y falleció a los pocos días, sin la posibilidad de representar a Mendoza en aquel gobierno. En su lugar viajó el licenciado Manuel Ignacio Molina.

Hoy, una calle en el departamento de Godoy Cruz lleva su nombre.