Espectáculos Domingo, 8 de marzo de 2015 | Edición impresa

Belén de Sárraga, la obra del feminismo, en Mendoza

Rescatamos a la española que buscó un cambio de paradigma. Su lucha por los derechos de las mujeres llegó también a nuestra provincia.

Por Carlos Campana - las2campanas@yahoo.com.ar

A fines del siglo XIX y principios del XX, pocas mujeres se atrevieron a reclamar por los justos derechos del género y, por supuesto, a desafiar a la sociedad machista que existía en aquel tiempo.

Entre ellas podemos mencionar a María Abella, Ramírez, Julieta Lanteri y Alicia Moreau como iniciadoras de la lucha; pero una de las más significativas feministas fue la española Belén de Sárraga, quien en varias oportunidades llegó a nuestra provincia para dictar magistrales conferencias sobre el feminismo, el laicismo y el librepensamiento.

Belén, la peor de todas

Belén de Sárraga fue una de las feministas más importantes que se destacó a principios del siglo XX. 

Nacida el 10 de julio de 1872, en Valladolid (España), Belén corrió riesgo de muerte en varias oportunidades, al ser atacada por grupos fanáticos ultra clericales y conservadores, simplemente por ser feminista, anarquista, librepensadora, espiritista y vinculada a la masonería. Estas agresiones contra su persona hicieron que tuviera que partir hacia Suramérica y radicarse en Uruguay para difundir su pensamiento libertario.

Durante su estadía en Montevideo dirigió el diario El Liberal, en el cual escribía artículos en defensa de los niños ilegítimos, de la educación laica y de la separación de la Iglesia y el Estado. Además realizó una gira para propagar los ideales de emancipación en varios países como México, Guatemala, Panamá, Cuba, Puerto Rico, Venezuela, Colombia, Perú, Brasil y Chile.

Sus conferencias a veces causaban grandes escándalos. Regresó a España durante los tiempos de la República, pero con el franquismo volvió a América. Murió en México, en 1950.

Amazona de la libertad

Durante el Congreso de Libre Pensamiento celebrado en Buenos Aires en 1906, Belén de Sárraga asistió y brindó excelentes conferencias.

Un grupo de librepensadores mendocinos que participaron durante aquel evento, tomaron contacto con ella y la entusiasmaron para que expusiera en nuestra provincia.

En noviembre de ese mismo año, algunos miembros de la Sociedad Italiana y la masonería local sufragaron los gastos de su estadía y la de su esposo, Emilio Ferrero.

El día 14 de ese mes, la “obrera” del laicismo llegó desde Buenos Aires a la estación terminal del ferrocarril de la ciudad. Allí fue acompañada por Emilio Zara, Antonio Barnabó y otros miembros de diferentes sociedades.

Por la noche la señora de Sárraga dictó su primera conferencia con gran éxito. Sus imponentes palabras en aquella exposición inspiraron a varias damas de la sociedad mendocina a seguir sus pasos en pos de la emancipación femenina. También motivó la admiración de algunos hombres, más liberales, que se dieron cuenta de que era importante que las mujeres tuvieran los mismos derechos.

Sin embargo, su estadía en Mendoza causó un poco de malestar en el sector más conservador de la sociedad, que miraba con malos ojos la liberación femenina y en especial a esta “rebelde mujer”.

Antes de partir a Buenos Aires, Belén de Sárraga fue homenajeada y declarada miembro de honor por estos grupos liberales.

El regreso con gloria

Doce años después de su primera llegada a Mendoza, Belén de Sárraga, de paso a San Juan, visitó nuevamente nuestra provincia.

En esta ocasión, la pionera feminista dictó (a fines de julio de 1918) tres importantes conferencias de “divulgación filosófica” en el Teatro Municipal.

En la noche del viernes 26 de ese mes, fue recibida con gran afecto en aquel teatro que tenía a muchas mujeres sentadas en las butacas. 

El tema que trató fue “Nuevo rumbos”. Con elegantes palabras, la expositora se refirió, entre otros conceptos, a la importancia del hogar y de la escuela, apuntando siempre a la trascendente participación de la mujer en la sociedad. Al concluir, Belén de Sárraga se llevó los aplausos y el afecto del público presente. 

Un día después dio su segunda conferencia titulada “La influencia social de la mujer” y finalizó con la exposición de “La moral”.

En 1930 regresó por última vez. Fue en ese mismo teatro que divulgó sus últimas conferencias dirigidas especialmente a la mujer.
Hoy, las mujeres de gran parte del planeta han conquistado y siguen bregando por obtener mayores y legítimos derechos en la sociedad.

Pero nadie debe olvidar a esta luchadora de la emancipación y de la libertad.