Sociedad Martes, 28 de octubre de 2014 | Edición impresa

Advierte que el tango está en peligro de extinción

Jorge Dimov es un “tanguero de ley”. Tiene 67 años, es médico y psicoanalista y el viernes estará en Mendoza disertando sobre “Tango y melancolía”.

Por Ignacio de la Rosa - idelarosa@losandes.com.ar

Decir Argentina en cualquier parte del mundo y frente a un extraño, hable el idioma que hable, tiene al menos cuatro respuesta posibles y predecibles: "¡Messi!", "¡Maradona!", "¡El Papa!" y "¡Tango!" Son personajes y conceptos universales que, casi automáticamente, identifican al país en el mundo entero.

Justamente es en la última de estas palabras -que es mucho más que cinco letras unidas- sobre la que está basado el siguiente artículo. Y en Jorge Eduardo Dimov, un médico y psicoanalista de 67 años que desde 1982 viene realizando investigaciones específicas que relacionan el psicoanálisis con el tango y lo han transformado, tal vez, en una de las personalidades que más entiende esta relación.

"Es un error hablar y vincular con la melancolía a todo lo que tiene que ver con el tango. Ésta configura apenas una porción de las letras y tiene que ver con que el tango es la historia de los inmigrantes. Surge de la misma manera en que surgieron los sainetes y los grotescos.

Dudo que hubiesen existido letras y la literatura característica del tango si no hubiese existido la inmigración. El núcleo de esa melancolía por la madre, por el barrio y por el amor perdido, por ejemplo, tienen su núcleo en la inmigración", destacó el especialista, quien además se detuvo en la fuerte influencia de la inmigración africana y sus ritmos característicos (como el candombe).

"Actualmente el tango atraviesa una crisis muy fuerte y es muy triste lo que está pasando con él en el país. Hoy el género necesita de la televisión, las radios y los medios de comunicación. Pero éstos no le dan lugar. El tango y su cultura, lamentablemente, hoy ha quedado reducido al turismo, a un núcleo muy reducido (de cinco o seis lugares) y al baile. Está en una tristísima decadencia", resaltó Dimov.

No obstante, reconoció que hay una gran cantidad de talentos contemporáneos y que tienen un público expectante en países extranjeros.
Dimov estará en Mendoza el próximo viernes, participando del  tercer Congreso internacional de psiquiatría clínica y psicofarmacología en el hotel Intercontinental, que coincidirá con el quinto Congreso argentino de adolescencia, salud mental y trastornos adictivos.

Uno busca lleno de esperanzas

"Tango y melancolía" es el nombre del foro que estará a cargo de Dimov en Mendoza el próximo viernes. Allí el especialista hará un repaso por la historia del tango desde que sus orígenes y cómo lo trajeron, precisamente, los inmigrantes (que son quienes volcaron su melancolía en él).

"El tango nace de los inmigrantes. La gran cantidad de extranjeros que llegaron en 1869 y en 1894 significaron un cambio de configuración cultural en Buenos Aires y en todo el país. Y las inmigraciones africanas también le dieron una fuerte presencia al ritmo. De hecho, 'tango' se traduce etimológicamente como 'el lugar de los negros'. La música de los negros, como el candombe por ejemplo, siempre está presente en el tango", indicó el estudiado en diálogo con Los Andes, antes de pisar suelo mendocino.

En la conferencia está previsto que Dimov ponga énfasis en la parte científica, explicando los conceptos e ideas de Freud sobre la melancolía. Además, se explayará en la temática por medio del análisis de siete tangos en tiempo real ("Adiós muchachos", "Confesión",

"Fuimos", "Tres esperanzas", "Te llaman Malevo", "Cambalache" y "El amor desolado").

"Voy a presentar el caso de 'El amor desolado', que es una canción atangada. La letra está compuesta por José Dicenta Sánchez y la música es de Alberto Cortez, pero la popularizó en 1984 Jorge Falcón. Está dedicada a Waldo de los Ríos, un músico talentosísimo que hizo popular la música clásica grabando a Beethoven, Tchaikovsky y Mozart en un ritmo popular.

Tuvo mucho éxito con su obra, que le trajo un gran dolor de cabeza, pero a la vez una gran satisfacción. Obviamente esto a la élite intelectual no le gustó nada, pero su aporte fue inmenso", continuó quien se define como un "dedicado al tango durante toda su vida".

Que al mundo nada le importa

La actualidad del tango no es la mejor en el país. Y a esto se refirió también Dimov. "Antes podían decirse frases como 'el tango pinta de cuerpo completo al argentino' o 'el argentino lleva el tango en el ADN'. Porque en sus inicios el tango verdaderamente atravesó la cultura de Buenos Aires.

El gran escritor español Ramón Gómez de Lacerna, que llegó al país exiliado de la Guerra Civil Española, decía que cuando uno iba caminando por las calles de Buenos Aires no veía perros, niños u hombres, sino que veía tango. Pero ese es el Buenos Aires de los años '40. Entre la década del 20 y 1955, Buenos Aires estuvo marcada por el tango y se constituyó en un símbolo artístico de la cultura popular. Claro que eran otras épocas", sintetizó Dimov.

Con un dejo de nostalgia, el especialista -egresado de la Diplomatura superior de tango de la fundación Konex en 2004- apuntó a los medios de comunicación y al poco (prácticamente nulo) espacio que le dan al género que identificó -e identifica aún- a Argentina en el mundo.

"Nací en 1947 y en aquella época transmitían tango todo el día en la radio. Me crié escuchando el Glostora Tango Club. Hoy, con suerte, hay un canal de cable que transmite tango y hay que pagar para poder verlo. Los gobiernos han favorecido a otros géneros", acusó.
Sin embargo, y pese a este presente, Dimov es de esas personas que jamás diría que el tango argentino no tiene futuro, porque material hay.

"Puedo nombrar no menos de cien músicos contemporáneos de altísima calidad que integran la nueva vanguardia del tango. El tema es que acá en Argentina no son muy conocidos, no tienen mucha difusión y se la pasan haciendo giras internacionales. Hay gente joven y muy valiosa.

Yo no pretendo que la juventud actual adhiera a la vieja cultura del tango. Pero 'Cambalache', por ejemplo, es un tema que atravesó el tiempo. Y si se ofrece, la gente va a poder elegir. El problema es que ni siquiera se ofrece", explicó quien también ha sido biógrafo de Leopoldo Federico y de Julio Sosa.

A modo de ejemplo, Dimov se refirió al importante legado de Julio Sosa y al de Astor Piazzolla, autor del magistral "Adiós Nonino" que tiene más de mil versiones en el mundo entero y que es interpretado por todas las orquestas europeas. "Los tango 'Uno' o 'Taquito militar' se conocen en todo el mundo. En Japón aman el tango", continuó.

A modo de cierre, el médico y psicoanalista aventuró una "lucha feroz" para aquellos que se resistan a la extinción del tango. "Esperemos que las nuevas generaciones se vayan adentrando y haya recambio. Porque si no, dentro de 20 años no va a quedar nadie", sentenció.